El odontólogo que desafió al agua: la hazaña del único argentino en el Mundial de Apnea
¿Sabías que un odontólogo argentino compitió en el Mundial de Apnea? Descubrí cómo Pablo de Celis pasó del consultorio a la pileta de Budapest y batió récords.
Pablo de Celis, odontólogo de 14 años de profesión, se convirtió en el único representante argentino en el Mundial de Apnea en Budapest, Hungría. Con una bandera celeste y blanca en mano, este bahiense de 40 años demostró que la pasión puede superar cualquier barrera.
La ceremonia inaugural del Mundial de Apnea, lejos del brillo olímpico, se desarrolló alrededor de una pileta. Allí, más de 260 atletas de 60 países compartían nervios y expectativas. Pablo, acompañado por su esposa que lo filmaba, era el único argentino presente.
“Todo esto de competir en la apnea es algo secundario porque obviamente yo no vivo de dar clases de apnea ni de buceo. Todo lo hago porque me gusta y porque tomé la decisión de entrenarlo seriamente”, confesó Pablo a TN.
¿Cómo es entrenar la apnea?
Pablo define la apnea como “aguantar la respiración voluntariamente durante un tiempo o una distancia determinada”. Pero detrás de esa simpleza se esconde un universo complejo. Su preparación incluye tres sesiones semanales en pileta, gimnasio, yoga, meditación y mindfulness. Además, incorporó acompañamiento psicológico para manejar la presión.
“También hay que entrenar la mente. Los nervios y el estrés a veces no te dejan progresar. Entonces uno tiene que aprender a manejar todo eso”, señala.
El aspecto mental es clave. “Cuando uno está aguantando la respiración ya viene de un trabajo previo de relajación. Tratás de llegar al agua con la mente lo más despejada posible. Después empiezan las ganas de respirar y ahí comienza un trabajo exclusivamente mental”, sostiene.
Su actuación en el Mundial
En Budapest, la modalidad de dinámica con bialetas fue su primer desafío. “Fue la disciplina más dura porque era la primera vez en un Mundial. Estaban los nervios, la ansiedad, las cosquillas en la panza. Uno trata de concentrarse y relajarse, pero a veces la situación te sobrepasa”, admite Pablo. Aun así, logró 144 metros con tarjeta blanca.
Luego alcanzó 132 metros en dinámica sin aletas y superó los cinco minutos en apnea estática. “Fue un logro muy importante para mí porque venía siendo una barrera bastante dura. La apnea estática es una disciplina muy mental y lograr pasar esos cinco minutos significó mucho”, cuenta orgulloso.
El sábado llegó la frutilla del postre: en dinámica con monoaleta recorrió 183 metros, estableciendo un nuevo récord nacional absoluto. “Fue la frutilla del postre. Una satisfacción enorme. Sentí que fui evolucionando durante todo el Mundial”, dice.
Más allá de los números, lo que más lo emocionó fue el apoyo desde Argentina. “Muchos me escribían diciendo: ‘Pero ese es Pablo’. Me veían ahí, en una competencia mundial, y les llamaba la atención porque soy el mismo que está todos los días con ellos. Eso también emociona”.
Pablo de Celis regresó a Bahía Blanca sin medalla, pero con un récord nacional, una experiencia única y la certeza de que el esfuerzo valió la pena. “Yo siempre digo que en este deporte no hay que apurarse. No se pueden saltear etapas. Lo mejor es crecer de manera paulatina, con pasos pequeños. Es el camino más largo, pero también el más seguro”, concluye.