El Paraná ya se comió parte del espigón y en el club nadie duerme tranquilo
Sociedad · Entre Ríos

El Paraná ya se comió parte del espigón y en el club nadie duerme tranquilo

¿Hasta qué altura puede aguantar el Club de Pescadores antes de que el agua invada las instalaciones? La creciente ya dejó su marca en un sector clave de la costa paranaense.

El río Paraná sigue subiendo y en el Club de Pescadores de Paraná ya se sienten los efectos. Este jueves el nivel se ubicó en torno a los 4,25 metros y, aunque las actividades náuticas no se detuvieron, la institución mantiene un operativo permanente de limpieza y vigilancia sobre la costa.

El vicepresidente de la entidad, Cristian Ulrich, contó a Elonce que el club está en estado de alerta y listo para responder si la situación se agrava. "Nosotros estamos alerta a la inundación, al tratar de brindar ayuda en lo que podamos. Aparentemente va a tener un pico de unos días más y tal vez va a bajar", señaló durante una recorrida por las instalaciones.

El espigón, la primera víctima del avance del agua

Uno de los puntos donde el crecimiento del caudal dejó marcas visibles es el espigón. Según describió Ulrich, el agua ya se llevó parte de la estructura que se había agregado en ese sector.

"No se puede controlar mucho la fisonomía del río Paraná. Ya se comió un poco de lo que es el espigón que estaba agregado", explicó el vicepresidente. La preocupación pasa por si el río continúa avanzando sobre la infraestructura costera.

Camalotes, troncos y víboras: lo que baja con la corriente

Al aumento del nivel del agua se le suma otro problema: la vegetación y los elementos que arrastra la corriente. En la zona de las rampas se acumulan camalotes que obligan a intervenir de manera constante para que los accesos no queden tapados.

"Hay que tener mucha precaución, sobre todo con los camalotes porque vienen árboles, madera y víboras", advirtió Ulrich. El personal del club trabaja todos los días para retirar el material que llega hasta la orilla.

El vicepresidente remarcó que la limpieza es una tarea continua: se barre, se seca y se sacan los camalotes. Esa vegetación, detalló, es uno de los mayores desafíos porque donde se amontona hace fuerza y termina rompiendo estructuras.

Las embarcaciones no se detuvieron

A pesar del panorama, la actividad náutica siguió sin interrupciones. La secretaria de la institución, María Beatriz Saenz, confirmó que las embarcaciones pueden usar las rampas y que por ahora no hizo falta sumar defensas.

"Las embarcaciones salen con total normalidad. De hecho, el sábado 24 hubo el torneo de la Fiesta del Pescador Deportivo, que está declarada de interés provincial y municipal, y salieron 40 embarcaciones sin ningún problema", destacó.

Sobre las medidas preventivas, aclaró que todavía no se colocaron bolsas de arena. "Por el momento en el club no hemos hecho esa actividad. De todos modos, nos estamos preparando, cuidando todo lo que tenemos", aseguró.

Qué margen tiene el club antes de los cinco metros

Durante la cobertura de Elonce se indicó que el Paraná estaba en 4,25 metros y que las estimaciones manejadas contemplaban una posible altura de 4,60 metros hacia el 10 de noviembre.

El tesorero del club, Horacio Bellati, consideró que esos valores no representarían un problema serio para las instalaciones. "Si llegara a 4,70 metros, no nos afectaría en absolutamente nada. Creo que podemos aguantar el agua hasta cinco metros. Ya más sí podría llegar a invadir las instalaciones", estimó.

Bellati explicó que el Club de Pescadores tiene una ventaja frente a otras instituciones ribereñas. "A diferencia del resto de los clubes de costa, tenemos dos metros más de altura", afirmó. Igual, las autoridades siguen monitoreando por si cambian las condiciones del río.

El puente reconstruido que ahora mira con atención la creciente

Otro de los puntos que concentra la atención es el puente de acceso, cuya cabecera del lado de la costanera sufrió daños importantes durante una tormenta ocurrida el 19 de febrero.

"El puente nunca se cayó, sino que se desarmó toda la cabecera que lo sostenía", aclaró Bellati. La situación obligó a la comisión directiva, que llevaba pocos meses de gestión, a encarar una reparación de gran magnitud.

Según explicó, la reconstrucción se financió íntegramente con recursos del club y contó con la colaboración de empresas y particulares, sobre todo con el aporte de maquinaria. "Nosotros lo pagamos íntegramente. Colaboraron empresas, un socio y toda la gente fue muy solidaria con nosotros", recordó.

Por último, el tesorero llevó tranquilidad sobre la resistencia de la estructura frente a la creciente actual. "Con respecto al puente, no hay ningún problema. La obra está muy bien hecha. Fuimos evaluándola con profesionales, con técnicos, así que no creemos que vuelva a pasar", sostuvo.

Mientras esperan la evolución del Paraná, en el Club de Pescadores siguen con las tareas preventivas y la limpieza de la costa para preservar las instalaciones y sostener la actividad.

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