El Paraná ya trae una crecida que llegará al Delta bonaerense: qué zonas quedan en la mira
El agua que ya baja por la cuenca del Plata tiene en vilo a las zonas ribereñas de la Provincia: el Instituto Nacional del Agua advirtió por la crecida del Paraná y el Delta bonaerense aparece en la mira. El mes que llega puede ser decisivo.
La primavera sigue sin instalarse en la provincia de Buenos Aires. Los últimos días de octubre se van con frío, humedad y chaparrones aislados, y en paralelo crece la inquietud por una masa de agua que avanza hacia el Delta bonaerense.
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) vivirá jornadas con temperaturas más parecidas al otoño que a la primavera. Para el domingo se esperan entre 11 y 16 grados, y el lunes la mínima podría quedar entre 10 y 11 grados.
Hacia el cierre de la semana, las máximas podrían llegar a los 23 grados, aunque la posibilidad de chaparrones aislados seguirá presente.
El Niño y suelos saturados
El escenario se enmarca en lluvias persistentes y suelos saturados en distintas cuencas, con el fenómeno de El Niño —mencionado en el informe original como «Súper Niño»— como telón de fondo.
Las proyecciones citadas advierten que la inestabilidad podría extenderse durante buena parte de la primavera y el verano.
La advertencia del Instituto Nacional del Agua
El Instituto Nacional del Agua (INA) alertó por la evolución de los ríos de la cuenca del Plata. Juan Borús, referente del Sistema de Información y Alerta Hidrológico del organismo, explicó que las nuevas precipitaciones se suman al agua acumulada en las últimas semanas y mantienen altos los caudales.
La crecida del Paraná avanzará hacia el Delta bonaerense en las próximas semanas. Según Borús, la onda llegará por el Paraná inferior y se propagará por los distintos brazos del Delta, con posibles aumentos en los niveles de los arroyos interiores.
El riesgo que no depende de la lluvia
El proceso podría extenderse durante noviembre. El especialista advirtió que el peligro de desbordes no depende solo de nuevas lluvias: el volumen de agua que ya circula por la cuenca también puede elevar los niveles de los cursos interiores, incluso si deja de llover en la zona.
Así, mientras la provincia se prepara para cerrar octubre con temperaturas bajas e inestabilidad, la evolución del Paraná será determinante para las zonas ribereñas bonaerenses, en un escenario hidrológico que podría prolongarse durante el verano.