El placard de Insaurralde y la indignación que el kirchnerismo no quiere mostrar
¿Los dólares eran de cotillón? La excusa que nadie se cree y el pacto de silencio que rodea a Insaurralde y Cirio.
El video del vestidor repleto de dólares de Martín Insaurralde y Jesica Cirio reavivó el debate sobre la corrupción, pero también expuso la selectividad del kirchnerismo a la hora de indignarse. A 48 horas de conocerse las imágenes, comenzaron a escucharse las excusas más penosas de la historia política argentina.
Coartadas de ocasión, argumentos flojos de papeles. Vale recordar el historial: en la Causa Cuadernos dijeron que eran “fotocopias”; con Lázaro Báez, que era “gente contando plata” en La Rosadita; los bolsos de José López llegaron a ser “plata de gente de Macri”; a Milagro Sala la perseguían “por negra, coya e india”. Y ahora, según reveló el periodista Diego Cabot de La Nación, los dólares del placard de Insaurralde eran de “cotillón”. Una excusa que entra en el podio de las más estúpidas de la historia.
¿Cuánto dinero había realmente?
El periodista Carlos Pagni estimó que en ese vestidor de lujo podría haber US$10 millones. Para dimensionarlo: una persona que ahorra $2 millones por mes debería trabajar 625 años para alcanzar esa cifra. ¿Y encima pretenden tomarle el pelo a la sociedad?
Insaurralde no llegó solo a ese lugar. En los años 90, siendo muy joven, se casó con Liana Toledo, hija de Hugo Toledo, ministro de Obras y Servicios Públicos de Duhalde. El hombre que manejaba el juego con Duhalde. Ahí, el joven Martín comenzó a entender cómo funcionaba la vida.
Ya con Duhalde en la presidencia, Insaurralde se convirtió en chofer, secretario, cadete y confidente del intendente de Lomas de Zamora, Jorge Rossi. Pero Rossi fue promovido: Duhalde lo nombró presidente del Instituto Provincial de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires. Ese fue el máster en juego que necesitaba Insaurralde.
El negocio del juego y la política
Ese fue el valor agregado que vio Cristina Kirchner para la campaña de 2013. Insaurralde manejaba miles de millones de pesos del juego, y por eso lo mandaron a pelear contra Massa. En 2013, el juego legal le hacía recaudar a la provincia de Buenos Aires $15.694 millones. En 2024, ese número ya llegaba a $178.629 millones. Todo ese dinero siempre lo manejó la misma persona: Martín Insaurralde.
Cuando pasó a ser jefe de Gabinete de Kicillof en 2021, pidió una sola condición: poner a un hombre de confianza como delegado en el Instituto de Loterías y Casinos. Ese hombre fue Omar Galdurralde. ¿Y quién lo puso ahí? Máximo Kirchner, el hijo de Cristina. ¿Por qué? Porque siempre fueron socios.
Cuando Kicillof perdió las elecciones de medio término de 2021 contra Diego Santilli, Cristina y Máximo aprovecharon para intervenirle el gobierno y le metieron a Insaurralde como jefe de Gabinete. ¿La razón? La respuesta está en el vestidor: caja. Obviamente, Kicillof no es inocente. Sabía todo.
La indignación selectiva
Por eso resulta bastante penosa la indignación selectiva del kirchnerismo con la corrupción. Con Adorni fueron a la casa del country, hicieron clases públicas, organizaron marchas, pidieron la interpelación, la renuncia y la moción de censura. Con Insaurralde, ni una palabra. Víctor Hugo Morales lo resumió con total naturalidad: “Nosotros tenemos algunos chorros. Pero ellos no tienen ninguno honesto.” Insaurralde es “algún chorro”. Un chorro suelto. Un chorro aislado. Lo mismo que hicieron con José López, Ricardo Jaime, Lázaro Báez. Al final, son un montón de chorros sueltos.
Pero cabe preguntarse: ¿no será que fue un sistema de corrupción? ¿No será que fue una estructura delictiva para recaudar dinero, donde cada uno tenía su rol? Jaime recaudaba del transporte. López, de la obra pública. De Vido, de Venezuela. Eskenazi, de YPF. Schoklender, de las Madres. Tombolini, de las SIRA. Insaurralde, del juego. ¿Y no será que había que darle una fachada cool y popular a ese sistema de recaudación brutal a través de la televisión? Lavado de imagen. Blanqueo. Legitimar dirigentes oscuros.
El pacto de silencio
Un canuto es dinero o bienes guardados en secreto para uso personal. Por lo general, una persona tiene como canuto como máximo el 20% de sus ahorros totales. Si había US$10 millones en el placard, de mínima estamos hablando de un patrimonio total superior a los US$50 millones. Por eso sería muy bueno que Jesica Cirio hable y cuente el verdadero origen del dinero. Nunca va a suceder. ¿Por qué? Porque algunas mujeres forman parte de la omertá. Un pacto de silencio. Wanda Nara no ve nada. Ileana Calabró no ve nada. Karina Jelinek no ve nada. Sofía Clerici no ve nada. Jesica Cirio no ve nada. Pero todas disfrutaron de las mieles del poder. El patrón es el silencio ante la impudicia.
La corrupción ya salió del closet. Ahora le toca a la Justicia. Juvenal preguntaba: ¿quién vigila a los vigilantes? La respuesta es que los vigilantes siempre miraron para otro lado.