El padre Paco llegó a Posadas con una campaña que ya suma 100.000 calcomanías y busca más marcas yerbateras
El padre Paco Olveira llegó a Posadas a presentar una campaña que promete cambiarle el precio a la yerba de los pequeños productores. Lo que dijo sobre el tarefero y el mostrador dejó una frase que incomoda.
Con la idea de abrir nuevos caminos comerciales para las cooperativas y los pequeños productores, y de juntar fondos para obras en los barrios, se presentó en Posadas la campaña “Un mate por los barrios”. La propuesta cruza la promoción de la yerba mate con una colecta solidaria.
El lanzamiento se hizo en el auditorio Tierra Sin Mal del Centro Multicultural de Posadas. Allí estuvo el padre Francisco “Paco” Olveira, del grupo Curas en opción por los Pobres y de la Mesa Ecuménica, junto a referentes de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), profesionales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y representantes de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (Apam).
La iniciativa ya tiene entre sus filas a la Yerba Soberana y a otras marcas cooperativas. Sus organizadores dijeron que están dispuestos a dialogar con nuevas empresas y cooperativas que quieran sumarse, tanto para ampliar la oferta de productos como para reforzar la colecta.
Comercio justo desde el eslabón más chico
“Estamos con alegría de que esto pueda seguir, que podamos avanzar en esta iniciativa que es Un mate por los barrios, que busca que haya comercio justo desde el eslabón primero y más chiquitito, que es el pequeño productor y el tarefero, que pueda recibir lo que corresponde dignamente por su trabajo”, expresó el padre Paco durante la presentación.
El sacerdote planteó que el objetivo es que el producto llegue al mostrador a un precio accesible, que se reconozca el valor de la materia prima y que, además, quede un remanente para financiar obras en barrios populares, villas y asentamientos.
Etiquetas con QR y una colecta que se sostiene con aportes
Pablo Sercovich, coordinador de la Multisectorial Federal de la República Argentina y responsable de la unidad ejecutora del programa, explicó que uno de los ejes será llevar las marcas de cooperativas a las góndolas y facilitar su identificación con etiquetas adhesivas.
La primera tanda prevé la impresión de 100.000 calcomanías que se repartirán entre las cooperativas participantes. Los paquetes incluidos en la campaña llevarán esos stickers, con un código QR para que los consumidores puedan consultar información y sumarse al proyecto.
La iniciativa también contempla recibir aportes económicos o donaciones de productos para sostener la colecta solidaria. Los pedidos de incorporación se derivarán a las marcas interesadas, con el fin de distribuir las calcomanías según las necesidades y solicitudes que surjan.
La unidad ejecutora estará concentrada en Buenos Aires y el proyecto tendrá una metodología de planificación participativa aportada por la Flacso. También intervendrá la cátedra de Economía Social de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, mientras que la Fundación Sol de Misiones para las Naciones tendrá un papel activo como organización asociada.
Entre los objetivos planteados está mostrar la campaña durante la visita del Papa León XIV y ampliar de a poco la cantidad de cooperativas y personas involucradas.
Sercovich indicó que se buscará que las marcas participantes puedan declarar que sus productos fueron elaborados sin agroquímicos y sin trabajo infantil. “Tenemos la intención de solicitar a cada una de las marcas que puedan declarar que no utilizaron agrotóxicos ni trabajo infantil, queremos ser respetuosos con el sector productivo, pero también tienen que saber que vamos a trabajar con ese sesgo”, sostuvo.
“Estamos en emergencia yerbatera”
Orlando Barboza, vicepresidente de la Cooperativa Agrícola Ganadera de San Vicente y delegado y coordinador provincial de la UTT, destacó que la campaña representa una oportunidad para visibilizar las dificultades de los pequeños productores y abrir nuevas vías de comercialización.
En diálogo con El Territorio, Barboza remarcó que la iniciativa busca vincular el consumo con el reclamo por precios justos y por una producción de alimentos sin agroquímicos ni explotación infantil. “Este es un evento único y que viene a abrazar una causa justa, que es la caída del valor del producto. En nuestro caso, nuestra yerba es sin agrotóxicos y libre de trabajo infantil. Hay un llamado a la concientización y al precio justo”, amplió.
Durante su intervención describió las dificultades que atraviesan las familias productoras tras la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) y la caída del precio que se les paga a los productores. “Tengo a mis hijos productores que les ha tocado tener que migrar, y pareciera que estamos en la época del mensú”, lamentó.
El referente de la UTT cuestionó la situación económica del sector y la falta de respuestas del gobierno nacional. “Estamos en emergencia yerbatera; nos cuesta muchísimo expresarnos porque lo único que sabemos es garantizar alimentos sanos, seguros y soberanos, y el Estado debería darnos respuestas, y no tenemos a nadie”, manifestó.
Planificación participativa y un Estado corresponsable
Héctor Poggiese, referente del Programa de Planificación Participativa y Gestión Asociada (Ppga) de Flacso, explicó que el proyecto propone una articulación entre los distintos eslabones de la cadena yerbatera. “Es una práctica innovadora, y esta campaña tiene una idea de transversalidad que empieza desde quien produce la yerba hasta quien la compra”, sostuvo.
Además, planteó la necesidad de que este tipo de iniciativas pueda incorporarse a políticas públicas. “Nos debemos preguntar si no es imprescindible que esto se incorpore a políticas públicas estatales, y que el Estado asuma como socio corresponsable de ese programa; entonces pasa a ser una iniciativa conjunta”, señaló.
“Se planifica, gestiona y evalúa en conjunto”, resumió. En ese sentido, el equipo de la Flacso aportará informes y sistemas metodológicos para desarrollar y sostener la campaña desde una mirada de economía solidaria-social y no mercantil.
Hugo Sand, presidente de Apam, valoró la participación de organizaciones sociales y religiosas en el lanzamiento. “Creo que es interesante que nos encontremos quienes pensamos de manera solidaria y humanitaria y que creemos que la salvación de este problema lo vamos a hacer entre todos”, afirmó.
El mate como símbolo de una crisis social
La presencia del padre Paco era esperada por los referentes del sector. Reconocido militante social, Francisco Olveira participa semanalmente de las marchas de los jubilados frente al Congreso de la Nación y llegó este martes a Posadas para acompañar el lanzamiento de la campaña.
En esa línea, el sacerdote vinculó el sentido solidario de la colecta con el lugar que ocupa el mate en la vida cotidiana y con las dificultades económicas que atraviesan muchas familias.
“Todos sabemos que cuando falta el alimento muchas veces se cena el mate cocido o el mate dulce con un poquito de pan”, describió. “Es verdad que la gente no llega a más del día 20, por más de que el presidente después insulte a los que digamos estas cosas o nos basuree. Pero además la yerba mate es cultural, es encontrarnos, es el compartir y es un símbolo de lo que uno querría: que algo sea más comunitario”.
En ese escenario que describió como “catastrófico”, cuestionó la desregulación del Inym y advirtió sobre sus consecuencias en la distribución de los ingresos dentro de la cadena productiva. “Cuando el Estado no interviene y no redistribuye, no es una desregulación: terminan regulando los poderosos, y claramente no es el tarefero o el pequeño productor”, apuntó.
Foto: Julián Grondona.