El Paraná no da tregua: el agua que entra a Yacyretá rompió el promedio de octubre

¿Qué pasa con las comunidades ribereñas si el río empieza a bajar pero sigue por encima del nivel crítico? El informe de Yacyretá dejó una advertencia que todavía no se levanta.

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El Paraná no da tregua: el agua que entra a Yacyretá rompió el promedio de octubre
El Paraná no da tregua: el agua que entra a Yacyretá rompió el promedio de octubre

El río Paraná sigue entrando a la represa de Yacyretá con un volumen que duplicó el promedio histórico de octubre. La Entidad Binacional Yacyretá (EBY) confirmó que los caudales se mantienen en niveles extraordinarios y que las alertas hidrológicas para las comunidades ribereñas de Argentina y Paraguay continúan activas.

La buena noticia, según las últimas proyecciones, es que las alturas aguas abajo del complejo empezarían a bajar de forma gradual hacia el fin de semana. La mala: ese descenso no alcanzará para llevar al río por debajo de los umbrales críticos en Ituzaingó ni en Ayolas.

Cómo se llegó a este octubre récord

El informe que la EBY difundió el martes reconstruye la escalada. En septiembre los aportes ya habían superado en un 37% los valores habituales. Lejos de frenarse, en octubre el caudal se disparó hasta quedar un 100% por encima del promedio histórico del mes.

La vara de comparación es la serie hidrológica 1971-2025, que fija medias de 12.339 metros cúbicos por segundo para septiembre y de 14.400 para octubre.

El dato implica una actualización respecto del informe del 21 de octubre, cuando los caudales se ubicaban un 92% sobre la media mensual. En ese momento, esta cobertura ya había registrado los efectos de la fuerza del Paraná sobre una defensa que protege una torre eléctrica de Yacyretá, una de las consecuencias materiales que dejó el período de aguas altas.

Qué se espera para los próximos días

Los especialistas de la entidad prevén que los caudales de ingreso se sostengan relativamente estables, aunque todavía en valores altos. La estimación central ronda los 33.500 metros cúbicos por segundo, con un rango probable de entre 33.000 y 35.000, siempre sujeto a lo que hagan las centrales aguas arriba y a cómo evolucionen las lluvias en la cuenca.

En ese punto hay un alivio parcial: los pronósticos meteorológicos indican que entre el martes 27 y el viernes 30 de octubre no se esperan precipitaciones de relevancia hidrológica. Esa condición favorecería una reducción progresiva de los niveles aguas abajo de la represa.

Sin embargo, la bajante prevista no bastará para que el Paraná descienda por debajo de los niveles críticos fijados en Ituzaingó (Corrientes) y Ayolas (Paraguay). Por eso las advertencias para las poblaciones cercanas al río seguirán vigentes.

Ituzaingó y Ayolas, lejos de los umbrales seguros

En Ituzaingó, el río marcó 4,31 metros el martes a las 12.30, según la medición difundida por Yacyretá. Las proyecciones anticipan alturas de entre 4,1 y 4,3 metros para los próximos días, por debajo de los registros de la creciente pero todavía por encima de la cota de evacuación, establecida en 4 metros. El nivel de alerta, en tanto, está fijado en 3,50 metros. Aun con el descenso previsto, la situación seguirá exigiendo precaución en los sectores ribereños.

En Ayolas, las previsiones para el martes ubicaron al río entre 6 y 6,1 metros, con una posible reducción hasta un rango de 5,6 a 6,1 metros hacia el viernes. Allí el nivel de alerta es de 4,20 metros y la cota de inundabilidad de 4,50. Los registros previstos, incluso en el escenario más optimista, seguirán muy por encima de ambos umbrales.

Esa persistencia explica por qué Yacyretá mantiene su sistema de seguimiento y comunicación preventiva, sobre todo para las comunidades asentadas en las márgenes del río.

Once alertas y un operativo de monitoreo permanente

Desde que arrancó el incremento sostenido de los caudales, la entidad emitió once alertas precautorias con información sobre los aportes de agua, los niveles registrados y las proyecciones para las localidades aguas abajo.

Esos avisos se elaboran con los registros hidrológicos, los pronósticos meteorológicos y los datos que suministran las centrales ubicadas aguas arriba. El objetivo es que las autoridades y los organismos de gestión territorial puedan anticipar medidas preventivas.

En su comunicado del 27 de octubre, Yacyretá también detalló cómo opera la central cuando los aportes de agua son extraordinarios. Si los caudales superan la capacidad de turbinado, el excedente se evacua por las estructuras de descarga para administrar el flujo y atenuar, dentro de lo que permite el complejo, los picos de crecida aguas abajo.

El procedimiento contempla primero el uso del vertedero Aña Cuá y, cuando las condiciones hidrométricas lo exigen, la apertura del vertedero del brazo principal. En esos casos la central puede funcionar bajo el esquema de “central de pasada”, en el que el caudal total erogado por ambos brazos equivale al flujo natural que tendría el Paraná sin la represa.

La entidad señaló que estas operaciones se acompañan con comunicaciones preventivas a los organismos competentes, en especial cuando las condiciones pueden requerir la activación de protocolos de seguridad en las comunidades ribereñas.

El Niño y la mirada puesta en el próximo verano

Más allá de la coyuntura, los especialistas siguen de cerca las perspectivas climáticas del próximo trimestre. Según los indicadores difundidos por instituciones especializadas, hay una probabilidad elevada de que entre noviembre de 2026 y enero de 2027 se registren nuevos episodios de aguas altas en la cuenca, asociados a las condiciones previstas del fenómeno El Niño.

Esas perspectivas estacionales, aclaran, no permiten determinar fechas, alturas ni magnitudes concretas de futuras crecidas: el comportamiento del río dependerá de cómo se distribuyan e intensifiquen las precipitaciones en las distintas áreas de aporte.

Yacyretá precisó que las estimaciones actuales abarcan únicamente hasta el viernes 30 de octubre y están sujetas a modificaciones según la evolución de las lluvias y las condiciones hidrológicas. Mientras tanto, el sector de Hidrología del Departamento Técnico continuará con el monitoreo permanente de la cuenca y la difusión de informes por los canales oficiales.

El Paraná asoma con perspectivas de descenso hacia el fin de semana, pero los caudales que duplican el promedio de octubre y las alturas que siguen por encima de los niveles críticos mantienen la atención sobre las comunidades ribereñas de ambos países.

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