El obispo que organiza la misa del Papa en Buenos Aires y su recuerdo de Alvear que emociona
Sociedad · Corrientes

El obispo que organiza la misa del Papa en Buenos Aires y su recuerdo de Alvear que emociona

El obispo correntino que quedó a cargo de la misa del Papa en Buenos Aires habló de los preparativos, pero fue un recuerdo de su infancia en Alvear el que lo quebró en plena entrevista.

El obispo correntino Iván Dornelles Simón tiene una tarea que lo mantiene en vilo: la organización de la misa que el papa León XIV celebrará en el Monumento a los Españoles, en Buenos Aires. A días de la llegada del pontífice al país, el religioso pasó por los estudios de La Otra Campana —el programa que se emite en simultáneo por LT7 Radio Corrientes y LT25 Radio Guaraní de Curuzú Cuatiá, con la conducción de Gustavo Adolfo Ojeda y Facundo Sagardoy— y habló de los preparativos, de la fe mariana de la provincia y de su infancia en Alvear.

«Nos estamos preparando para recibirlo como un hecho realmente religioso y un hecho histórico», planteó Dornelles Simón, integrante de una conocida familia alvearense, al inicio de la charla.

Un papa que ya conoce la zona

El obispo recordó que León XIV tiene un vínculo previo con esta región: su formación agustina lo llevó a transitar la zona. Sobre cómo vive un correntino la llegada del pontífice, se remontó a su propia niñez.

«Yo recuerdo un poco, cuando era chico, cuando había venido Juan Pablo II. Me acuerdo de mirar en el televisor y ver la emoción de mis padres. Yo tenía 8 años tal vez en el 82, uno mucho no entendía de qué se trataba, pero uno compartía la alegría de los otros que se alegraban», contó.

El mensaje que trae el Papa

Consultado sobre la preparación de la Arquidiócesis de Buenos Aires, el obispo anticipó el tono de la visita: «Yo creo que el Papa va a traer un mensaje de esperanza, de ánimo y de paz. Su forma de ser es de una persona pacífica que busca el encuentro y de mucha experiencia en su recorrido pastoral; es un papa misionero».

Dornelles Simón puso el foco en uno de los ejes que el pontífice viene marcando, incluso en su última encíclica: recuperar la humanidad frente al avance de la tecnología.

«Él hablaba de la inteligencia artificial, que son adelantos buenos, claro que sí, pero que no nos roben nuestra humanidad ni nuestro tiempo; que no nos roben el beso, el abrazo, el tiempo de compartir, de caminar, de salir juntos o sentarse a una mesa a compartir los domingos», relató. Y agregó: «La tecnología no reemplaza cosas básicas como decir «gracias», o que papá o mamá te lean un cuento, te den un beso o un abrazo».

Para el obispo, el mensaje de León XIV se conecta con la prédica de Francisco. Trajo a la conversación las meditaciones cuaresmales de Mi Cristo Roto, el Cristo mutilado de Sevilla, y la imagen del sacerdote que acude al restaurador: «no quedarnos en el Cristo artístico sino en el Cristo de carne y hueso. Esa fue la prédica de Francisco y veo que también es la prédica del Papa León XIV».

«Esperemos que esta visita nos pueda ayudar a pensar, reflexionar y traiga este regalo de Dios, esta gracia para todos nosotros», deseó.

Buenos Aires se viste de colores papales

Sobre el clima que se vive en la capital, describió: «La ciudad se va vistiendo de colores papales de a poco: balcones, afiches, y eso manifiesta la alegría del pueblo de Dios, que es contagiosa. Se generan círculos virtuosos de ánimo».

Alvear, la tía Irma y la estancia Aguapey

En medio de la entrevista apareció un recuerdo personal. Uno de los conductores le comentó que había conocido a su tía, doña Irma Nazer de Chiyah, con quien había compartido charlas sobre solidaridad y entrega en la estancia Aguapey, el lugar que ella llamaba «su mundo».

El obispo se emocionó: «Sí, yo cuando a veces cierro los ojos, en momentos de soledad, me imagino siempre en Alvear, me imagino en la estancia Aguapey. Para mí forma parte de mi tesoro, de una herencia interior que uno tiene, porque uno se piensa desde donde nació, vivió y experimentó el cariño, el amor, la cercanía y la presencia de Dios».

«Tengo los mejores recuerdos de la tía Irma, una persona increíble, que siempre nos esperaba los domingos por la tarde con mucho cariño para recibirnos, alojarnos y tener gestos de delicadeza. Así uno va forjando el corazón de niño que después se manifiesta de grande», añadió.

El sueño del obispo y un regalo de Bergoglio

Antes de cerrar, los conductores le pidieron una bendición para la correntinidad y para los oyentes, y le preguntaron por su propio sueño.

«Pienso mucho en esto que me apasiona: vivir esto plenamente humano, como Dios nos soñó, con nuestros límites también. Dios se manifiesta desde nuestra pobreza, desde nuestra correntinidad, desde lo que uno es. Nos llama a asumir plenamente lo que somos y a disfrutar de la vida; Dios nos sueña alegres y en familia», respondió.

Y graficó: «Para mí la imagen de cómo es el corazón de Dios es como una fiesta de Navidad donde todos nos sentamos a la mesa felices».

Como cierre, contó una anécdota con el entonces cardenal Bergoglio: «El Papa Francisco, cuando era Bergoglio en el 2010, me regaló una copia del primer libro que se imprimió en las misiones jesuíticas y me dijo: «Te regalo este que es el primer libro de tus tierras guaraníes». Yo le pedí que le pusiera una dedicatoria para regalárselo a la biblioteca de Alvear. Siempre tenía Bergoglio esas delicadezas».

«En el corazón del Papa León viene también la presencia de Francisco», concluyó, antes de impartir la bendición: «Dios los bendiga y los cuide a todos ustedes: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén. Bendiciones y esperemos con alegría al Papa León. Gracias».

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