El oso de peluche que terminó valiendo miles de millones y superó a Mickey Mouse
Un chico inglés recibió un oso de peluche por su primer cumpleaños. Décadas después, ese juguete se transformó en una franquicia que llegó a mover u$s6.000 millones al año y a superar a Mickey Mouse. Qué pasó en el camino.
Un oso de peluche que perteneció a un chico inglés se convirtió, con el correr de las décadas, en uno de los activos más rentables del entretenimiento mundial. La franquicia de Winnie the Pooh llegó a mover u$s6.000 millones anuales en ventas minoristas, según una estimación que Forbes citó en 2000 y que atribuyó a Merrill Lynch.
El personaje nació en 1926, cuando A. A. Milne publicó "Winnie-the-Pooh", inspirado en los juguetes de su hijo Christopher Robin. Cien años después, aquel universo infantil sigue produciendo películas, libros, licencias y productos en todo el planeta.
De la habitación de un niño a la cima del entretenimiento
Todo comenzó cuando Christopher Robin Milne recibió un oso de peluche por su primer cumpleaños. Con los años se le sumaron Piglet, Eeyore, Kanga, Roo y Tigger, los juguetes que después servirían de modelo para los personajes de los libros de su padre.
El nombre también tuvo un origen concreto: Christopher visitaba en el zoológico de Londres a Winnipeg, una osa negra que había sido llevada allí durante la Primera Guerra Mundial, y terminó rebautizando a su propio peluche con ese nombre.
Milne convirtió esas vivencias en literatura. En 1926 apareció "Winnie-the-Pooh", con ilustraciones de E. H. Shepard, y dos años más tarde llegó "The House at Pooh Corner". El éxito fue inmediato y abrió la puerta a una expansión comercial que no se detendría.
El primer comprador de los derechos
En 1930, el empresario estadounidense Stephen Slesinger adquirió los derechos comerciales para Estados Unidos y Canadá por u$s1.000, más un porcentaje sobre determinados ingresos. Desde entonces empezaron a circular discos, juegos, programas de radio y productos derivados. Incluso la clásica camiseta roja de Pooh comenzó a instalarse en esa etapa.
La llegada de Disney y el salto global
El gran impulso llegó en 1961, cuando Walt Disney Productions obtuvo los derechos de explotación del personaje. Cinco años después estrenó "Winnie the Pooh and the Honey Tree" y empezó a extender la marca hacia películas, series, parques temáticos, libros y todo tipo de productos.
Con el paso de las décadas, Pooh dejó de ser apenas un personaje literario para transformarse en una franquicia mundial. La magnitud del negocio sorprendió incluso dentro de Disney. En 2000, Forbes citó una estimación de Merrill Lynch según la cual los productos del oso generaban u$s6.000 millones por año en ventas minoristas.
La cifra duplicaba el nivel registrado cinco años antes. En ese momento, Pooh había llegado a superar a Mickey Mouse en ingresos de licencias. Disney no informa actualmente cuánto factura Winnie the Pooh de manera individual, por lo que aquella cifra no puede trasladarse al presente.
Qué incluye el negocio de los u$s6.000 millones
Ese monto corresponde a las ventas minoristas de productos de Winnie the Pooh alrededor del año 2000. Abarca una franquicia que va mucho más allá de los libros originales:
- Juguetes
- Indumentaria
- Productos escolares
- Artículos para bebés
- Películas y series
- Parques temáticos
- Libros y publicaciones
- Productos para el hogar
Un siglo después de la publicación del primer libro, Winnie the Pooh sigue funcionando como personaje, producto cultural y activo comercial. Y todo empezó con un oso de peluche que hoy, junto con varios de sus compañeros originales, se conserva en la New York Public Library.