El pez que casi nadie conoce y que Neuquén debería proteger
Puede superar los 40 centímetros, pone huevos de 1 milímetro y está categorizado como vulnerable. El pejerrey patagónico habita ríos, lagos y lagunas de Neuquén, pero su continuidad depende de algo que no todos tienen en cuenta.
En los ríos, lagos y lagunas de Neuquén vive una especie autóctona que puede superar los 40 centímetros de largo y está categorizada como vulnerable. Se trata del pejerrey patagónico (Odontesthes hatcheri), un pez de agua dulce que forma parte de la biodiversidad acuática de la provincia y que cumple un rol dentro de las redes alimentarias de los ecosistemas.
Su presencia se distribuye en distintos ambientes neuquinos, siempre asociada a aguas continentales. Conocer sus características, su distribución y sus hábitos es una forma de dimensionar la riqueza de los peces nativos de la región.
Un cuerpo hecho para nadar
El pejerrey patagónico tiene una forma fusiforme, hidrodinámica y comprimida lateralmente, una conformación que favorece el desplazamiento en el agua. Entre sus rasgos se destacan dos aletas dorsales, una anal y una caudal, más dos pares de aletas pares: las caudales y las pectorales. Estas últimas, ubicadas justo detrás de la cabeza, le dan el apodo de “pez ángel” por su parecido con alas. Todas sus aletas poseen radios.
También cuenta con una boca protráctil, una adaptación vinculada directamente con su manera de alimentarse.
Cardúmenes, plancton y huevos diminutos
El pejerrey tiende a formar cardúmenes, sobre todo en etapas clave como la reproducción y la alimentación. Ese comportamiento grupal es una estrategia común entre los peces y les facilita el desplazamiento y la búsqueda de comida.
Aunque su dieta es omnívora, muestra una marcada preferencia por el plancton animal: pequeños organismos que viven en la parte superior de la columna de agua. Esa alimentación lo conecta de lleno con la dinámica de los ambientes acuáticos y con la disponibilidad de organismos microscópicos que integran las cadenas tróficas.
La reproducción también tiene sus particularidades: ponen huevos muy pequeños, de apenas 1 milímetro, en racimos sobre la vegetación acuática de ribera, en sectores de aguas quietas.
Por qué preocupa su conservación
La categorización del pejerrey patagónico como especie vulnerable enciende una alerta sobre sus poblaciones y sobre los ambientes que habita. Ríos, lagos y lagunas son espacios fundamentales para su permanencia, y factores como la calidad del agua y el equilibrio de los ecosistemas resultan determinantes.
Proteger esos ambientes no solo beneficia al pejerrey: también alcanza al conjunto de especies que dependen de las aguas continentales para vivir. El Odontesthes hatcheri es, en definitiva, una expresión de la fauna nativa de la Patagonia: un pez adaptado a las aguas continentales, de comportamiento gregario y con un papel importante dentro de la diversidad biológica de Neuquén.