El pez limón se expande en la Patagonia: ¿qué reveló el estudio del CENPAT?
Científicos del CENPAT revelaron que el pez limón amplió su distribución hasta el Golfo Nuevo y ahora se reproduce en la zona. ¿Qué implica esto para la pesca?
El pez limón, una de las especies más codiciadas del mundo por su valor gastronómico, está extendiendo su presencia en la costa patagónica. Un equipo de científicos del CENPAT descubrió que su distribución llegó hasta el Golfo Nuevo, con una abundancia y variedad de tamaños que antes no se registraba.
La especie conocida científicamente como Seriola lalandi puede alcanzar los 30 kilos y se alimenta de anchoas, sureles y otros peces pequeños. Hasta ahora, se sabía que habitaba desde el sur de Brasil hasta Mar del Plata, pero un nuevo estudio reveló que su área de distribución se extendió 5 grados al sur, alcanzando los 43°S frente a Puerto Madryn.
“Científicamente se había reportado que la especie habitaba desde el sur de Brasil hasta la zona de Mar del Plata y de una manera estacional, mientras que históricamente a Madryn llegaban individuos muy grandes en un periodo muy corto y de forma muy escasa”, explicó Alejo Irigoyen, investigador del CESIMAR-CONICET.
¿Cómo cambió la presencia del pez limón?
El equipo de Irigoyen, integrado también por Luján Villanueva-Gomila, Gastón Trobbiani, Pablo Merlo, Gustavo Macchi, Claudio Buratti y Esteban Avigliano, documentó un cambio notable desde el año 2000. “Empezaron a aparecer otras tallas, incluyendo individuos más chicos. Ya no solo estaban los gigantes de siempre”, señaló Irigoyen. La ventana temporal de registro se amplió de un breve período en enero a abarcar desde octubre hasta mayo o junio.
Los científicos combinaron entrevistas a pescadores artesanales, cámaras submarinas y estudios biológicos. Entre 2023 y 2024, obtuvieron muestras de 50 individuos del Golfo Nuevo, midiendo y pesando 47 de ellos. Además, recolectaron gónadas de 30 peces, lo que sugiere que la especie se estaría reproduciendo en la zona.
“Conocer los ciclos de reproducción es clave para la conservación. Si una especie se reproduce en un lugar específico, es fundamental proteger esa zona”, afirmó Villanueva-Gomila. Los investigadores destacan que estos datos permitirán establecer medidas de manejo, como límites de captura o vedas, sin prohibir la actividad pesquera que es fuente de trabajo y parte del patrimonio cultural.
“Una opción de manejo no es prohibir la actividad, ya que es un recurso económico, gastronómico y cultural espectacular. Pero sí se podrían fijar límites en los volúmenes de captura o implementar vedas y permisos”, concluyó Irigoyen.