El plan de emergencia para salvar la fachada de la Catedral de Jujuy
Aseguran que el muro está contenido, pero el agua ya filtró y el peligro sigue latente en toda la fachada. Ahora buscan saber qué esconde la pared que cedió.
Las obras de emergencia en la Iglesia Catedral de Jujuy ya están en marcha. El plan de contingencia, activado después del colapso de un muro de adobe en la fachada norte, arrancó con el apuntalamiento de la estructura y continuará con la colocación de un techo protector para evitar que las lluvias compliquen aún más el patrimonio histórico.
Raymi Taborda, arquitecta del Grupo Erg a cargo de los trabajos, explicó que “vamos a apuntalar todo lo que es la parte baja y alta de la Recova” y adelantó que “vamos a realizar un techo para proteger los muros de adobe de las lluvias”.
El riesgo de un muro de tierra
La profesional advirtió sobre la fragilidad de la estructura: “al ser un muro de tierra puede colapsar en cualquier momento porque el agua que tuvo en su momento, el mismo la comenzó a absorber y hay que ver que no esté sucediendo en toda la fachada norte”.
Por eso, el operativo no se limita a contener el daño ya visible. Los especialistas también van a retirar el revoque para evaluar el estado real del muro y determinar los pasos a seguir en la restauración.
“Una vez que esté todo asegurado y el revoque ya no esté más, los especialistas en construcción en barro van a dar el análisis de cómo continuar la restauración de toda esa fachada”, detalló Taborda.
Trabajo en conjunto con el Conicet
La intervención se realiza de manera coordinada con la Provincia y cuenta con el respaldo del Conicet, cuyo laboratorio en Tilcara fue el encargado de elaborar el plan de contingencia que ahora ejecuta la empresa.
“Está trabajando también el grupo del Conicet que es gente especializada para que todo quede como estaba, sin ninguna modificación”, remarcó la arquitecta, y subrayó que “debe quedar todo cual es porque la Iglesia Catedral es un patrimonio de la Humanidad”.
Qué pasó con el muro
El colapso de una parte del muro norte fue lo que llevó a tomar la decisión de cerrar el templo al público. Según Taborda, “colapsó una parte de un muro y por ahora es lo único que está a la vista; el mismo está apuntalado y seguro”.
Pero la incertidumbre sigue: “Queremos investigar qué es lo que está pasando detrás de esa pared”, aseguró. Y adelantó que recién cuando se conozca el estado real de la estructura se podrá avanzar con un análisis más profundo para definir cómo seguir con la restauración.