El plan de Pullaro para convertir a Rosario en el puerto clave de la minería argentina
¿Qué encontró Pullaro en Chile que lo tiene tan entusiasmado? La clave está en un gigante portuario que podría cambiar el destino económico de Rosario. Enterate de los detalles que nadie contó.
El gobernador Maximiliano Pullaro regresó de Chile con una convicción: Rosario puede transformarse en el gran puerto minero de Argentina. La visita a las terminales de Antofagasta encendió una chispa que podría reconfigurar la economía santafesina.
Si el puerto local logra captar parte del flujo de cargas mineras, la región recibiría un envión económico de magnitud espectacular. No se trata solo de sumar un rubro más: implicaría acoplar a Santa Fe al sector más pujante del país, la minería, que ya convive con la agroindustria, otro pilar fuerte de la zona.
¿Qué vio Pullaro en Chile?
Durante su gira, el mandatario recorrió el Puerto Angamos (ANG) y la Terminal Graneles del Norte (TGN), dos instalaciones líderes en el movimiento minero chileno, ubicadas en la Región de Antofagasta. La comitiva, que incluyó al ministro de Desarrollo Gustavo Puccini, al intendente Pablo Javkin, a la titular del Ente Administrador del Puerto Rosario y a directivos de Terminal Puerto Rosario (TPR), pudo observar de primera mano la operatividad y eficiencia de esas terminales.
También dimensionaron las inversiones portuarias necesarias y el marco normativo que exige convertirse en un hub logístico de primer nivel. El viaje dejó una lección clave: en minería, ser puerto importador de insumos y equipos puede ser tan provechoso como exportar la producción final.
El peso pesado que juega a favor de Rosario
Lo que más entusiasma a Pullaro no es solo la infraestructura chilena, sino la relación institucional con Ultramar, el holding portuario líder en Sudamérica, con presencia en 40 países y 50 años de historia. Y es que Ultramar es el accionista mayoritario y operador de TPR, lo que le da a Rosario una ventaja competitiva única frente a otros puertos fluviales y marítimos.
Ultramar no solo aporta know-how y capital: pertenece al selecto club de empresas que ofrecen soluciones integrales a las grandes mineras globales. Con clientes como Codelco, BHP, Río Tinto y Glencore, y una transferencia de 3,4 millones de toneladas de concentrado de cobre solo en 2025 a través de Neltume Ports, el grupo tiene la credencial para jugar en las grandes ligas.
La relación entre Pullaro y el presidente de Ultramar, Ricciardo Von Appen, fue clave. Tras un encuentro en Rosario, se destrabaron inversiones en TPR y se allanó el camino para una extensión contractual. Durante la visita a Chile, Von Appen abrió las puertas de sus terminales, presentó a los CEOs, organizó una cena privada y hasta asistió a la comitiva ante demoras climáticas. Un gesto que no pasó desapercibido.
Las chances reales de Rosario
Pullaro está convencido: Rosario puede competir por un lugar en el podio de los puertos de salida minera. Si bien el litio y los proyectos de cobre argentinos están más cerca del Pacífico, no todo es distancia. Las terminales chilenas están desbordadas y los pasos internacionales no ofrecen certidumbre. Los puertos fluviales, en cambio, tienen ventajas operativas, como no enfrentar grandes corrientes, y la hidrovía ya está desarrollada para grandes embarcaciones.
La competencia es dura: el complejo Zárate-Campana tiene más infraestructura y trayectoria. Pero hay antecedentes que juegan a favor: el litio de Salta ya viajó 1.500 kilómetros para salir por TPR en 2025, con un envío de 40 toneladas. Los Azules, un gran proyecto minero de San Juan, también considera a Rosario como alternativa logística.
Además, en Puerto General San Martín operó con éxito Bajo La Lumbrera, que exportaba minerales desde Catamarca por ferrocarril. Y en Timbúes se construye un puerto multipropósito que busca carga minera del oeste.
El ferrocarril será decisivo. TPR tiene acceso a las trochas principales, y la privatización del Belgrano Cargas definirá buena parte de su futuro en el negocio. Sin tren, los costos de transporte terrestre juegan en contra.
Las ventajas de Rosario son claras: acceso al Atlántico, puerto multipropósito con capacidad disponible, conexión con Cuyo y NOA, servicios marítimos internacionales y una base metalmecánica consolidada.
La logística minera no empieza cuando sale el producto de la mina. Antes hay que llevar equipos, insumos y componentes. Por ejemplo, TyS descargó en abril en San Nicolás 30 mil toneladas de carbonato de sodio para la industria del litio en Fiambalá (Catamarca), mientras que Iquique recibió 10 mil toneladas para el mismo destino.
En definitiva, Rosario tiene muchas chances de convertirse en una salida minera. La torta es grande, y si el puerto logra ser un jugador decisivo, se generará un movimiento de productos y servicios que transformará la economía provincial. Eso fue lo que vio Pullaro en Chile, y por eso sueña con una provincia imparable.