El obispo de Jujuy habló de las almas, de las ofrendas y del reencuentro. Pero cuando le preguntaron por Halloween, respondió con una sinceridad que sorprendió a más de uno.
En una jornada en la que las familias jujeñas volvieron a llenar los cementerios de toda la provincia, el obispo de Jujuy, monseñor César Daniel Fernández, dejó un mensaje de fe y esperanza para quienes recuerdan a sus seres queridos fallecidos. La fecha invita a levantar la vista, según su reflexión, y a pensar en el reencuentro.
"Este día nos hace mirar al cielo, donde siempre buscamos a nuestros seres difuntos. Sabemos que nuestra vida se extiende junto a Dios para siempre", expresó el prelado.
Para Fernández, la conmemoración no se agota en el dolor: también es una ocasión para renovar la esperanza de volver a estar con los que ya no están.
"Son motivos de esperanza, de consuelo y también de animarnos a vivir bien para poder un día, cuando nos toque partir, hacerlo con la conciencia tranquila de haber hecho de nuestra vida algo bueno", manifestó.
Las ofrendas, un lazo que sigue vivo
El obispo puso el acento en una de las costumbres más enraizadas de Jujuy: las mesas de ofrendas que las familias arman para recibir a las almas. Lejos de verlas como una simple tradición, las describió como un vínculo espiritual que se mantiene intacto.
"Es un signo de comunión con nuestros difuntos. Recordamos a las almas que están en la presencia de Dios, nos sentimos en comunión con ellas y podemos seguir ofreciéndoles nuestro cariño y nuestro homenaje, seguros de que lo van a recibir", sostuvo.
En la misma línea, valoró el acompañamiento de los sacerdotes en los distintos cementerios de la provincia. Según destacó, hay presencia de la Iglesia tanto en la capital jujeña como en localidades de la Quebrada y la Puna, con misas y momentos de oración para las familias.
Su mirada sobre Halloween
Consultado por las celebraciones de Halloween y la convocatoria que tuvieron en Jujuy, monseñor Fernández reconoció cierta extrañeza frente a la costumbre y admitió que no conoce en profundidad qué significa.
"Con cierta extrañeza, por lo menos de mi parte. No conozco mucho, no sé qué le explicará un papá o una mamá a su hijo sobre qué significa ese disfraz o qué quiere expresar. Yo no lo comprendo porque no lo sé, la verdad", expresó.
Frente a eso, contrapuso el mensaje que la Iglesia transmite con la celebración de Todos los Santos y la conmemoración de los fieles difuntos.
"Nosotros tenemos un mensaje más luminoso: la vida de los santos y la luz que se irradia desde la resurrección de Jesús sobre la vida después de este mundo, en el cielo. Eso es lo que aprendimos desde chicos", concluyó.