El plan que busca llevar la Justicia al interior de Santiago: qué cambiará para los vecinos
¿Qué cambiará para los vecinos del interior con el nuevo convenio entre el STJ y el Ministerio de Justicia? El plan que ya tiene un protagonista clave y una apuesta fuerte a los Juzgados de Paz.
El presidente del Superior Tribunal de Justicia (STJ), Federico López Alzogaray, puso en valor el rol de los Juzgados de Paz y anticipó un trabajo articulado con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para acercar respuestas a los conflictos cotidianos en el interior santiagueño.
Lo hizo durante la jornada “Justicia Cerca”, en el SUM del Ministerio de Justicia, donde se firmó un convenio de cooperación entre el Poder Judicial y la cartera provincial. El objetivo: facilitar el acceso a la Justicia de los habitantes de las localidades más alejadas de la capital.
En su discurso, el titular del STJ agradeció al gobernador Elías Suárez y a la ministra Matilde O’Mill por impulsar la iniciativa. Y planteó que el proceso de transformación apunta a revisar el funcionamiento de las instituciones para adaptarlas a las demandas actuales.
“Hay momentos en que las instituciones necesitan volverse sobre sí mismas, no para abandonar a aquellos que las constituyen, sino para preguntarse si las herramientas con las que han sido creadas siguen siendo capaces de defender a la sociedad de hoy”, expresó.
En esa línea, explicó que el trabajo conjunto con el Ministerio de Justicia busca que “las capacidades existentes en el territorio puedan conectarse, coordinarse y actuar con mayor eficiencia” frente a las problemáticas que atraviesan las comunidades.
Qué rol cumplen los Juzgados de Paz
López Alzogaray subrayó que los Juzgados de Paz, coordinados por el Centro de Justicia de Paz (CEJUPAZ), van más allá de sus competencias tradicionales. Según dijo, funcionan como espacios de observación e intervención inmediata por el conocimiento directo que tienen de cada realidad local.
“La Justicia de Paz de nuestra provincia tiene raíces profundas en nuestra tradición institucional, desde las antiguas alcaldías coloniales, pasando por los jueces pedáneos, jueces de aguas y otras formas de autoridades vinculadas a la organización de los territorios”, señaló.
El presidente del STJ remarcó que su principal característica es la cercanía con los vecinos: los jueces de Paz conocen el territorio, las distancias, las particularidades y los vínculos de cada comunidad.
“Muchas veces conocen las circunstancias que rodean un conflicto incluso antes de que llegue a convertirse en una situación legal. Esta condición constituye hoy un recurso institucional que reivindicamos”, afirmó.
Más que ampliar funciones, reconocer lo que ya existe
Para López Alzogaray, fortalecer la Justicia de Paz no pasa solo por ampliar funciones, sino por reconocer una capacidad que ya está instalada y generar las condiciones para que se desarrolle de manera coordinada, capacitada y eficaz.
En ese marco, destacó el trabajo del CEJUPAZ como espacio de articulación y acompañamiento entre los distintos Juzgados de Paz y las políticas del Poder Judicial.
“No se trata solamente de llevar la institución hacia las personas; se trata de reconocer que parte de la Justicia ya está allí, en cada comunidad, y que nuestro desafío es fortalecerla, conectarla y dotarla de herramientas para responder adecuadamente a una necesidad social”, expresó.
El titular del STJ cerró su discurso con una definición sobre el valor de estos organismos: “La Justicia de Paz tiene esa singularidad: es una institución con historia, pero también con proyección; una institución arraigada en el territorio que hoy estamos convocados a fortalecer”.