El Papa habló de su operación de pulmón y lanzó una advertencia que incomodó a Uruguay
Internacional

El Papa habló de su operación de pulmón y lanzó una advertencia que incomodó a Uruguay

León XIV habló de la operación que lo marcó en carne propia y enseguida apuntó contra una realidad que Uruguay conoce bien: miles de personas sin acceso a un diagnóstico a tiempo. Su reclamo en plena Plaza Independencia dejó a más de uno incómodo.

MONTEVIDEO.– León XIV volvió a referirse a la operación de pulmón que atravesó recientemente y la usó como punto de partida para uno de los reclamos más fuertes de su primer discurso en suelo latinoamericano. Frente a unas 30.000 personas reunidas en la Plaza Independencia, el Pontífice habló en español, con voz firme, y pidió garantizar el acceso a la salud de todos los ciudadanos, sin importar cuánto dinero tengan.

La llovizna y el viento no impidieron que la capital uruguaya viviera una jornada histórica. Banderas, gritos y un clima de euforia acompañaron el recorrido del papamóvil por la rambla antes de llegar al centro de Montevideo.

La enfermedad como punto de partida

"Recientemente he experimentado en primera persona las limitaciones que impone la enfermedad y he recibido cuidados por los que estoy profundamente agradecido", contó el Papa, que durante el vuelo que lo trajo al país ya había hecho referencia a su intervención quirúrgica.

A partir de esa vivencia personal, León XIV trazó un paralelismo con la situación de millones de personas que no cuentan con recursos para acceder a un diagnóstico a tiempo ni a los tratamientos que necesitan. "La enfermedad, la discapacidad, el dolor físico, la pérdida de autonomía, la pobreza, la falta de trabajo o la exclusión pueden hacer especialmente necesaria la ayuda de los demás", sostuvo.

Y agregó: "Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona, independientemente de sus recursos, es una responsabilidad que interpela a toda sociedad". La frase desató aplausos entre los presentes, que en varios pasajes interrumpieron el discurso con el grito de "¡León! ¡León!".

El Pontífice también subrayó que quienes atraviesan situaciones de fragilidad no pierden por eso su condición de miembros plenos de la sociedad. "La atención debida a quienes sufren compromete a toda la familia humana", afirmó.

Un mensaje con fuerte impronta social

La intervención, de casi media hora, dejó en claro el perfil que tendrá esta gira por un continente marcado por las desigualdades. Además de la salud, el Papa habló del trabajo, del bien común, de la dignidad de la persona, de la familia y del diálogo.

La antesala del discurso tuvo un condimento político que llamó la atención: en primera fila lo esperaban tres expresidentes uruguayos de fuerzas políticas distintas a la del actual mandatario, Yamandú Orsi. Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle Herrera y su hijo, Luis Lacalle Pou, se sentaron juntos para recibirlo.

Orsi, del Frente Amplio, fue el encargado de darle la bienvenida y aprovechó para agradecerle "por ser una voz clara en el escenario internacional". "Hoy América Latina es uno de los pocos rincones del mundo que no tiene guerras. Y en Uruguay los expresidentes podemos sentarnos juntos en paz para ofrecerle un abrazo de bienvenida", le dijo el mandatario.

Artigas, la democracia y la energía renovable

Con el monumento a José Artigas como telón de fondo, León XIV destacó las virtudes de un país de apenas tres millones de habitantes donde los católicos representan un tercio de la población. Recordó que en 2025 se cumplieron cuarenta años de democracia ininterrumpida y rescató la importancia del bien común, citando a su predecesor Francisco: "La noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras".

También elogió la transformación de la matriz eléctrica uruguaya, que hoy se apoya casi por completo en fuentes renovables. "Es un resultado notable que ha requerido decisiones sostenidas durante años y la participación de diversos sectores del país", reconoció.

Los temas que incomodan

El discurso no esquivó los asuntos más sensibles. En un país que legalizó el aborto en 2012 y que se convirtió en el primero de América Latina en aprobar la eutanasia —práctica ratificada por Orsi en abril pasado—, el Papa fue categórico: "Quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo", sentenció, y cosechó una nueva ovación.

También se refirió a la familia, la educación y el trabajo, y citó a San Juan Pablo II, el último Papa que visitó Uruguay, en 1988: "Conviene recordar que el trabajo está en función del hombre y no el hombre en función del trabajo".

Uno de los momentos más delicados llegó cuando abordó "la dolorosa realidad del suicidio". Uruguay tiene la tasa más alta de América Latina: en 2025 se registraron 19,16 muertos por cada 100.000 habitantes, según datos del Ministerio de Salud Pública. El Pontífice reclamó atención sanitaria, vínculos familiares y cercanía de la comunidad para enfrentar esa problemática.

Consultada por LA NACION, la periodista María Carolina Musitelli, de La Mañana, interpretó el mensaje papal en clave local: "Hay una cultura de la muerte en Uruguay, donde hay aborto, eutanasia, un altísimo índice de suicidios, y la razón es que con el laicismo y la separación neta entre Iglesia y Estado se generó una cultura de secularización mal entendida". Y agregó: "En Uruguay, más allá de que ahora muchos ateos están felices por la visita del Papa, como están alejados de la Iglesia católica, falta luz".

La separación entre Estado e Iglesia se consolidó en 1918, cuando los cementerios pasaron a manos estatales, se estableció que el matrimonio civil debía preceder al religioso y hasta cambió el lenguaje cotidiano: el 25 de diciembre pasó a llamarse Día de la Familia, el 6 de enero Día de los Niños y la Semana Santa, Semana de Turismo.

Laicismo y convivencia

León XIV valoró la pluralidad uruguaya, pero dejó una advertencia: "El carácter laico del Estado está llamado a garantizar un espacio en el que creyentes y no creyentes puedan convivir con libertad y respeto, porque hay valores que son universales".

Y aclaró que esa neutralidad no debe confinar la religión al ámbito privado. Citando el Concilio Vaticano II, sostuvo que "nadie debe ser obligado a obrar contra su conciencia ni impedido de actuar conforme a ella, tanto en privado como en público, individualmente o en asociación con otros, dentro de los debidos límites".

El cierre tuvo un guiño regional. Al recordar que Montevideo alberga la secretaría del Mercosur, el Papa elogió la vocación del bloque de generar espacios de entendimiento. "En tiempos en que las diferencias pueden convertirse fácilmente en motivo de enfrentamiento, perseverar en el respeto al derecho, en la negociación y en la búsqueda paciente de acuerdos constituye un servicio que Uruguay puede seguir ofreciendo a sus vecinos", afirmó, en una frase que pareció apuntar a las turbulentas relaciones exteriores de la Argentina.

Ya de noche, y sin mostrar señales de cansancio pese al vuelo de más de 13 horas y al cambio de horario, el Pontífice se trasladó en coche eléctrico hasta el Cabildo, donde recibió las llaves de la ciudad. La jornada terminó con una celebración de las vísperas en la Catedral Metropolitana. Fue apenas el primer capítulo de una maratón de 12 días por tres países.

Siguiente nota Internacional

El Senado lo destituyó, la Fiscalía lo fue a buscar y Paraguay amaneció con otro presidente

Seguí leyendo

Elegí tu provincia

Para ver tu edición local