El operativo secreto con el que Milei sacó a un Bolsonaro del país por un aeropuerto argentino
Política

El operativo secreto con el que Milei sacó a un Bolsonaro del país por un aeropuerto argentino

Un juez le retiró el pasaporte, un operativo de distracción se activó y un aeropuerto argentino quedó en el centro de la escena. La trama que el Gobierno no cuenta y el nombre clave que colaboró con la DEA.

La negativa de Javier Milei a reconocer el triunfo de Lula da Silva no fue un descuido: fue una decisión. El Gobierno solo tomó nota del resultado brasileño y, en paralelo, el Presidente se movió en otra dirección, según reconstruyó el periodista de TN. Mientras el cuarto mandato de Lula entra en la historia grande del país vecino, en el Ejecutivo argentino se gestaba una operación silenciosa para sacar a un integrante del clan Bolsonaro de Brasil.

El cuarto mandato que nadie vio venir

Lula dio vuelta una derrota en primera vuelta y llegó a cuatro presidencias. Ningún líder de un sistema presidencial democrático lo había conseguido, salvo Franklin D. Roosevelt, que gobernó Estados Unidos entre 1932 y 1944. El exlíder sindical demostró, según el análisis, que es un animal político de raza, más allá de las discrepancias con sus medidas de gobierno.

¿Por qué perdió Bolsonaro? En la primera vuelta, sus candidatos de derecha se impusieron en diez de los quince estados más grandes. Ese resultado parece haberlos conformado: dejaron de hacerle campaña y lo abandonaron a su suerte. Del otro lado, Lula capitalizó el uso de las redes, recortó dos puntos la abstención y recuperó a muchos votantes que en la primera vuelta habían elegido a su rival. Sus candidatos, además, superaban ampliamente las filas del PT.

Massa, testigo y vocero del fenómeno Lula

Sergio Massa, que muy probablemente sea candidato en 2027, sostiene que “Lula tuvo la inteligencia de armar un liderazgo comprensivo, no hegemónico”. El renovador anticipó el triunfo incluso cuando el brasileño perdió la primera vuelta. Su vínculo con Fernando Haddad, exministro de Hacienda de Brasil, es conocido, y en 2023 los equipos de campaña del brasileño viajaron a Buenos Aires para asesorarlo. El último domingo, Sebastián Galmarini, Cecilia Moreau y Diego Giuliano, presidente del Frente Renovador, estuvieron en el búnker de Lula.

“En la primera vuelta, Bolsonaro y sus candidatos a gobernador ganaron 10 de los 15 distritos. Esos gobernadores dejaron de empujar en la segunda vuelta y esos votos fueron para Lula. Pero, además, Lula conformó una coalición que excedía al propio PT e incorporó dirigentes de centroderecha y aliados territoriales con posiciones diferentes. Mantuvo unidos a todos esos sectores en el respeto de las diferencias”, dice el excandidato de 2023.

La lectura para el kirchnerismo y el peronismo es nítida: los K tienen que estar adentro, pero la coalición debe incluir peronistas, radicales y gobernadores de centro.

El mazazo para Cristina

En el plano electoral, Cristina Kirchner recibió un golpe duro. El Comité de Descolonización de Naciones Unidas dejó trascender que la revisión de su caso puede demorar meses e incluso varios años. La exmandataria se ve reflejada en Lula, pero el brasileño nunca tuvo acusaciones como las de Vialidad, Cuadernos, Hotesur y Los Sauces.

Trump felicitó a Lula y le abrió una puerta

A diferencia de Milei, Donald Trump sí felicitó a Lula, aunque con su estilo peculiar. Criticó el proceso electoral por considerarlo amañado, pero dejó una puerta abierta: “Me gusta Lula, me llevo muy bien con él”, dijo el lunes. El jueves, cuando Bolsonaro arribó a Miami, agregó sobre el exmandatario brasileño: “Le dimos un salvoconducto para entrar al país, así que veremos, pero no me involucraré”.

Trump negocia y presiona, pero nunca cierra del todo una puerta. Reconoce a Bolsonaro como líder de la derecha, aunque jamás lo admitirá como un presidente en el exilio. Para el estadounidense, el presidente legítimo es Lula.

La huida que convenía a todos

En la trama de la salida de Bolsonaro de Brasil hay un factor central. El juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes apuró una decisión en su contra, le retiró el pasaporte y le entregó al excandidato el argumento que necesitaba para presentarse como perseguido político. Ya en suelo estadounidense, intentó proclamarse el verdadero presidente de Brasil porque le habían robado la elección, pero el gobierno de Trump no se lo permitió: el resultado electoral era incuestionable.

Es fácil juzgar a Bolsonaro: si aceptó ser candidato, también debía respetar a la Justicia y quedarse en su país para aclarar las denuncias en su contra. Pero era imaginable que buscaría salir. La situación les sirve a todos: a Lula para descalificarlo, al propio excandidato para victimizarse y a la derecha para tener el campo libre y buscar un nuevo líder que retenga un electorado de 60 millones de votantes. Tarcisio de Freitas, gobernador de San Pablo, y Michelle, esposa de Jair Bolsonaro, ya se anotaron en la carrera.

