El parásito que hace abortar a las vacas ya está en casi todos los tambos de Salta

Los estudios del INTA en tambos y rodeos de Salta y Jujuy arrojaron cifras que alarman al sector: el parásito aparece en casi todos los establecimientos relevados y no hay vacuna. Qué se puede hacer.

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El parásito que hace abortar a las vacas ya está en casi todos los tambos de Salta
El parásito que hace abortar a las vacas ya está en casi todos los tambos de Salta

Un protozoo llamado Neospora caninum se consolidó como una de las principales causas de aborto en el ganado argentino, y en Salta su presencia es prácticamente generalizada. Los relevamientos del INTA así lo confirman: en los tambos relevados, la circulación del parásito es total.

La neosporosis bovina golpea directamente la reproducción: además de interrumpir gestaciones, puede hacer nacer terneros con trastornos neurológicos. El impacto económico no es menor: a escala nacional se calculan pérdidas cercanas a los 50 millones de dólares por año, explicadas en su mayoría por los abortos.

Dos caminos para infectarse

El ganado puede incorporar el parásito por vía oral, al tomar agua o comer pasto contaminado con ooquistes que llegan al ambiente en la materia fecal de los perros. En la Argentina, el canino es el único hospedador definitivo reconocido del parásito, aunque también lo portan cánidos silvestres como lobos, dingos y coyotes.

La otra puerta de entrada, y la más decisiva para que la enfermedad se instale en un establecimiento, es la transmisión vertical: de la madre al feto durante la preñez. Una vaca infectada lo sigue estando toda su vida y puede pasarle el parásito a sus crías en cada gestación. Así, una ternera nace ya infectada y, cuando llega a madre, repite el ciclo con sus propios hijos. El problema se hereda generación tras generación.

Cuándo hay que encender la alarma

Los tambos son los sistemas más castigados, aunque los rodeos de cría tampoco están exentos. La sospecha aparece cuando se suceden abortos, sobre todo en el segundo tercio de la gestación, y se refuerza si aparecen fetos momificados.

Los episodios pueden darse de forma aislada y repetida en el tiempo o concentrarse en una "tormenta de abortos", con varios casos en pocas semanas. Cuánto y cómo se manifieste depende, entre otros factores, del estado inmunológico del rodeo y de la vía por la que circula el parásito.

Otro punto a vigilar es la presencia de perros con acceso a alimentos, agua, placentas, fetos o restos de abortos, porque ayudan a contaminar el ambiente. En los terneros recién nacidos, la enfermedad puede mostrarse con signos neurológicos: les cuesta pararse o mantenerse en pie y caminan con alteraciones.

Los números que midió el INTA en Salta

En 2021, un trabajo sobre 16 tambos del Valle de Lerma arrojó que el 100 % tenía al menos un animal seropositivo, con una prevalencia promedio dentro de cada predio del 35,3 %.

Dos años después, un estudio más ambicioso abarcó 19 rodeos de cría y 21 tambos de Salta y Jujuy. El parásito apareció en el 94,7 % de los rodeos de cría y en la totalidad de los tambos. La proporción de animales positivos también marcó diferencias: 37,4 % en los sistemas lecheros contra 17,6 % en los de cría.

Con ese panorama, los especialistas recomiendan tener a la neosporosis entre las primeras hipótesis cuando se investigan problemas reproductivos y abortos en los rodeos de la región.

Cómo se detecta

La exposición al parásito se rastrea con pruebas serológicas, sobre todo ELISA o inmunofluorescencia indirecta. Pero hay un recaudo clave: que una vaca dé positivo no alcanza para atribuirle un aborto a la neosporosis, por lo que el análisis serológico debe leerse a nivel de poblacional, no individual.

Frente a un aborto, la recomendación es estudiar en conjunto a la madre, el feto y la placenta con histopatología y PCR, y sumar la serología de los animales del rodeo. Un avance relevante fue el kit ELISA de producción nacional desarrollado por el INTA, que permite ampliar la capacidad de los laboratorios a menor costo. El INTA Salta cuenta hoy con las capacidades para el diagnóstico integral.

Sin vacuna: qué se puede hacer

No existe tratamiento eficaz ni vacuna preventiva contra la neosporosis. Los abortos y la transmisión vertical suelen ligarse a la reactivación de quistes tisulares durante la gestación, de modo que el manejo del rodeo es la herramienta central: reducir el estrés y garantizar nutrición y suplementación mineral adecuadas para sostener una buena respuesta inmunitaria.

El yodo tiene un papel importante en la función reproductiva, por lo que corregir su aporte debe formar parte del plan nutricional en zonas como el NOA.

El control también apunta a cortar la transmisión entre perros y bovinos: evitar que los caninos coman fetos, placentas o tejidos crudos y limitar su acceso al ganado, los alimentos y las fuentes de agua. En los bovinos, se recomienda reponer con animales seronegativos, hacer serología a los que ingresan al rodeo y usar receptoras seronegativas en la transferencia embrionaria.

La neosporosis exige una mirada integral que cruce diagnóstico, prevención y manejo. El trabajo del INTA resulta clave tanto para conocer la dimensión del problema en la región como para desarrollar herramientas de detección. Ante abortos o pérdidas reproductivas, el camino es consultar y diagnosticar para pasar de la sospecha a medidas concretas de control.

MSc. Med. Vet. Leandro Hipólito Olmos, Laboratorio de Salud Animal, IIACS-EEA INTA Salta.

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