El párroco que despidió a Lautaro rompió el silencio: "Eso no debió trascender"
El párroco de la Iglesia San Roque habló por primera vez tras el crimen de Lautaro Figueroa y apuntó contra algo que, según él, no debió haber pasado. Su reflexión sobre el estigma y el dolor abre una discusión incómoda en Río Cuarto.
El padre Carlos Juncos, párroco de la Iglesia San Roque, se refirió por primera vez al crimen de Lautaro Figueroa, ocurrido el fin de semana pasado en la costanera del río Cuarto, y apuntó contra la difusión de las imágenes del ataque.
"Las imágenes de cuando balearon a Lautaro no debieron haber trascendido, porque eso no suma", sostuvo el sacerdote, que viene acompañando a la familia y a la comunidad desde que se conoció la noticia.
Para Juncos, el caso excede lo estrictamente policial y abre un debate más profundo sobre cómo la sociedad mira a sus jóvenes. "La portación de rostro sigue siendo una fuente de estigma que genera dolor y se traducen en distintas formas de violencia", planteó.
Un crimen que reabre el debate
El asesinato de Lautaro Figueroa conmocionó a Río Cuarto y volvió a poner sobre la mesa los niveles de violencia en la sociedad. Pero también instaló otra discusión: la de los proyectos de vida de muchos jóvenes que crecen en contextos atravesados por la exclusión.
En ese marco, la reflexión del párroco apuntó a las consecuencias de exponer públicamente ciertas imágenes y a los prejuicios que recaen sobre determinados sectores antes de que se sepa nada de fondo.
El cura habló de dolor y de estigma, dos palabras que, según su mirada, aparecen juntas cada vez que un hecho de sangre sacude a la ciudad y se convierte en material de circulación masiva.
La Iglesia San Roque, donde Juncos ejerce como párroco, se convirtió en un punto de referencia para vecinos y allegados a la víctima desde el fin de semana. Allí, el sacerdote viene escuchando a quienes conocían a Lautaro y a quienes reclaman respuestas por lo ocurrido.
"Eso no suma"
La frase del párroco sobre las imágenes no fue un detalle menor: en un contexto de enorme exposición mediática, puso el foco en el uso que se hace de ese material y en el impacto que tiene sobre la familia y el entorno de la víctima.
Juncos no habló de la investigación ni de los responsables del crimen. Su mensaje apuntó a otra dimensión: la de los discursos y las representaciones que se construyen alrededor de hechos como este.
El caso de Lautaro Figueroa sigue abierto y la ciudad continúa procesando lo ocurrido. La palabra del párroco sumó una voz distinta a un debate que, por ahora, no parece cerca de cerrarse.