También era previsible que Flávio Bolsonaro usara un aeropuerto argentino para partir hacia Estados Unidos. Para eso, los agentes de inteligencia armaron un operativo de distracción y Milei designó a su hombre de mayor confianza, Santiago Caputo, para colaborar con la DEA. Si Estados Unidos había extraído a Maduro de Venezuela, menos problemas tendría para hacerlo desde un país amigo como la Argentina.

Ahora la jueza federal María Eugenia Capuchetti abrió una investigación. Sin orden de captura de Interpol, no hubo delito. La causa puede terminar como un ejercicio de arqueología judicial, pero raramente llegue a alguna conclusión útil.

El comercio que queda en juego

Milei y Trump estarían en sintonía; lo que no está claro es cuánto impactará en la relación bilateral. La relación con la Argentina está reducida al nivel de encargado de negocios. ¿Puede resentirse aún más?

El año pasado, el comercio bilateral entre Brasil y Estados Unidos superó los 110.000 millones de dólares, casi cuatro veces más que el de Brasil con la Argentina. Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil, después de China, con quien mantiene un intercambio de 157.000 millones de dólares.

Un deterioro de los vínculos políticos con Brasil puede influir negativamente. En lo económico, con Lula en el poder, Milei tendrá más obstáculos para intentar liberar el Mercosur. Los volúmenes de intercambio dependerán de la depreciación de las monedas y de si las decisiones de política económica de Lula recortan el gasto y enfrían aún más su economía.

El PBI de Brasil es 3,5 veces más grande que el de la Argentina y el FMI ubicó al país como la décima economía mundial. El secretario de Coordinación Económica, Pablo Lavigne, ratificó su intención de mantener la relación comercial con Brasil. ¿Acaso podría ser distinto?

El piso del 35% y la sombra de Bullrich

En el escenario local, Milei parece tener un piso del 35% incluso en su peor momento. La última encuesta de Cristian Buttier revela que el 57,5% de los votantes prefiere un cambio en 2027, mientras que el 33,8% lo sigue eligiendo al Presidente. Pero tampoco acepta cualquier cambio: Milei le ganaría a Axel Kicillof por diez puntos y, en un balotaje, por tres (dentro del margen de error).

En una hipotética primera vuelta, Patricia Bullrich queda relegada con el 8,5%, pero mejora mucho en una segunda vuelta: le sacaría a Kicillof una ventaja de siete puntos, el doble de la que obtendría Milei. Hay encuestas, sin embargo, que la ubican en un punto de partida muy superior.

Milei, aun en las malas, sigue siendo competitivo. Bullrich puede sumarle mucho, pero también desafiarlo. Algunos gobernadores dicen off the record que la suspensión de las PASO no avanza porque ella no la apoya.

Y una vez más, la ministra aprovechó para diferenciarse. Hace una semana, cuando el Presidente dijo que los periodistas debían ser quemados en la hoguera, sostuvo que “cruzó un límite”. El miércoles, sobre Lula y la reticencia de Milei a reconocerlo, disparó que lo que “la gente decida en las urnas es su voluntad y se respeta”.

El FMI pide reactivar y la Ciudad se frena

Ya no es solo una parte del Gabinete la que le reclama a Milei reactivar la economía. Ahora también lo hizo el FMI. El organismo lo planteó hace dos semanas, cuando presentó el Informe de Perspectivas de la Economía Mundial, y expresó su preocupación por la disparidad del crecimiento. Anteayer volvió a insistir: pidió medidas activas para “impulsar” la economía y “respaldar la demanda interna”, en momentos en que el país está por entrar en recesión técnica.

El FMI temería que Milei, que hizo una buena macroeconomía y paga puntualmente sus compromisos con el organismo, no consiga renovar otro mandato.

La economía muestra dinamismo en provincias como Neuquén y Catamarca —Raúl Jalil recibió a Milei esta semana y asegura que la recaudación aumenta—, además de otras jurisdicciones del sur. Pero hay datos que demuestran que la Argentina marcha a dos velocidades. Uno es contundente: en la Ciudad de Buenos Aires, la recaudación impositiva cayó un 10%, un indicador que refleja el freno del comercio y el consumo.

Por último, la inflación. Las consultoras estiman que el índice de octubre habría cerrado entre el 1,8% y el 2%. Otro dato: el rubro alimentos estuvo muy picante y registró numerosas subas.

Todo ocurre en un contexto que no es el mejor: el segundo trimestre cerró en recesión y los salarios apenas le ganan a la inflación en términos desestacionalizados, pero siguen atrasados. Ajustar fue difícil; reactivar puede serlo todavía más. Y quizá los efectos de esas medidas no se sientan hasta entrado el 2027.

Siguiente nota Economía

Tenía 40, dejó todo y arrancó sola en su depto: hoy factura US$600.000 y tiene 25 empleados

Seguí leyendo

Elegí tu provincia

Para ver tu edición local