El pedido del CEO de Seaboard para que más proyectos accedan al RIGI
El presidente de una de las principales industrias de Salta tiene un planteo concreto para el Gobierno. La compañía, que emplea a más de 1.400 personas, ya invirtió millones en tecnología. Pero el ejecutivo asegura que falta una herramienta clave para que más proyectos puedan despegar.
Juan Sörös, presidente y CEO de Seaboard Energías Renovables y Alimentos, planteó que el RIGI debería extenderse a inversiones intermedias (de entre US$10 y US$200 millones) para impulsar el desarrollo industrial del país. El ejecutivo, que comanda una de las principales fuentes de empleo privado de Salta, también marcó a la presión tributaria y al costo financiero como los principales escollos para la competitividad.
Sörös, contador público que llegó a la compañía hace 11 años como director financiero y vicepresidente, participará en el panel “Los desafíos de la industria en el nuevo contexto económico”, dentro del ciclo de charlas Hablemos de lo que Viene que organiza El Tribuno. En ese marco, sostuvo que la transformación tecnológica y la inversión son claves para sostener la rentabilidad de las empresas en el largo plazo.
El peso de Seaboard en el empleo provincial
La firma, nacida como Tabacal en 1920, emplea hoy a 1.400 trabajadores directos en el norte provincial. A eso se suman unos 3.000 o 4.000 empleos indirectos que dependen de los contratistas que trabajan para la empresa, según detalló Sörös. “Es un empleador importante y una fuente de trabajo importante para la región”, remarcó.
La historia de la compañía tuvo un punto de inflexión en los años 90, cuando Tabacal atravesó problemas financieros y terminó en concurso preventivo. En 1996, Seaboard la adquirió y comenzó un proceso de transformación que la convirtió en el principal productor de bioetanol de caña de Argentina.
El modelo de negocio actual se basa en la economía circular: del contenido sacarino de la caña se obtienen azúcar y alcohol, mientras que el bagazo se quema para generar vapor y energía eléctrica. Los residuos del proceso se reutilizan como compostaje y vuelven al cañaveral como nutrientes.
Producción local y exportación
La compañía destina más del 75% de su caña a la producción de bioetanol, que se comercializa 100% en el mercado local. La energía eléctrica generada también se consume internamente. El resto de la caña se usa para azúcar, que en su mayoría se vende en el país.
En los últimos tres años, Seaboard invirtió 15 millones de dólares para reemplazar las turbinas a vapor del trapiche principal por motores eléctricos, lo que mejoró el balance energético de la planta. Además, avanza en sistemas de riego tecnificado para optimizar el uso del agua en el surco.
Los desafíos para la industria argentina
Para Sörös, Argentina ofrece “posibilidades enormes para la inversión”, especialmente en sectores como oil & gas, minería y Vaca Muerta. Sin embargo, el empresario advirtió que la inversión depende de la seguridad jurídica, la libre disponibilidad de fondos y la previsibilidad macroeconómica.
En ese punto, elogió al RIGI como “una gran herramienta”, pero marcó una limitación: está pensado para inversiones superiores a US$200 millones. “Un plan como el RIGI para inversiones de rango intermedio, entre 10 millones de dólares y 200 millones de dólares, sería una herramienta excepcional para impulsar más el desarrollo de la industria”, afirmó.
Consultado sobre sus principales preocupaciones, Sörös señaló que la inflación bajó a niveles más razonables y el déficit fiscal desapareció rápidamente. No obstante, insistió en que falta mayor competitividad y una carga tributaria que permita a la industria argentina competir con otros países a los que se quiere exportar.