El plan de Milei para cambiar la Carta Orgánica del BCRA: busca prohibir que financie al Tesoro
¿Sabés qué cambiaría en el BCRA con la reforma de Milei? La clave está en cortar la emisión para siempre. Enterate los detalles.
Javier Milei alista una reforma clave para el Banco Central: eliminar por ley cualquier posibilidad de que la entidad monetaria preste dinero al Tesoro. En el Gobierno lo presentan como el paso definitivo para terminar con la inflación, aunque el proyecto aún no tiene fecha de ingreso al Congreso.
“Es la fase final de la pulverización de la inflación porque no va a dar margen alguno para que el Central financie al Tesoro. Nunca más”, aseguran desde el equipo económico del Ejecutivo. Sin embargo, en la Casa Rosada admiten que por ahora no hay un borrador cerrado y que, en algunos despachos, el anuncio “fue solo un título”.
¿Qué busca cambiar la reforma?
El objetivo central es limitar o prohibir los adelantos transitorios, las transferencias de utilidades contables y las compras de deuda pública que puedan funcionar como financiamiento monetario del déficit. Los adelantos transitorios son préstamos de corto plazo que el BCRA puede darle al Tesoro dentro de ciertos límites legales, mientras que las utilidades son ganancias contables que en el pasado se giraron al fisco para cubrir gastos.
También se analiza restringir la compra de títulos públicos por parte del BCRA. Este punto es más delicado, porque una autoridad monetaria puede operar con bonos del Tesoro por motivos de política monetaria o estabilidad financiera. La clave está en diferenciar las operaciones de mercado para administrar la liquidez de las compras destinadas a financiar al fisco.
El modelo que miran: Estados Unidos
En la Casa Rosada toman como referencia el esquema de la Reserva Federal, que permite operaciones con bonos del Tesoro en el mercado secundario para ejecutar la política monetaria, pero sin que eso equivalga a una asistencia automática al Tesoro. “Va más o menos por ahí”, explican fuentes oficiales sobre el diseño técnico que imaginan.
La idea es fijar como objetivo prioritario la estabilidad monetaria y financiera, eliminar referencias más amplias como “equidad social” o “desarrollo con inclusión”, y establecer reglas más duras para impedir que el BCRA sea usado como herramienta de financiamiento político. Esto implicaría revisar el artículo que define los objetivos del Banco Central, una reforma que Milei viene cuestionando desde 2012, cuando Mercedes Marcó del Pont amplió las finalidades de la institución.
Independencia y reglas para el directorio
La modificación también podría incluir reglas sobre la independencia del directorio. En el Gobierno evalúan reforzar mandatos técnicos, con validación del Congreso y menor dependencia del ciclo político, para blindar a las autoridades del BCRA frente a cambios de gobierno y evitar que el Ejecutivo use al banco como caja para financiar programas o vencimientos.
Otro punto complejo es la emisión derivada de la compra de reservas. Si el BCRA compra dólares, entrega pesos y expande la base monetaria. El Gobierno estudia cómo compatibilizar una regla monetaria estricta con la necesidad de acumular reservas, intervenir en el mercado cambiario o administrar la liquidez. Una prohibición absoluta podría quitarle margen operativo al BCRA.
En la práctica, la reforma busca separar tres funciones: preservar el valor de la moneda, sostener la estabilidad financiera y actuar como regulador del sistema bancario. La premisa de Milei es que la inflación no se termina solo con disciplina de corto plazo, sino con una regla institucional que impida volver a emitir para cubrir déficit.
La discusión también aparece en el programa con el Fondo Monetario Internacional. En la segunda revisión, el organismo planteó que, una vez consolidada la estabilización macroeconómica, sería necesario avanzar en una reforma legal más amplia del Banco Central para fortalecer su independencia y reforzar los resguardos contra el financiamiento monetario del déficit.