El Paraná ya está al borde de los 4 metros y Prefectura advirtió qué no hacer en el río
Sociedad · Santa Fe

El Paraná ya está al borde de los 4 metros y Prefectura advirtió qué no hacer en el río

El río ya rozó los 4 metros en el puerto de Rosario y Prefectura salió a advertir a quienes navegan. La recomendación más fuerte apunta a una franja horaria puntual y a un tipo de embarcación en particular.

El río Paraná sigue subiendo frente a Rosario y este lunes tocó los 3,95 metros en el puerto local, la marca más alta de los últimos años tras una bajante que se extendió demasiado. Con el agua en ese nivel, Prefectura Naval Rosario difundió un documento con recomendaciones para quienes salen a navegar, y una de ellas es tajante: evitar salir al río de noche.

La medida alcanza a las embarcaciones a motor y a vela. Para los usuarios de kayaks, canoas, piraguas y tablas, el pedido es todavía más estricto: solo pueden realizar sus actividades durante las horas de luz solar.

Qué cambia cuando el río crece

Desde el organismo explicaron que el aumento del caudal modifica por completo las condiciones de navegación. La crecida "provoca una mayor velocidad de la corriente, modifica los canales habituales de navegación y arrastra diversos elementos que pueden representar un peligro para las embarcaciones", señalaron.

Además, el agua alta puede tapar obstáculos que en épocas normales se ven a simple vista: bancos de arena, piedras, espigones y muelles quedan cubiertos y se vuelven trampas para quien no conoce el terreno.

Las recomendaciones para quienes navegan a motor

Para este tipo de embarcaciones, Prefectura pidió reducir la velocidad y mantener la mínima compatible con el buen gobierno de la nave. La razón es concreta: con la corriente más rápida y el agua turbia, detectar troncos, ramas, camalotes y otros elementos arrastrados se vuelve muy difícil, y de noche la tarea es casi imposible.

También hay que tener en cuenta la posible presencia de fauna silvestre que se desplaza desde las zonas isleñas hacia los cursos de agua. Y al pasar cerca de muelles, amarraderos y fondeaderos hay que extremar las precauciones para que el oleaje no afecte a las embarcaciones amarradas. La capacidad máxima de personas autorizadas en cada nave debe respetarse siempre.

Antes de zarpar, la verificación de rutina: que todos los elementos de seguridad reglamentarios estén a bordo y en condiciones de uso. La cantidad de chalecos salvavidas tiene que ser igual al número de tripulantes, y los menores de edad deben llevarlos colocados durante toda la navegación. Además, hay que informar el destino en la guardería y el horario previsto de regreso.

Remo, kayak y tabla: solo con sol

El requisito de no navegar después de la caída del sol apunta especialmente a los usuarios de embarcaciones a remo. En esos casos, Prefectura recordó que las actividades deben realizarse "exclusivamente durante las horas de luz solar" y dentro de los sectores habilitados para el uso deportivo del río.

Para este grupo, las recomendaciones suman llevar un remo adicional y un cabo de rescate, y mantenerse alejados del canal principal de navegación para evitar riesgos con buques mercantes y embarcaciones de gran porte.

Si se produce un vuelco, la clave es no abandonar la embarcación: funciona como elemento de flotabilidad y facilita que los equipos de rescate la localicen. Ante cualquier emergencia en el agua, está disponible la línea telefónica 106.

Hasta dónde puede llegar

El último pronóstico del Instituto Nacional del Agua (INA) anticipa que el Paraná seguirá creciendo frente a Rosario y podría subir casi medio metro en menos de dos semanas. Según las estimaciones del organismo, el río alcanzará los 4,24 metros el 10 de noviembre, con la onda de crecida avanzando hacia el sur de la provincia de Santa Fe.

Pese a esa proyección, las alturas previstas se mantienen por debajo de los niveles de alerta y evacuación fijados para la ciudad. En el puerto local, la marca de alerta es de 5 metros y la de evacuación, de 5,25 metros. Incluso si se cumple el pronóstico para el 10 de noviembre, el río quedaría 76 centímetros por debajo de la alerta y a 1,01 metro de la evacuación.

Las autoridades, de todos modos, siguen de cerca la evolución hidrométrica, sobre todo por el avance de la onda de crecida que atraviesa distintos sectores de la cuenca del Paraná.

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