El plan de Caputo que contradice a Milei y enciende alarmas en el Gobierno

El Gobierno libertario anunció créditos con plata de la Anses, un piso salarial y un Banco Nación que baja tasas. Todo lo que Milei decía detestar, ahora lo impulsa Caputo. ¿Rectificación o pura desesperación?

· 4 min de lectura
El plan de Caputo que contradice a Milei y enciende alarmas en el Gobierno
El plan de Caputo que contradice a Milei y enciende alarmas en el Gobierno

El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció el uso de 2 billones de pesos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para financiar créditos hipotecarios, una medida que choca de frente con el credo liberal que Javier Milei predicó durante años. La jugada, presentada como un paso hacia la “justicia social”, expone la fragilidad de una administración que ve caer su imagen mientras intenta maquillar el ajuste.

La decisión de Caputo no es un caso aislado. En las últimas semanas, el Gobierno sumó otras iniciativas de tono heterodoxo: un piso salarial para categorías inferiores de convenios colectivos y la intervención del Banco Nación para bajar tasas de interés. Tres movimientos que contradicen el manual libertario y que, según analistas, revelan más desesperación que convicción.

El FGS y los créditos hipotecarios: una medida que no calza en el molde

El plan oficial consiste en que el FGS coloque recursos en plazos fijos de largo plazo en bancos, que a su vez deberán destinarlos a préstamos para compra, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda. La meta es otorgar unos 18 mil créditos. En la práctica, el Estado usará el patrimonio que respalda al sistema previsional para destrabar el crédito hipotecario, algo que el mercado no está logrando por sí solo.

La ironía no pasa desapercibida: Milei construyó su identidad política denunciando la “justicia social” como un robo y prometiendo desmantelar la intervención estatal. Ahora, su propio ministro de Economía apela a ese concepto para justificar una medida que, en los papeles, parece salida de otro gobierno.

Del salario mínimo garantizado al Banco Nación como disciplinador

En paralelo, el Gobierno impulsa que las categorías más bajas de los convenios colectivos no cobren menos de 1.070.000 pesos brutos, unos 860 mil pesos de bolsillo. La propuesta, sin embargo, tiene un alcance limitado: apenas uno o dos convenios relevantes tienen salarios iniciales por debajo de ese piso. Lejos de una recuperación general, parece un gesto para la tribuna.

Caputo también ordenó al Banco Nación ofrecer préstamos más baratos para forzar a las entidades privadas a bajar sus tasas si no quieren perder clientes. Un movimiento que contradice la fe libertaria en el mercado como asignador perfecto de recursos, pero que la realidad se encargó de desmentir: las tasas altas ya no contienen al dólar y asfixian a familias sobreendeudadas.

Malvinas: el giro nacionalista que levanta sospechas

La deriva heterodoxa tiene su correlato en la política exterior. Milei, que alguna vez elogió a Margaret Thatcher y reconoció que las islas estaban “en manos del Reino Unido”, ahora sale a reclamar soberanía en cadena nacional. “Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho”, dijo, al tiempo que anunció sanciones a empresas que exploten petróleo en Sea Lion y el envío de una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.

El giro es llamativo para un presidente que nunca hizo de la causa Malvinas una bandera. Las encuestas explican el repentino interés: la desaprobación de Milei trepó al 62,4% según AtlasIntel, y un 65% de los consultados por QSocial ya no cree que el sacrificio vaya a dar resultados.

¿Rectificación o maniobra?

La diferencia entre una rectificación y una maniobra es clara: rectificar implicaría reconocer que el rumbo económico falló y revisarlo. Maniobrar es mantener el rumbo y sumar medidas sueltas para disimular las consecuencias. En este caso, el programa de ajuste sigue intacto: contracción de ingresos, apertura importadora, dólar barato y endeudamiento.

La historia reciente ya mostró qué pasa cuando un gobierno aplica medidas en las que no cree. A fines de 2011, Cristina Fernández de Kirchner intentó recortar subsidios a la energía con el “redireccionamiento equitativo”, pero dio marcha atrás a los pocos meses, cuando la economía empezó a enfriarse. Sin convicción ni equipos formados, los instrumentos prestados no funcionan.

Por eso, la “heterodoxia trucha” que ensaya el Gobierno libertario difícilmente modifique las expectativas sociales. Unos créditos hipotecarios no compensan la destrucción de empleo, y un piso salarial para pocas actividades no repara la pérdida acumulada de ingresos. Como reconoce el propio Milei, aunque sea por accidente: la heterodoxia trucha no sirve.

Más para leer

Hallazgo en Cerro Viejo: oro cerca de la superficie y cobre en profundidad
Economía
El dato que confirma el boom de Neuquén: el empleo privado que crece en un país que pierde puestos
Economía
El dato que convierte a Salta en la minera que más crece del país
Economía
La producción de arenas de Río Negro encadena tres meses de suba tras el derrumbe de 2025
Economía
El Banco Central lanza una herramienta contra el fraude en transferencias: cómo te protege
Economía
El comercio digital del Mercosur ya tiene reglas comunes: qué cambia para las pymes
Economía