El Niño se fortalece y ya hay un plan en Misiones: qué dicen los antecedentes
El Niño ya está instalado y los organismos internacionales prevén que se fortalezca: hay más de 90% de chances de que sea muy fuerte. En Misiones, el plan de prevención ya está en marcha, pero la historia muestra que las lluvias pueden golpear más de lo esperado. ¿Qué dicen los antecedentes y cómo te afecta?
El fenómeno climático conocido como El Niño vuelve a poner en alerta a Misiones. Aunque su origen está a miles de kilómetros, en el océano Pacífico ecuatorial, sus efectos ya se sienten en el nivel del río Uruguay frente a El Soberbio, en la altura del Iguazú y en los accesos a los Saltos del Moconá. Los organismos internacionales coinciden en que el episodio actual no solo está consolidado, sino que continuará fortaleciéndose durante los próximos meses.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), a través de su Climate Prediction Center, estima que hay más de 90% de probabilidades de que El Niño alcance una categoría muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026/27, lo que equivale a buena parte de la primavera y el verano en esta región. El organismo advierte que, en un evento de semejante magnitud, aumentan las chances de que aparezcan impactos característicos, aunque aclara que esos efectos no están garantizados y pueden variar de una región a otra.
La señal local: qué dicen el SMN y la OMM
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó en su último boletín ENOS que las condiciones del Pacífico corresponden a una fase cálida y que existe una probabilidad del 100% de que El Niño continúe durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con intensidad fuerte o muy fuerte. No se trata de una hipótesis lejana: el fenómeno ya está presente y su mayor influencia coincidirá con meses históricamente sensibles para las lluvias en esta parte del continente.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también describió una rápida evolución hacia un Niño fuerte y anticipó que seguirá intensificándose. Sin embargo, insiste en que las proyecciones estacionales deben leerse como una herramienta para anticipar riesgos, no como un pronóstico puntual sobre una ciudad o una fecha determinada.
Qué pasó en Misiones con los grandes Niños
La historia reciente de la provincia está marcada por varios episodios extremos. El de 1982/83 dejó una enseñanza institucional: frente a los grandes ríos, la emergencia empieza mucho antes de que el agua llegue a la costa. Aquel evento impulsó la creación del Sistema de Alerta Hidrológico de la Cuenca del Plata, que sigue operativo cuatro décadas después.
En 1997/98, el Congreso declaró zona de desastre a Misiones y a otras cinco provincias del Litoral mediante la Ley 24.955. Las lluvias persistentes y los desbordes afectaron además al sector productivo, con emergencia agrícola y forestal. El caso de 2014 demostró que Misiones puede sufrir una emergencia hídrica severa incluso sin un Niño fuerte: aquel año, la crecida del Uruguay y el Iguazú llevó a declarar la emergencia agropecuaria en varios departamentos.
El Niño 2015/16 quedó documentado en el Decreto 266/2016, que vinculó explícitamente las intensas precipitaciones del segundo semestre de 2015 con el fenómeno. Y en 2023, el último episodio, Misiones volvió a registrar lluvias excepcionales y evacuaciones, con más de 100 familias asistidas en El Soberbio.
El riesgo no está solo en los grandes ríos
Las lluvias intensas también afectan arroyos urbanos, alcantarillas, puentes y caminos rurales. En ciudades con superficies cada vez más impermeabilizadas, tormentas concentradas pueden superar la capacidad de drenaje. En el interior, la saturación prolongada deteriora los caminos terrados y dificulta el ingreso a las chacras, incluso sin inundación.
Por eso, los especialistas distinguen entre la crecida de grandes ríos, cuyo origen puede estar a cientos de kilómetros, y los anegamientos por lluvias locales. El Niño puede favorecer ambos problemas, pero los mecanismos no son iguales y las respuestas tampoco.
Cómo se prepara Misiones
A diferencia de otros años, esta vez la señal llegó con meses de anticipación. Desde mayo funciona un Plan Integral de Prevención, Contingencia y Respuesta que articula organismos provinciales, municipios, fuerzas de seguridad y áreas técnicas. Se revisaron protocolos, se acondicionaron caminos, se preparó equipamiento para rescate y se identificaron sectores vulnerables.
En el sector productivo, el Ministerio del Agro, el INTA, Vialidad, el IMiS y los municipios trabajan en recomendaciones para yerbales y otras actividades expuestas al exceso hídrico. Además, se fortaleció la coordinación con municipios brasileños en la cuenca del Uruguay, con especial atención a la información sobre represas y caudales aguas arriba.
Las primeras señales ya aparecieron: agosto cerró en Posadas con registros de lluvia muy por encima de lo habitual. Nada garantiza que Misiones viva un episodio como el de 1998, 2015 o 2023, pero esta vez la experiencia acumulada ya se convirtió en planificación y monitoreo anticipado.