El Pacífico marca +3,5 °C y el NOA se prepara para un verano con lluvias récord
El SMN advierte que el Pacífico supera los +3,5 °C y que el NOA podría recibir lluvias sin precedentes entre la primavera y el verano. ¿Qué zonas quedarían en riesgo?
El Noroeste Argentino se encamina hacia un escenario climático que no tiene precedentes recientes. Un informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipa un episodio de intensidad "Muy Fuerte" de El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) que podría descargar lluvias excepcionales entre la primavera y el verano.
La clave está en el océano Pacífico ecuatorial: las anomalías térmicas superan los +3,5 °C cerca de las costas sudamericanas, los vientos alisios se debilitan y el Índice de Oscilación del Sur se mantiene en valores negativos. Con ese combo, el SMN asigna un 100% de probabilidad de consolidación del fenómeno.
Un invierno que rompió el molde
Lo que llama la atención de los especialistas no es solo la fuerza del evento, sino el punto de partida. La región atravesó un invierno inusualmente húmedo, con anomalías positivas que se extendieron hasta septiembre y desafiaron la estación seca típica del NOA.
Ese detalle cambia el cálculo: los eventos moderados suelen generar déficits de agua entre enero y abril, pero los episodios fuertes y muy fuertes amplían la ventana de excesos pluviométricos. La serie histórica 1981-2025 muestra que el NOA no acostumbra a registrar acumulaciones sostenidas como el Litoral o la zona núcleo, aunque este pronóstico rompe esa tendencia.
Los antecedentes que preocupan
El SMN contabiliza 14 eventos previos de El Niño en Argentina. Entre los ciclos históricos más recordados aparecen los de 1982/83, 1997/98 y 2015/16. Para el ciclo 2026/2027, los modelos indican que los mayores excesos de lluvia se concentrarán en la transición de la primavera al verano, justo cuando la atmósfera suele descargar su mayor impacto sobre las provincias del NOA.
Ante ese panorama, las autoridades meteorológicas y los sectores productivos siguen de cerca la evolución del clima para reducir los efectos en las zonas más vulnerables. La advertencia ya está sobre la mesa: el verano que viene podría ser uno de los más lluviosos en décadas.