El oficialismo confía en aprobar la ley de propiedad privada y pliegos judiciales, pero la interpelación a Adorni amenaza con descarrilar la sesión
¿Logrará el oficialismo avanzar con su agenda legislativa o la interpelación a Adorni descarrilará todo? Los detalles de la negociación contrarreloj en el Senado.
El Gobierno nacional asegura tener los votos necesarios para tratar en el Senado la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, pliegos judiciales y ascensos diplomáticos, pero la sombra de la interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, complica el panorama. En la Casa Rosada admiten que el blindaje del funcionario sigue siendo el punto más frágil de la negociación.
“Estamos negociando. No hay nada definitivo”, reconocen desde el oficialismo, reflejando la incertidumbre que rodea a la sesión prevista para este jueves. Mientras el Ejecutivo intenta sumar otros temas a la agenda, la oposición apuesta a llevar a Adorni al recinto para que explique sus declaraciones juradas y las inconsistencias patrimoniales detectadas.
¿Qué busca aprobar el Gobierno?
La iniciativa de propiedad privada es una de las prioridades del oficialismo. El proyecto busca reforzar la protección legal frente a ocupaciones y restricciones estatales sobre inmuebles, en línea con el discurso de Javier Milei sobre la defensa del derecho de propiedad. Además, se suman pliegos judiciales para cubrir vacantes en la Justicia y ascensos diplomáticos, temas que el Gobierno considera “viables”.
“Para esas tres cosas sí”, responden en el oficialismo cuando se les consulta si pueden reunir los votos. Sin embargo, la lectura cambia drásticamente cuando el foco está en Adorni. En la Casa Rosada reconocen que no tienen definido el poroteo para frenar la interpelación, aunque diferencian esa instancia de una eventual remoción. “A la interpelación no lo tengo claro. A una remoción dudo fuertemente que avancen”, sostienen cerca de la negociación.
La pulseada por las mayorías
La discusión sobre la mayoría necesaria para habilitar la interpelación se volvió clave. Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, pidió una reunión de Labor Parlamentaria para este martes con el objetivo de que se exijan dos tercios de los presentes para tratar la moción. La oposición, en cambio, sostiene que alcanza con mayoría absoluta, basándose en el artículo 101 de la Constitución.
Si se impone el criterio de mayoría absoluta, la oposición necesitaría 37 votos para avanzar con la interpelación. Si se exigen dos tercios, La Libertad Avanza tendría un margen mucho mayor para bloquearla. En el Ejecutivo creen que ese punto puede definir la suerte de Adorni en la sesión del jueves.
Señales de fisuras internas
El intento de blindaje se da en medio de gestos de incomodidad dentro del propio oficialismo. Adorni convocó a los senadores de La Libertad Avanza a Balcarce 50 para este martes, pero Bullrich avisó que no asistirá. Tampoco lo harían Luis Juez y Francisco Paoltroni, entre otros. En la bancada hay quienes ven la reunión como una foto incómoda, mientras que otros sostienen que deben alinearse con el Gobierno.
En Diputados, el oficialismo logró ganar tiempo al desactivar una sesión especial impulsada por la oposición para tratar interpelaciones y mociones de censura contra Adorni. Martín Menem se comprometió a habilitar la comisión de Asuntos Constitucionales para discutir el tema el 30 de junio, evitando un golpe legislativo inmediato.
¿Qué pasará en el Senado?
En la Casa Rosada reconocen que Adorni es el punto más difícil de ordenar. Aunque la designación de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial y el reemplazo de Javier Lanari por Fabián Fernández en Prensa fueron celebrados, no resolvieron la situación política del jefe de Gabinete ni cerraron la presión legislativa.
En Balcarce 50 buscan evitar que el Congreso le imponga a Milei una definición sobre uno de sus funcionarios más cercanos. “El Presidente no lo va a sacar. Tendrían que estar dispuestos a sentar un precedente complejo para este y los gobiernos futuros”, expresan en Nación.
La negociación se extiende también a los gobernadores, cuyos bloques son clave para el quórum y las mayorías. El riesgo para el oficialismo es abrir el recinto y quedar expuesto a una discusión dominada por Adorni. Por eso, en algunos sectores no descartan no dar quórum si el temario no se ordena y el número para bloquear la interpelación no aparece. Sin embargo, Milei quiere evitar que esa salida frene proyectos que considera encaminados.