El "patio digital" donde nadie pone orden: qué encontraron los especialistas en las escuelas
El patio de la escuela quedó atrás: ahora el acoso se viraliza desde el anonimato y los adultos llegan tarde. Santa Fe puso en marcha un programa para enseñar a chicos y familias a moverse en ese terreno, con una advertencia que inquieta a cualquiera que tenga hijos en edad escolar.
El Ministerio de Educación de Santa Fe activó este año un programa de educación digital integral para contener y responder a los casos de bullying y ciberacoso que circulan por las redes y golpean de lleno la vida de los adolescentes en edad escolar. La coordinación está a cargo de Lucas Raspall, psiquiatra y concejal oficialista en Rosario, que no duda en marcar el cambio de escenario.
"En el patio escolar el acoso era detectado por una portera o una maestra. Ahora, en el patio digital los ataques se viralizan todo el tiempo desde el anonimato y con consecuencias terribles", advirtió. Y sumó un dato escalofriante: "En la mayoría de los casos de suicidios juveniles se han detectado previamente síntomas de ciberacoso".
El caso de Catamarca y el episodio de Rosario
El diagnóstico cobró actualidad por dos episodios que conmovieron a la opinión pública. En Catamarca, alumnos de una secundaria hostigaron sistemáticamente a una compañera de 17 años y las agresiones derivaron en un brote psicótico de la víctima.
En Rosario, en tanto, se registró un caso similar en el Colegio Verbo Encarnado: un grupo de estudiantes de primer año habría tomado fotografías de compañeras sin su consentimiento dentro del establecimiento y luego habría usado herramientas de inteligencia artificial para crear y difundir imágenes falsas.
"El diagnóstico es preocupante porque el fenómeno ya está instalado. Lo que ocurrió en Catamarca es algo excepcional y perverso, con gente que está rota; pero en los colegios secundarios hay un desfile permanente de comentarios, memes e imágenes que se comparten sin el consentimiento de muchos y que generan daño. Es cotidiano", sostuvo Raspall.
Para el especialista, el fenómeno se naturalizó: "Hay grupos de WhatsApp de chismes que funcionan como canales para difundir material o contenidos que lastiman a alguien, y esto pasó a ser moneda corriente".
El "derecho a maltratar"
Raspall describió cómo se instaló una categoría nueva y peligrosa en las redes sociales: el "derecho a maltratar". "Nadie dice nada; todos se esconden en el anonimato con una viralización que opera como huella permanente de contenidos que representan una tortura las 24 horas de la semana. Algo que antes no sucedía en el ámbito escolar", comparó.
El desafío para los adultos, según planteó, es enseñarles a los chicos las reglas de siempre —"a no romper los vidrios, tirar basura, insultar o pelearse en la calle"— pero con una carga nueva: la de ser ciudadanos digitales. Ese concepto, remarcó, es clave para frenar el traslado del acoso real al ciberbullying. Si antes todo pasaba en el patio y bajo la mirada de una portera o una maestra, ahora el escenario es la agresión sin monitoreo, la viralización y el anonimato, y ya no es un tema exclusivo de la escuela.
¿Los agresores dimensionan el daño?
Consultado sobre si los adolescentes que agreden son conscientes del daño que provocan, Raspall fue directo: "Tienen un conocimiento parcial. No hay, en general, una intención directa sino la cargada, el chiste o algo que les resulta gracioso. No son conscientes de que suben un contenido que condena a la tortura".
Y agregó: "A punto tal que, cuando hacemos la revisión de intentos de suicidio y suicidio adolescente, las situaciones de acoso en redes son una variable de gran gravedad que genera un efecto sobre el cual no tienen perspectiva de las consecuencias".
Para el funcionario, ni la ley Emma —normativa en la que Santa Fe fue pionera— ni los hechos shockeantes como el de Catamarca alcanzan "si no se toma conciencia de algo que los estudiantes no pueden autogestionar, sino que depende de los adultos. Es decir, acompañar mejor a nuestros hijos e hijas no solo para que sepan defenderse de un ataque, sino para garantizar que nadie sea el autor de una agresión".
Qué hace el Estado provincial
Raspall destacó que la Provincia cuenta con protocolos de intervención inmediata, protección a la víctima y la necesidad de difundir que estas acciones tienen consecuencias, incluso penales.
El programa de Educación Digital Integral, que depende del Ministerio de Educación santafesino, no se limita a lo prohibitivo ni al marco legal. "Pasa por la educación, por capacitar a los docentes y por generar espacios para madres y padres, con un alcance que abarca los tres niveles educativos. Lo hacemos a través de juegos, representaciones y propuestas diversas que han tenido una muy buena receptividad por parte de los maestros", señaló.
Qué hacer en casa
La recomendación para las familias arranca con un número: "En una Argentina donde el 65 por ciento de los niños tiene su primer celular a los 9 años, hay que aplicar el control parental desde el nivel primario hasta segundo año de la secundaria para hacer un seguimiento".
Después, el trabajo en casa: "Se debe trabajar con acuerdos para que haya diálogo, preguntándoles cómo les va con el uso de internet y las redes. En definitiva, se trata de educación y crianza para que existan límites que los cuiden y los ordenen", afirmó.
Suicidio adolescente: cómo hablar del tema
Un tramo aparte estuvo dedicado al aumento de los casos registrados de suicidio en la provincia. "Cuando antes se había pactado no hablar públicamente de esto, las comunicaciones no eran cuidadosas. Esto no significa que no haya una necesidad de hablar, sino que debe hacerse de forma proactiva, cuidadosa, no reduccionista y con foco en la complejidad que tiene un asunto así", planteó.
En ese sentido, pidió que la comunicación deje siempre un canal de ayuda y que se hable de forma preventiva en escuelas, parroquias y clubes, porque se trata de un tema "que no es individual, sino colectivo y de salud pública".
Inteligencia artificial: el pedido de las ONG
La ONG contra el Bullying "Si nos reímos, nos reímos todos" propuso públicamente construir una inteligencia artificial "ética, segura y que respete los derechos como una tarea colectiva".
Para su titular, Arístides Álvarez, las empresas y desarrolladores tienen la responsabilidad de incorporar principios éticos en el diseño, integrar filtros de seguridad antes de lanzar cualquier herramienta y analizar si sus productos pueden ser usados para humillar a personas o cometer delitos. Además, remarcó que los gobiernos y organismos deben crear y supervisar el cumplimiento de normativas que protejan la integridad de la ciudadanía.
En cuanto a las escuelas y las familias, señaló que deberán asumir la responsabilidad de aprender y enseñar a usar la tecnología de forma crítica y responsable, lo que incluye denunciar los usos indebidos de la IA y entender que "lo que sucede en internet tiene un impacto real, y muchas veces muy doloroso, en la vida de las personas".
"Es fundamental proteger la privacidad de los chicos: ser cuidadosos como adultos con las fotos que subimos de ellos, acompañarlos a proteger su intimidad en redes y ayudarlos a ser conscientes de cómo lo que ellos mismos publican puede dañar a los demás", concluyó.