El Niño ya está instalado y pone en alerta a la yerba, el té y los cítricos

El organismo oficial ya confirmó que la fase cálida seguirá hasta noviembre y los productores de yerba, té y cítricos no pueden dejar de mirar el cielo. Lo que más preocupa no es la cantidad de agua, sino algo que puede arruinar la brotación.

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El Niño ya está instalado y pone en alerta a la yerba, el té y los cítricos
El Niño ya está instalado y pone en alerta a la yerba, el té y los cítricos

El Niño ya está instalado y el NEA vuelve a estar en el centro del mapa climático. Esta vez, la atención no pasa solo por la soja, el maíz o el arroz: la yerba mate, el té y los cítricos también enfrentan un escenario que obliga a elevar la vigilancia. Un análisis del IERAL de la Fundación Mediterránea advirtió sobre el impacto que podrían tener entre septiembre y noviembre las lluvias superiores a las normales y las heladas tardías en Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa.

La preocupación combina excesos hídricos, problemas sanitarios y dificultades logísticas. Los efectos pueden ser muy distintos según el cultivo y la zona productiva, y el dato clave no será solamente cuánto llueva durante el trimestre, sino cómo se distribuya el agua y con qué intensidad llegue cada evento.

¿Qué dicen los organismos oficiales?

El Servicio Meteorológico Nacional informó en septiembre que las condiciones del ENOS corresponden a una fase cálida o El Niño. Según el promedio de los modelos dinámicos y estadísticos, existe una probabilidad del 100% de que la fase se mantenga durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026. El pronóstico trimestral oficial también contempla las perspectivas de precipitaciones para el período.

Un mapa hídrico con realidades muy dispares

La situación no es uniforme. Según el análisis del IERAL, Misiones presenta cerca del 90% de agua útil en el perfil, mientras que el noreste correntino se mueve entre el 70% y el 80%. En otras zonas de Corrientes, la disponibilidad cae al 20%-30%. Chaco y Formosa también muestran contrastes: desde el centro hacia el este aparecen sectores cercanos al 30%, mientras que hacia el límite con Salta hay áreas próximas al 10%.

Estas diferencias serán fundamentales para determinar cuándo una precipitación funciona como recarga favorable y cuándo empieza a transformarse en un problema para ingresar a los lotes, realizar tratamientos o movilizar la producción.

Yerba mate, té y cítricos: por qué El Niño puede jugar en contra

El efecto esperado no es igual al de los grandes cultivos estivales. En soja, maíz y arroz, una campaña con mayor disponibilidad hídrica puede mejorar las condiciones para expresar potencial de rendimiento. El IERAL viene señalando que el agua es una de las variables decisivas para los resultados agrícolas argentinos, especialmente en un sistema predominantemente de secano.

Para las producciones perennes del NEA, en cambio, la ecuación es más compleja. En yerba mate, té y cítricos, las lluvias abundantes pueden coincidir con problemas sanitarios, dificultades para realizar labores y complicaciones para retirar la producción.

A ese panorama se suma el riesgo de heladas tardías sobre plantaciones que atravesaron un invierno con períodos de temperaturas elevadas y adelantaron procesos de brotación. Un descenso brusco de temperatura encuentra entonces tejidos vegetales nuevos y más vulnerables. Según el análisis del IERAL citado en el informe, el escenario sanitario asociado podría llegar a comprometer hasta un 30% de la brotación.

Para actividades perennes, el problema adquiere otra dimensión: a diferencia de un cultivo anual que vuelve a implantarse en la siguiente campaña, cualquier daño sobre la estructura productiva de una plantación puede proyectar consecuencias más allá del evento climático puntual.

El riesgo que no se ve en los mapas

También aparece un riesgo menos visible: que haya producción disponible pero resulte más difícil ingresar, cosecharla o sacarla del establecimiento. Las precipitaciones persistentes pueden deteriorar caminos rurales, limitar el tránsito de maquinaria y complicar la circulación de camiones. Al mismo tiempo, un exceso de humedad puede impedir que los tratamientos fitosanitarios se realicen en el momento indicado.

Por eso, el impacto económico de El Niño no debería medirse únicamente por los milímetros acumulados o por la variación del rendimiento: también intervienen costos, logística, oportunidad de las labores y calidad final de la mercadería.

El desafío para el NEA será transformar una mayor disponibilidad de agua en una ventaja y evitar que termine convirtiéndose en un cuello de botella. El estado de los caminos secundarios y terciarios, los sistemas de drenaje y la capacidad de escurrimiento pasan a ser variables productivas, especialmente en áreas donde la yerba, el té y los cítricos necesitan un flujo constante de trabajadores, maquinaria y transporte. El IERAL pone el foco sobre el mantenimiento de cauces, arroyos y ríos para facilitar el drenaje y disminuir los riesgos de anegamiento, junto con la necesidad de conservar transitables las redes viales rurales.

Qué puede hacer el productor

La estrategia pasa por trabajar con una escala temporal mucho más corta que la del pronóstico trimestral. El propio SMN aclara que estos escenarios expresan tendencias promedio y mantiene herramientas de seguimiento y alerta para eventos de menor plazo.

Monitorear pronósticos diarios y semanales, anticipar tratamientos sanitarios y revisar la situación hídrica concreta de cada lote o plantación será tan importante como seguir la evolución general de El Niño. Dos establecimientos separados por pocos kilómetros pueden enfrentar situaciones muy diferentes si las tormentas se concentran de manera desigual.

Así, El Niño presenta dos caras para la producción del NEA. Una mayor oferta de agua puede favorecer a la soja, el maíz y el arroz allí donde las lluvias lleguen de manera oportuna, pero para la yerba mate, el té y los cítricos el balance dependerá mucho más de la intensidad de las precipitaciones, la aparición de heladas tardías, la presión sanitaria y la infraestructura disponible. La primavera recién comienza y la fase cálida ya está instalada. Para las economías regionales, la clave no será simplemente cuánto llueva: será conseguir que el agua sume producción sin transformarse en excesos, enfermedades y problemas para sacar la cosecha.

Con información de AgroLatam

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