El Niño sacude el campo: las estrategias que cambian para no perder la cosecha
El Niño se viene fuerte y el campo argentino ya mueve sus fichas. ¿Qué estrategias están cambiando los productores para no perder la cosecha? Los detalles que anticipan un cambio de era en el agro.
Tras años de sequía, el pronóstico de un fenómeno de El Niño fuerte sacude las estrategias agrícolas en la región núcleo. Los productores ya ajustan fechas de siembra, eligen genéticas más potentes y refuerzan el control de enfermedades para aprovechar el agua que llegará, según advierten los especialistas.
La encuesta semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario refleja un sector en plena ebullición. Las estimaciones indican que El Niño se expresará con intensidad entre octubre y diciembre, lo que marca un punto de inflexión: es la primera vez en dos décadas que se toman tantas medidas preventivas ante este fenómeno.
Un cambio de chip radical
“En las últimas campañas jugábamos para que la sequía no nos gane por goleada, hoy hay que cambiar el chip y jugar con línea de cuatro adelante”, sintetizan los técnicos cercanos a Rosario. La idea es clara: transformar el agua en kilos.
Las proyecciones de GEA/BCR anticipan un 30% más de lluvias en octubre, un 70% en noviembre y hasta un 90% en diciembre. Sin embargo, no todo es color de rosa: las reservas de agua en el suelo son menores que el año pasado, y el Atlántico podría aportar menos humedad de lo esperado. Por eso, el este de la región central respira aliviado.
¿Cuál es la estrategia principal?
El 38% de los encuestados coincide en que la clave es ajustar la fecha de siembra. En el maíz temprano, se busca adelantar la implantación entre una y dos semanas para correr el período crítico a diciembre y esquivar los golpes de calor de enero. Lo mismo ocurre con la soja de primera y segunda.
“Quizás se siembre más temprano, si el clima acompaña, arrancamos entre el 10 y el 15 de octubre a sembrar la soja de primera, cuando normalmente comenzamos alrededor del 20”, comentan en Marcos Juárez. Y agregan: “En un año Niño, todos los días que puedas ganar en fecha de siembra los ganás en kilos”.
El manejo sanitario, segundo en la lista
El 23% de las respuestas apunta al manejo sanitario: “Más agua, más enfermedades”. El foco está en proteger el trigo, con un monitoreo intensivo, pero también se preparan los cultivos de verano.
La elección de ciclos y grupos de madurez reúne el 15% de las menciones. “Pensamos incrementar el uso de grupos de madurez más cortos en soja, grupos IV y particularmente los IV cortos, que han funcionado muy bien en los buenos ambientes”, explican desde Pergamino.
Finalmente, el 8% de los consultados planea aumentar la densidad de siembra y reforzar la fertilización nitrogenada. “En maíz planificamos unas 5.000 plantas más por hectárea y, en algún híbrido puntual, hasta 10.000 más, junto con dosis superiores de nitrógeno”, detallan asesores de Corral de Bustos y Monte Buey.
Maíz temprano vs. tardío: la balanza se inclina
Los investigadores de la Bolsa esperan un cambio en las proporciones entre maíz temprano y tardío. “Después de varias campañas de Niña en las que el tardío ganó terreno como estrategia para reducir riesgos, el escenario hídrico vuelve a empujar la balanza hacia el temprano”, afirman en el norte bonaerense.
Pero no todos pueden darse ese lujo: en Villegas, los lotes inundables obligan a demorar la siembra y optar por maíces tardíos. La preocupación crece por el alto nivel de las napas, que en algunos campos se encuentran a solo 90 centímetros o 1,40 metros de profundidad. Por eso, se realizan obras como limpieza de canales y acondicionamiento de caminos rurales para evacuar el agua rápidamente.
El trigo, en la mira
En la región núcleo, el 95% de los lotes de trigo se encuentra en condiciones excelentes o muy buenas. El 70% transita el macollaje y el 30% ya ingresó en encañazón, un punto de partida similar al de la campaña anterior, que terminó con rindes excepcionales.
Sin embargo, las enfermedades ya aparecen: la semana pasada detectaron mancha amarilla en Pergamino y Venado Tuerto, lo que mantiene a los técnicos en alerta constante.