El oro que se va de Santa Cruz: récord de exportaciones y la pregunta incómoda
Las exportaciones mineras de Santa Cruz crecieron 84,8% y marcaron un récord de USD 2.121 millones en siete meses. Pero el empleo apenas subió 3,1% y los proveedores locales siguen reclamando un lugar. Mientras el oro se va, la provincia se pregunta cuánto de esa riqueza se queda.
Santa Cruz vive un boom exportador sin precedentes: en siete meses vendió al exterior minerales por USD 2.121 millones. Pero mientras el oro y la plata generan cifras récord, el empleo minero apenas creció y los proveedores locales siguen reclamando un lugar en el negocio. La pregunta que incomoda: ¿cuánta de esa riqueza se queda realmente en la provincia?
Números que impresionan
Entre enero y julio de 2026, las exportaciones mineras santacruceñas alcanzaron los USD 2.121 millones, un 84,8% más que en el mismo período del año anterior, según datos a los que accedió Nuevo Día.
Esa cifra representa el 39,6% de todas las exportaciones mineras de la Argentina. Y la minería explica alrededor del 88% de lo que Santa Cruz vende al exterior. El oro concentra el 84,5% del valor exportado; la plata, otro 15,4%.
Detrás de ese récord aparece una pregunta más difícil de responder: ¿cuánto de toda esa riqueza queda efectivamente en Santa Cruz? La respuesta no está solo en el oro que sale de las minas. Hay que mirar cuánto trabajo generan las operaciones, cuántos puestos ocupan los santacruceños, cuánto compran las empresas a firmas radicadas en la provincia y cuánto de la cadena económica permanece en el territorio.
El contraste: exportaciones +84,8%, empleo +3,1%
El último informe nacional sobre empleo minero, de marzo de 2026, registró 8.887 puestos de trabajo formales en Santa Cruz. Es la cifra más alta del país y confirma el peso de la actividad en el empleo privado provincial.
Pero el crecimiento interanual fue de apenas 3,1%. Mientras las exportaciones se dispararon 84,8%, el empleo sectorial casi no se movió. Los porcentajes no pueden compararse de forma directa: el valor exportado depende de los precios internacionales del oro y la plata, del tipo de cambio y de los volúmenes producidos, factores que no siempre requieren más trabajadores.
Igual, el contraste dimensiona algo: el boom exportador no se tradujo en un boom de puestos de trabajo. Si se toma como referencia matemática el valor exportado y el último dato de empleo, las ventas externas equivalen a unos USD 239.000 por cada puesto registrado en el sector. No significa que cada trabajador produzca esa suma, pero muestra la escala económica frente al empleo directo.
El otro debate: quién les vende a las mineras
El empleo es solo una parte. La otra vía de derrame es la de los proveedores: transporte, construcción, mantenimiento, alimentación, maquinaria, seguridad y decenas de servicios convierten a cada yacimiento en un comprador gigante. Y ahí persisten los reclamos.
En agosto de 2025, proveedores santacruceños plantearon ante Newmont Cerro Negro la necesidad de mayor participación, más información y transparencia en las contrataciones. La empresa informó que destinaba unos USD 150 millones anuales a compras locales. Aun así, los empresarios pidieron más apertura para competir por contratos.
El reclamo no quedó aislado. El propio Gobierno provincial cuestionó que compañías radicadas fuera de Santa Cruz capturaran contratos ligados a los recursos provinciales. En enero de 2025, en una reunión por Minera Don Nicolás, el Ministerio de Energía y Minería reclamó terminar con las contrataciones de empresas externas que "no dejan un centavo en Santa Cruz" y pidió ampliar la participación local.
Lo que muestran los números de una minera
San José es uno de los pocos casos con información pública precisa. Hochschild Mining informó que en 2025 el 58,3% de sus gastos de contratación en la Argentina correspondió a proveedores locales, concepto ligado a empresas provinciales. Además, el 64,2% de su fuerza laboral argentina fue considerada local, entre empleados directos y contratistas.
Son porcentajes importantes, pero también dejan otra lectura: una parte significativa del dinero en compras y personal sigue saliendo del circuito local. Y eso pesa más tratándose de recursos no renovables: cada onza de oro extraída no vuelve a estar bajo el suelo santacruceño.
El desafío del empleo local
Newmont informó que a fines de 2025 el 74% de los empleados de Cerro Negro provenía de Santa Cruz. Minera Don Nicolás, por su parte, asegura que ocho de cada diez trabajadores son santacruceños. Son porcentajes altos, pero la provincia quiere más: la normativa avanza hacia un esquema que busca alcanzar el 90% de mano de obra local en minería y energía.
Eso pone a las grandes compañías ante un desafío concreto para los próximos años: que el crecimiento de los ingresos y las nuevas inversiones tenga un reflejo mayor en trabajadores de la provincia. La propia Hochschild reconoció en su reporte 2025 que deberá seguir incrementando la participación local para cumplir las nuevas exigencias.
Ni siquiera es fácil saber cuánto queda
Hay otro problema: mientras los datos de exportaciones son precisos y se conocen mes a mes, no existe información pública homogénea sobre las compras locales de cada minera. Una empresa informa porcentajes, otra montos, otra cantidad de trabajadores, otra contratistas. Algunas no discriminan cuánto de sus compras queda en Santa Cruz.
Eso hace casi imposible responder una pregunta sencilla: de cada USD 100 que gastan las mineras para funcionar, ¿cuántos quedan en empresas santacruceñas? La Legislatura provincial ya advirtió ese vacío. En abril de 2025 pidió información sobre las contratistas de Cerro Vanguardia, Cerro Negro, Minera Santa Cruz, Cerro Moro y Don Nicolás, y quiso saber cuáles están radicadas en Santa Cruz y el grado de cumplimiento del Compre Local. En mayo de 2026, el pedido tuvo que repetirse.
Una discusión que no es antiminera
Los números no llevan a cuestionar la existencia de la actividad. Santa Cruz lidera el empleo minero argentino, recibe inversiones y tiene una cadena de empresas y trabajadores que dependen del sector. La discusión es otra: si de Santa Cruz sale cada vez más riqueza, cuánto de ese crecimiento permanece en la provincia.
Una provincia minera no se beneficia solo cuando sube el precio internacional del oro. Se beneficia cuando más trabajadores de sus localidades consiguen esos puestos, cuando una empresa de Perito Moreno, Puerto San Julián, Gobernador Gregores o Pico Truncado entra a la cadena de proveedores, cuando los contratos generan salarios, compras, impuestos, talleres y nuevas empresas adentro de la provincia. Y cuando la riqueza de un recurso que algún día se agotará logra construir otra actividad capaz de permanecer después de que la mina cierre.
En 2026, los números muestran que el oro y la plata generan una cantidad récord de dólares. La pregunta que cobra fuerza es cuánto de esa riqueza logra quedarse definitivamente en Santa Cruz.