El PBI crece, pero la inversión se derrumba: por qué Milei no logra que el sector privado apueste por la Argentina
El producto bruto sube, pero el sector privado no invierte. Si tenés un negocio o dependés de la industria, esto te toca directo: así está la foto completa.
La economía argentina atraviesa una situación inédita: el PBI avanza mientras la inversión productiva se desploma. Según datos del primer trimestre de 2026, el producto bruto creció 2,3% interanual, pero la formación bruta de capital fijo cayó 11,6% y acumula cuatro trimestres consecutivos de retroceso. Es la primera vez desde 1993 que se registra una secuencia tan prolongada de crecimiento sin inversión, según un informe del Centro de Investigación de Economía Nacional (CIEN).
El fenómeno, advierten los especialistas, no es una simple contradicción estadística, sino una señal de que el actual esquema económico no está generando las condiciones para una expansión sostenida. La inversión, que representa entre el 17% y el 22% del PBI, alcanzó su punto máximo en el primer trimestre de 2025 y desde entonces cae a un ritmo promedio del 3% trimestral.
Crecimiento concentrado y sectores rezagados
El crecimiento actual está cada vez más concentrado en sectores extractivos y financieros. Tres actividades concentran casi el 80% de la expansión del producto: agricultura (18,1% interanual), minería (12,3%) e intermediación financiera (7,5%). En contraste, la industria manufacturera retrocedió 1,7%, lo que equivale a un -10% del crecimiento del PBI, y la construcción sigue muy por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno.
“Esta composición sectorial del crecimiento resulta central para comprender el comportamiento de la inversión”, aseguraron desde CIEN. “El producto agregado puede aumentar aun cuando los sectores con mayor peso en el empleo y la demanda de insumos locales atraviesen dificultades”, agregaron.
Según la teoría del acelerador, las empresas solo invierten cuando utilizan plenamente su capacidad instalada. Con una demanda interna débil y capacidad ociosa, no hay incentivos para ampliar fábricas o comprar maquinaria. “El fuerte ajuste fiscal, la caída del ingreso real de jubilaciones y salarios y la transferencia de ingresos provocada por la devaluación generaron una contracción de la demanda”, explicaron los economistas.
El Estado se retira, pero nadie compensa
La otra cara del problema es el rol del Estado. La decisión del Gobierno de Javier Milei de retirar la obra pública provocó un desplome de la inversión estatal que no fue compensado por el sector privado. El gasto de capital pasó de representar 1,62% del PBI en 2023 a 0,30% en 2025, y para 2026 se proyecta apenas un 0,50%, según datos oficiales.
“La teoría del gobierno libertario es que retirar y ajustar al Estado deja más espacio al sector privado para invertir, pero se da lo contrario”, señalaron desde el Instituto Argentina Grande (IAG). El informe destaca que, históricamente, la inversión pública y privada se movieron en conjunto: subieron juntas entre 2004 y 2011, cayeron juntas entre 2015 y 2019 y se recuperaron en 2021. “Eso es 'crowding in': la infraestructura no compite con el capital privado, lo habilita, lo multiplica”, explicaron.
Desde 2024, esa relación se rompió: el gasto de capital nacional se derrumbó 81% real y la inversión privada se estancó. Así, la construcción quedó atrapada entre el repliegue estatal y la falta de reemplazo privado.
El riesgo, advierten los especialistas, es que la economía se convierta en un “enclave”: algunas actividades avanzan con fuerza mientras el resto del entramado productivo queda rezagado. Y sin inversión, el crecimiento actual tiene un límite claro.