El plan de Milei para vigilar el Atlántico Sur desde Ushuaia que ya tiene fondos

¿Qué implica para la soberanía argentina que Ushuaia se convierta en el centro de vigilancia del Atlántico Sur? El Gobierno ya puso plata para que no quede en anuncio.

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El plan de Milei para vigilar el Atlántico Sur desde Ushuaia que ya tiene fondos
El plan de Milei para vigilar el Atlántico Sur desde Ushuaia que ya tiene fondos

El Gobierno avanza en un esquema de vigilancia permanente del Atlántico Sur que combinará radares, telecomunicaciones e inteligencia de señales, con epicentro en la Base Naval Integrada de Ushuaia. La iniciativa, anunciada por Javier Milei en la cadena nacional por Malvinas, ya comenzó a traducirse en refuerzos presupuestarios concretos.

Según confirmaron a TN desde Nación, la tecnología de radares forma parte del plan, al igual que las capacidades de inteligencia de señales (SIGINT). Esta última apunta a detectar, identificar y analizar emisiones electromagnéticas y comunicaciones para reconstruir movimientos en la zona.

Una plataforma integral de vigilancia

La idea es concentrar progresivamente los datos de radares, sensores, sistemas de comunicaciones y medios espaciales en un esquema integrado de comando. La Base Naval Integrada de Ushuaia aparece como el punto central para articular ese despliegue junto a las capacidades existentes de las Fuerzas Armadas.

Durante la cadena, Milei anunció recursos adicionales para construir la base e “incrementar nuestras capacidades en telecomunicaciones”. Además, sostuvo que Tierra del Fuego debe convertirse en el principal polo logístico argentino sobre el Atlántico Sur y ubicó la protección aeroespacial y marítima dentro del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que enviará al Congreso.

El esquema excede la construcción física de muelles e instalaciones. En el Gobierno conciben el complejo austral como una plataforma para mejorar el conocimiento de lo que ocurre sobre el mar y el espacio aéreo, respaldar la actividad antártica y fortalecer la capacidad del Estado para detectar movimientos que considere relevantes.

Los fondos ya están en marcha

El DNU 867/2026, publicado después de la cadena, modificó las partidas nacionales para reforzar Defensa, Inteligencia y la CONAE. En los fundamentos, el Ejecutivo justificó específicamente un aumento de recursos para los proyectos y actividades espaciales del organismo.

Dentro de esa reestructuración, se incorporaron $117.000 millones adicionales para la CONAE, mientras que Defensa recibió recursos para avanzar con la Base Naval Integrada y la Base Antártica Conjunta Petrel. El despliegue se completa con un refuerzo superior a $30.000 millones para la SIDE.

Una de las piezas que encaja en esa estrategia es el satélite SABIA-Mar, en fase final de ensayos y con lanzamiento previsto para el primer semestre de 2027. Según la CONAE, la misión permitirá observar mares y costas y producir información estratégica para la protección de recursos naturales, la seguridad y la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva.

Escalas complementarias

La combinación responde a distintas escalas de vigilancia: los radares aportan seguimiento sobre objetivos detectables; la inteligencia de señales permite identificar y analizar emisiones; y los satélites ofrecen observación sobre superficies mucho mayores. La intención es mejorar la capacidad para fusionar esa información y tener una imagen más completa de la actividad en el Atlántico Sur.

El Gobierno también trabaja en la modernización del esquema de protección aeroespacial. El proyecto que llegará al Congreso incluirá modificaciones para volver más operativo el procedimiento frente a aeronaves declaradas hostiles y dar mayores garantías jurídicas para la aplicación de las reglas de protección. En ámbitos militares reconocen que hoy existen capacidades de seguimiento, pero que el empleo de la fuerza atraviesa un procedimiento especialmente restrictivo.

La vigilancia marítima y aeroespacial es uno de los puntos que Milei decidió mantener dentro de la nueva ley, mientras dejó fuera otras reformas que habían aparecido en borradores anteriores. El Ejecutivo no incluirá cambios generales a la Ley de Seguridad Interior ni ampliará en ese expediente el rol de las Fuerzas Armadas en el territorio. Las modificaciones del sistema de Inteligencia avanzarán por separado.

Antecedentes y contexto

La estrategia tiene antecedentes: la Casa Rosada viene revisando el mapa de radares, sensores e infraestructura tecnológica en Tierra del Fuego, incluida la situación del sistema de la empresa estadounidense LeoLabs en Tolhuin. El Ejecutivo analizó reformular las condiciones de funcionamiento para tener mayor acceso argentino a información y capacidades tecnológicas, aunque esa discusión corre por otro expediente.

Todo el esquema se inserta en la nueva definición estratégica sobre el Atlántico Sur que Milei explicitó tras los avances del proyecto petrolero Sea Lion. “Proteger el Atlántico Sur también es una cuestión de seguridad nacional”, afirmó el Presidente.

El objetivo de fondo es que la Argentina tenga una capacidad más permanente de seguimiento del Atlántico Sur y que Ushuaia funcione como uno de los centros desde los cuales se concentre y procese esa información.

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