El Paraná se adelantó: las playas de Corrientes ya están bajo el agua
El pico de la crecida iba a golpear Ituzaingó, pero el agua bajó más rápido y ya se comió las playas de Corrientes. El avance sobre Punta San Sebastián, las casas de los gatitos y el Club de Regatas.
El río Paraná no esperó a nadie. La crecida se adelantó a los cálculos de la Entidad Binacional Yacyretá y ya cubrió las playas de la ciudad de Corrientes, que quedaron sin un solo metro de arena disponible para los visitantes.
Los pronósticos hidrológicos anticipaban que el pico máximo iba a castigar este viernes a Ituzaingó, pero la masa de agua bajó más rápido de lo previsto y reconfiguró la postal costera de la capital correntina. El avance del río sobre los espacios públicos y de esparcimiento más concurridos por los vecinos es visible a lo largo de toda la ribera.
Punta San Sebastián y las casas de los gatitos, en la mira
En sitios icónicos como la Punta San Sebastián, la corriente ya golpea directamente contra el límite de la baranda peatonal. La infraestructura costera soporta la presión constante del agua, que no da tregua.
A pocos metros de ahí, vecinos y proteccionistas siguen con extrema preocupación cómo la crecida avanza sobre el sector de las casas de los gatitos. La comunidad permanece en vilo ante la posibilidad de tener que concretar traslados de urgencia.
El Club de Regatas, con el agua adentro
Las históricas instituciones ubicadas a la vera del río tampoco escaparon a la invasión hídrica. El Club de Regatas Corrientes sufre las consecuencias en el corazón de sus instalaciones: el agua avanza por las zonas de uso común y tapó por completo el tradicional sector de las parrillas.
Los socios ven reducidos sus espacios de circulación mientras se monitorea hora a hora el comportamiento del caudal para evitar daños estructurales profundos.
El Niño, detrás de la crecida
Esta avanzada del Paraná confirma la gravedad del escenario que trazaron los especialistas climáticos a raíz del fenómeno de El Niño. La capital correntina absorbe ahora el golpe directo de los miles de metros cúbicos por segundo que bajan desde la alta cuenca.
El municipio y la provincia extremaron las precauciones viales y de seguridad sobre un río que, al menos durante este fin de semana, no muestra intenciones de retroceder.