El plan reeleccionista de Milei: qué hay detrás de su jugada por Malvinas

¿Hasta dónde llega la jugada de Milei por Malvinas y qué otras cartas tiene bajo la manga para alimentar su plan de reelección?

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El plan reeleccionista de Milei: qué hay detrás de su jugada por Malvinas
El plan reeleccionista de Milei: qué hay detrás de su jugada por Malvinas

El presidente Javier Milei lanzó su estrategia electoral para 2027 en junio pasado, pero el timing parece haber sido un error de cálculo. En aquel momento, aseguró que el kirchnerismo ya no era "Walking Dead" sino "Monsters Inc": quiere asustar pero no logra asustar. Simultáneamente, Luis Caputo anunciaba el inicio de los mejores 18 meses en la historia económica del país. Dos ideas que se necesitaban mutuamente: confíen en el programa, la economía despega, y confíen en la reelección, porque una cosa lleva a la otra.

Sin embargo, desde entonces la confianza pública y de los mercados en ese vínculo virtuoso entre política y economía disminuyó en lugar de fortalecerse. Y para comprobarlo basta ver la involución del discurso oficial en los últimos dos meses: los funcionarios volvieron a insistir en que el kirchnerismo es una amenaza real, un "Walking Dead" que agitan para despertar temor cada vez que necesitan explicar problemas que no logran resolver. Se extendió la opinión de que el programa no satisface las expectativas y tiene falencias graves.

Pero el oficialismo tiene tiempo. Ya no serán 18 meses, pero el programa fiscal y monetario es sólido y flexible como para permitir correcciones sin grandes barquinazos. Los críticos hablan de "improvisación y parches", pero la "sintonía fina" que otras administraciones anunciaron y no pudieron practicar (por cepo, déficit, inflación desatada) aquí parece posible: el Banco Central puede elegir entre dar más tasa o soltar más el dólar, acelerar o contener la expansión monetaria, mientras Economía coordina el crédito. Avanzan entre una desinflación más o menos rápida y una expansión más o menos extendida, no sin cierta dosis de imaginación.

Malvinas: la carta que llegó de afuera

De improviso se le ofreció una carta en bandeja: Malvinas. En la última semana, Milei intentó sacarle todo el jugo posible: cadena nacional, proyecto de ley para incrementar sanciones a empresas petroleras, anuncios de grandes inversiones militares. Todo dirigido a acorralar a los británicos, bajo el supuesto de que podría funcionar porque alguien mucho más poderoso también está interesado en acorralar a Londres, aunque por motivos completamente diferentes.

Pero solo si Donald Trump insistiera en cambiar la posición norteamericana sobre este conflicto y ofreciera un apoyo concreto a los reclamos argentinos y a la reapertura de negociaciones, la situación en el Atlántico Sur podría cambiar. Y aun en ese remotísimo caso, lo que se podría conseguir involucraría tal vez el petróleo o la pesca, nunca la soberanía. Exigiría mucho tiempo: recién volveríamos, en el mejor de los casos, a una situación como la de los años noventa, cuando funcionaba el "paraguas" de Menem y Di Tella.

¿Le conviene a Milei generar expectativas en este tema, considerando que Trump suele agitar cuestiones y dejarlas en el olvido, dejando a sus aliados colgados del pincel? Probablemente el cálculo en la Rosada sea más modesto: como la mayoría de la sociedad lo consideraba indiferente a esta "gran causa nacional", con ganarse unos pocos puntos en el ánimo nacionalista le alcanza.

Las cartas económicas de Caputo

Mucho más relevantes para cambiar el clima de la opinión pública son las cartas que guarda Luis Caputo. Hay bastante acuerdo en que, sumadas las iniciativas en carpeta, pueden incrementar las inversiones en varios sectores. La Inocencia Fiscal II podría sumar 30.000 millones de dólares a los depósitos, y por lo tanto al crédito y a las operaciones inmobiliarias. El RIMI para PyMES puede que sume menos promesas que el RIGI, pero tal vez en plazos más cercanos. Si los precios de la soja y los granos siguen en máximos, los productores que retuvieron su cosecha van a ingresar más dólares de los proyectados, y recurrir al RIMI será tentador.

Si los gobernadores siguen emitiendo deuda para financiar obras públicas que la Nación ya no les garantiza (y que necesitan para sus chances de reelección), el Gobierno se beneficia por partida doble: fortalece su cronograma financiero sin salir al mercado y puede mostrar que en la construcción lo peor ya pasó. Tal vez sea una ventaja que Milei se ocupe de Malvinas mientras Economía juega estas cartas: de otro modo, podría considerarlas demasiado heterodoxas y complicar las cosas.

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