El parador nocturno de Neuquén no cierra: cómo se transformará para buscar la reinserción laboral
El refugio que funcionó durante el invierno en Neuquén seguirá abierto todo el año, pero con un nuevo esquema: qué cambios anunció la Secretaría de Emergencias y cómo se buscará la reinserción de los asistentes.
El parador nocturno para personas en situación de calle de Neuquén seguirá funcionando durante todo el año, pero con un nuevo formato. Así lo confirmó la secretaria de Emergencias y Gestión del Riesgo, Luciana Ortiz Luna, quien detalló que el dispositivo pasará de ser un refugio de emergencia invernal a un espacio orientado a la reinserción laboral y familiar de sus asistentes.
En sus primeros dos meses de actividad, el parador recibió a unas 400 personas que buscaron resguardarse del frío y las lluvias. Según indicó Ortiz Luna en diálogo con LU5, el promedio de asistentes por noche fue de 100 personas, con picos de hasta 120, aunque nunca se llegó a ocupar la totalidad de las plazas disponibles.
La funcionaria remarcó que se trata de un dispositivo de “bajo umbral”, lo que significa que se recibe a todas las personas en situación de vulnerabilidad sin importar si tienen o no consumos problemáticos. En ese sentido, aclaró que el 92% de los usuarios son varones y el 81% tiene domicilio en Neuquén, un dato que contrasta con la creencia de que la mayoría son migrantes de otras provincias que llegan atraídos por Vaca Muerta.
Cómo funcionará el nuevo esquema
Ortiz Luna explicó que el cambio de formato surgió tras una visita a Ciudad Oculta, en Buenos Aires, donde el equipo provincial trabajó durante dos días para aprender de la experiencia de quienes tienen más trayectoria en la atención de personas en situación de calle. A partir de allí, se decidió que el parador no cierre en primavera sino que se reconvierta en un sistema escalonado de atención.
“Tenemos los dispositivos de bajo umbral que los reciben como vienen y después se pueden poner escalas de mediano umbral, alto umbral cuando ya logran conseguir trabajo y después ya pueden buscar su alquiler o reinsertarse con su familia”, detalló la funcionaria.
Uno de los cambios más significativos es que los asistentes ya no saldrán desde la Catedral María Auxiliadora, sino que el punto de encuentro será el viejo tráiler del SIEN ubicado al lado del Hospital Bouquet Roldán. A partir del sábado, las pertenencias de los usuarios quedarán allí y serán trasladados hasta el refugio. Algunos podrán ir por sus propios medios, aunque la evaluación policial seguirá siendo un paso clave.
Además, se sumarán grupos terapéuticos con mayor frecuencia, el dispositivo del Ministerio de Salud y abordajes individuales. La funcionaria también destacó la colaboración de voluntarios y profesionales que se acercaron durante el invierno: podólogos que atienden los pies de los asistentes, residentes de medicina general y odontología, y equipos de psicólogos.
Reglas y vínculos con la comunidad
Ortiz Luna reconoció que todavía hay personas que duermen en la calle y no se acercan al refugio, pero recordó que el acceso es voluntario y que quienes quieran ingresar deben acercarse a la catedral para ser trasladados. También mencionó que el lugar tiene reglas estrictas: no se permite tomar mate porque las bombillas fueron utilizadas como armas blancas en situaciones de violencia, y a las 12 de la noche todos deben ir a dormir.
“Hay personas que perdieron sus límites en todo sentido, y hubo gente que a la siguiente noche ya no vuelven al refugio”, lamentó la secretaria.
El vínculo con la Iglesia Católica, que brinda respaldo logístico al dispositivo, también dejó momentos emotivos: “El año pasado tuvimos un casamiento y este año un bautismo”, relató Ortiz Luna, quien destacó la presencia de los padres Marcos, Martín, Chicho y Damián.
A partir de este convenio, el parador funcionará todo el año y trabajará de forma coordinada con otros refugios de la ciudad, como el hogar del Padre Chicho y el Cura Brochero, que son dispositivos de mediano umbral.