El plan secreto con el que Tucumán busca cambiar la vida de los presos

¿Sabías que 600 internos de tres penales tucumanos están participando de un programa que usa el Martín Fierro como herramienta de reinserción? Los detalles detrás de esta iniciativa que busca reparar una deuda social.

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El plan secreto con el que Tucumán busca cambiar la vida de los presos

Educación como llave de reinserción: un programa que alcanza a 600 internos en tres penales de la provincia. El jueves pasado, en la Unidad Penitenciaria de Villa Urquiza, se lanzó una iniciativa que combina alfabetización, tertulias literarias y apoyo psicopedagógico para personas privadas de la libertad.

La ministra de Educación, Susana Montaldo, encabezó el acto junto a la directora de Educación de Jóvenes y Adultos, Dora Villagra; el vicedirector de la Escuela de Oficios General Belgrano, Héctor Bravo; y la referente del equipo técnico de Educación en Contextos de Encierro, Liliana Helguero.

¿Por qué el Martín Fierro?

Villagra explicó que las tertulias dialógicas, impulsadas por el Gobierno nacional, se alinean con la política provincial de alfabetización. La obra de José Hernández fue elegida porque permite trabajar comprensión lectora e identidad cultural. “La escucha es clave en contextos de encierro”, afirmó.

Montaldo remarcó que la educación en las cárceles va más allá de lo curricular: “Es una herramienta para que quienes cumplen condena puedan replantear su proyecto de vida”. La funcionaria señaló que muchas trayectorias estuvieron marcadas por la pobreza y la falta de acceso a la educación, y que el Estado busca reparar esa deuda social ampliando la oferta educativa.

Apoyo a consumos problemáticos

En ese marco, la ministra anunció el fortalecimiento del gabinete psicopedagógico para brindar acompañamiento especial a personas con consumos problemáticos, favoreciendo su recuperación y la construcción de nuevas perspectivas.

Bravo destacó el carácter federal de la iniciativa y precisó que todas las provincias participan. En Tucumán, comenzó en los penales y se extendió a escuelas para jóvenes y adultos. Actualmente, el programa alcanza a unos 600 estudiantes privados de la libertad en Villa Urquiza, el complejo penitenciario de mujeres de Delfín Gallo y la Unidad N° 3 de Concepción.

Capacitación docente y derechos

Helguero reconoció que muchos educadores no recibieron formación específica para trabajar en cárceles. Por eso, se están desarrollando instancias de capacitación sobre las particularidades del trabajo pedagógico en estos contextos. “Quienes enseñan deben dejar de lado prejuicios y comprender que los internos siguen siendo estudiantes con derecho a la educación”, sostuvo.

La oferta educativa abarca niveles primario, secundario y formación profesional en los tres establecimientos. Helguero aseguró que cuando se generan espacios de participación y diálogo, los estudiantes encuentran un lugar para expresar sus experiencias y emociones, una necesidad que se manifiesta con fuerza en el encierro.

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