El Niño promete lluvias récord: la cuenta regresiva que complica la siembra y la cosecha

El Niño llegó para quedarse y promete lluvias récord en la región núcleo. ¿Están preparados los productores para las ventanas de trabajo que se achican? Los detalles del informe que preocupa al campo.

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El Niño promete lluvias récord: la cuenta regresiva que complica la siembra y la cosecha
El Niño promete lluvias récord: la cuenta regresiva que complica la siembra y la cosecha

El fenómeno climático ya está activo en el Pacífico y su pico se espera entre octubre y diciembre. Para la región núcleo, la abundancia de agua podría ser una oportunidad, pero también un dolor de cabeza: las ventanas para sembrar y cosechar se acortarán de manera considerable.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, basado en un algoritmo actualizado, proyecta precipitaciones hasta un 90% superiores a lo normal en diciembre. La mayor frecuencia de lluvias amenaza con complicar la siembra gruesa y la cosecha de trigo.

¿Qué dice el modelo climático?

El análisis, elaborado por Cristián Russo y el equipo de GEA/BCR, utilizó datos de 36 estaciones de la red y diez modelos climáticos internacionales. El resultado es contundente: en octubre las lluvias podrían ser un 30% más abundantes que el promedio histórico, en noviembre un 70% y en diciembre hasta un 90%.

El consultor Alfredo Elorriaga explicó que el Pacífico muestra una anomalía de temperatura de 1,8 grados, frente a 1,25 de un mes atrás. "Esto confirma una tendencia hacia un Niño fuerte", señaló. La fase oceánica comenzó en junio, pero recién ahora la atmósfera se está acoplando al calentamiento, lo que potenciará los efectos sobre Argentina.

¿Por qué hay incertidumbre sobre la intensidad?

Elorriaga advirtió que este año la NOAA modificó su metodología de medición y que el acceso a algunos datos es limitado. Con la información disponible, el modelo proyecta un pico inferior a 2,5 grados, aunque el rango posible va de 2 a 3 grados. "Es prematuro afirmar que superará los registros de las últimas cinco décadas", aclaró. La referencia más cercana sería el Niño de 2015/16, que alcanzó 2,8 grados.

El fenómeno también influirá en las temperaturas. Durante el invierno de 2015 se registraron las marcas más altas en 60 años. Este año, el acoplamiento océano-atmósfera ocurrió incluso antes, por lo que se espera un final de invierno moderado y mayores probabilidades de olas de calor en verano, como ocurrió en enero de 2024 durante el Niño anterior.

El desafío de las ventanas de trabajo

El problema no será solo la cantidad de agua, sino la frecuencia de las lluvias, que reducirá los días aptos para trabajar. Esto coincide con un calendario agrícola cargado: en octubre arranca la siembra de soja de primera, y hacia fines de noviembre se superponen la cosecha de trigo, la soja de segunda y el maíz tardío.

"La recomendación es evitar postergaciones y aprovechar cada ventana de tiempo disponible para impedir que las tareas se acumulen", destaca el informe de GEA. A medida que avance diciembre, la situación podría volverse crítica, con problemas de piso y cuellos de botella en los lotes.

El maíz tardío, en la mira

El maíz tardío es uno de los cultivos más vulnerables, ya que su siembra coincidiría con el pico del fenómeno. A diferencia de la soja, que sufre encostramiento, el maíz es más sensible a los anegamientos. Además, el alto costo de la semilla y la necesidad de lograr buena densidad de plantas hacen que las pérdidas en la implantación sean graves.

Sin embargo, Elorriaga marcó una diferencia con 2015/16: en aquella campaña el pico del Niño ocurrió en enero y febrero, mientras que para este evento, hacia abril de 2027 las condiciones estarían cerca de la neutralidad. Aun así, abril sigue siendo un mes de riesgo por ciclogénesis, aunque sin el aporte extra de humedad del Niño. En 2015/16, esa combinación provocó pérdidas de 6 millones de toneladas de soja.

El Atlántico, un aliado inesperado

El Atlántico, que hoy está más cálido de lo normal y afectó julio con aire húmedo desde el noreste, mostraría una anomalía fría hacia octubre. Esto significa que no aportará humedad adicional durante el pico del Niño, lo que podría evitar un escenario más extremo para la franja este del país.

En definitiva, la campaña 2026/27 no se definirá solo por cuánto llueva, sino por cuándo y con qué frecuencia. Para una región que viene de años de sequía, el Niño es una oportunidad para recuperar potencial productivo, pero también una prueba de estrategia y anticipación.

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