El plan para Ushuaia que reaviva un debate: qué lugar le queda a lo civil
Lo anunciaron como una base militar para Ushuaia, pero el especialista que analizó el proyecto encontró otra cosa: una estrategia que deja afuera a la ciencia y al sector privado local. ¿Por qué dice que el país se juega mucho más que la defensa?
El anuncio del Gobierno nacional sobre la construcción de la Base Naval Integrada en Ushuaia volvió a poner sobre la mesa una discusión que en Tierra del Fuego tiene larga data: cómo se combinan la defensa, la logística antártica y el rol de la ciudad como puerta de entrada al continente blanco.
Daniel Leguizamón, ex presidente del Infuetur y especialista en temas antárticos, analizó la medida en radio Provincia y marcó diferencias entre lo que implica una base militar y lo que necesita el desarrollo logístico y científico de la región.
Para Leguizamón, la iniciativa no es nueva: durante la gestión de José Estabillo ya se había trabajado en una planificación que contemplaba un área antártica internacional y una base naval integrada. "Se llegó al acuerdo de compartir el muelle en la península", recordó.
¿Qué cambia con el anuncio actual?
La diferencia, advirtió el especialista, aparece en el destino de la logística internacional. "Son dos cosas totalmente diferentes", sostuvo al separar la base naval del polo logístico antártico.
Además, puso como ejemplo la experiencia de otros países: "Normalmente los programas antárticos y programas científicos de países democráticos no se sienten muy cómodos de trabajar dentro de una base militar", afirmó.
Eso no implica rechazar el componente militar. "No digo que no a lo militar, al contrario", aclaró, pero reclamó que también se desarrolle una estrategia civil que aproveche las capacidades científicas, académicas y privadas de Ushuaia.
El rol del "soft power"
En esa línea, Leguizamón planteó que "la disuasión es el soft power", entendido como una herramienta de proyección y consolidación territorial que podría complementar la defensa militar.
También apuntó contra la falta de continuidad de las políticas públicas: "El problema grave que tenemos, primero, es la falta de continuidad, pero después también la dispersión", afirmó. A su entender, esa fragmentación dificulta que Nación defina interlocutores y sostenga proyectos en el tiempo. "Si el gobierno cambia, cambia el proyecto", resumió.
Frente al anuncio presidencial, pidió que Tierra del Fuego sostenga una posición propia y coordinada, y reiteró su respaldo al componente militar, aunque reclamó desarrollar "la otra parte tan o más importante", vinculada con la estrategia civil antártica.
Para cerrar, destacó las capacidades locales que deberían integrarse a la política nacional: "Tenemos acá un centro austral que es espectacular, tenemos dos universidades, profesionales de primerísimo nivel, tenemos un sector privado absolutamente dinámico y absolutamente competitivo, y no los sacamos a la cancha a jugar".