El peaje de Cabeza de Buey seguirá cobrando mientras reparan la ruta 9/34
La nueva concesión de la ruta 9/34 no contempla un período de gracia: la empresa podrá cobrar desde el primer día. Pero hay un detalle del contrato que define cuándo podrá aplicar la tarifa que ofertó.
La nueva concesión de la ruta nacional 9/34 permitirá que el peaje de Cabeza de Buey siga operando mientras se ejecutan las obras de recuperación. Así lo establece el contrato que firmó la empresa Autovía Construcciones, que no tendrá un período de gracia: desde la toma de posesión podrá mantener las tarifas vigentes, con las actualizaciones previstas.
La discusión en Salta excede lo técnico. Para los usuarios que transitan a diario el corredor, la pregunta es incómoda: ¿cómo se justifica cobrar por una ruta que estuvo años en mal estado y que recién ahora será intervenida?
Sin período de gracia
El contrato no contempla un lapso sin cobro. La empresa podrá percibir el peaje desde el inicio, aunque recién podrá aplicar la tarifa que ofertó cuando Vialidad Nacional certifique la finalización de las Obras Iniciales de Puesta en Valor y verifique que no haya atrasos en el cronograma.
Durante el primer año, la concesionaria deberá realizar trabajos para recuperar la transitabilidad: bacheos superficiales y profundos, fresado, sellado de fisuras, colocación de bases y carpetas asfálticas, reparación de banquinas y señalización horizontal, entre otros.
Peaje bajo sospecha
La ruta 9/34 es uno de los corredores estratégicos de Salta y también uno de los más cuestionados por su deterioro. Durante años, automovilistas, organismos de defensa del consumidor y hasta la Municipalidad de Metán reclamaron por el estado de la calzada y las banquinas, mientras el peaje seguía funcionando.
La situación escaló al punto de que algunos usuarios comenzaron a rechazar el pago, dejando constancia formal de su negativa cada vez que pasan por la estación. Más allá de la discusión jurídica sobre esa modalidad de protesta, el gesto refleja una contradicción creciente: pagar por una infraestructura que no ofrece las condiciones mínimas.
Ahora, esa contradicción amenaza con prolongarse. La empresa podrá cobrar desde el comienzo del contrato mientras ejecuta las obras de puesta en valor. La pregunta que queda flotando es hasta dónde puede extenderse el cobro de un peaje cuando la ruta que lo justifica estuvo años en condiciones cuestionadas.