El peligro oculto de pedirle una dieta a la IA: qué dice una nutricionista
La nutricionista Carmen Sosa advierte sobre el uso de la IA para obtener dietas. ¿Cuáles son los riesgos y por qué no reemplaza al profesional?
¿Le pediste alguna vez a la inteligencia artificial que te arme un menú semanal? Cada vez son más las personas que lo hacen, pero una especialista en nutrición lanza una advertencia que no podés ignorar.
La licenciada Carmen Sosa, en diálogo con Radio Nacional Catamarca, expresó su preocupación por el uso creciente de estas herramientas para consultas alimentarias. Si bien reconoce su utilidad, remarca que tienen límites que muchos desconocen.
¿Por qué la IA no reemplaza a un nutricionista?
El principal riesgo, según Sosa, es que el sistema elabora respuestas basadas únicamente en los datos que le proporciona el usuario, pero nunca realiza una evaluación clínica completa de la persona.
“Distinto es sentar a la persona, hacerle la anamnesis, saber qué es lo que come, saber su composición corporal, cuánto pesa, si tiene alguna patología de base”, explicó la profesional.
Y la diferencia puede ser determinante: dos individuos con el mismo objetivo de bajar de peso pueden tener necesidades completamente opuestas según su edad, contextura física, nivel de actividad y antecedentes de salud. Lo que sirve para uno, puede no servir para el otro.
Además, la IA puede sugerir alimentos que no forman parte de los hábitos de una familia, que no se consiguen fácilmente en la zona o que directamente no se adaptan a las necesidades reales de quien los consume.
“Hay cosas que no se tienen en cuenta. Lo mejor es recurrir a un profesional”, insistió Sosa.
El contexto: la obesidad como problema creciente
Esta advertencia cobra mayor relevancia en una provincia donde el sobrepeso y la obesidad afectan a un porcentaje alto de la población, tanto en niños como en adultos, según datos que maneja la especialista.
“Tenemos un porcentaje bastante alto en la provincia, tanto en niños como adultos. Por lo tanto preocupa esto”, sostuvo.
Para Sosa, el problema es multifactorial: los cambios en los hábitos alimentarios, el consumo de ultraprocesados, el sedentarismo y la falta de tiempo para cocinar forman parte de una problemática mucho más amplia.
“El querer hacer alguna ensalada lleva su tiempo, el lavar, el cortar, el picar, entonces vamos a lo rápido y a lo práctico”, describió.
En ese escenario, la inteligencia artificial aparece como un nuevo factor: ofrece respuestas inmediatas y menús que parecen personalizados, pero también puede generar una falsa sensación de seguridad.
El desafío no es dejar de usar la tecnología, sino aprender a distinguir cuándo es una orientación general y cuándo se necesita la mirada de un profesional.