El Niño no da tregua, pero un detalle clave cambia el panorama para el campo
Sociedad · Santa Fe

El Niño no da tregua, pero un detalle clave cambia el panorama para el campo

Cristian Russo, jefe de la GEA, venía viendo cómo El Niño se intensificaba. Pero un factor inesperado cambió el pronóstico para el campo: qué pasará con las lluvias en los próximos meses.

La alerta por excesos hídricos en la región pampeana se moderó. Aunque El Niño transita su pico de intensidad, la combinación con otros factores climáticos redujo las expectativas de lluvias para noviembre y diciembre frente a las proyecciones iniciales. El escenario aún prevé precipitaciones por encima de lo normal, pero con una distribución que podría jugar a favor en los momentos de mayor demanda de agua de los cultivos, según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Las aguas frías del Atlántico, la persistencia de aire polar y distintos sistemas de presión están condicionando el impacto del fenómeno del Pacífico sobre el centro del país, destacó Cristian Russo, jefe de la GEA.

Hace dos meses, los escenarios para la región central anticipaban lluvias un 30% superiores a las medias en octubre, un 70% en noviembre y un 90% en diciembre. Esas estimaciones provenían de un algoritmo que solo contemplaba la influencia de un evento El Niño fuerte a muy fuerte, sin incorporar otros factores regionales y globales. Según el consultor Alfredo Elorriaga, esos condicionantes fueron los que se impusieron durante septiembre y octubre y forzaron la revisión de las expectativas.

Octubre, un balance favorable para el agro

El mes pasado resultó, en términos generales, positivo para la producción. Las lluvias abundantes y las temperaturas altas que se esperaban no se concretaron en buena parte de la región central. Esto permitió iniciar la siembra de soja de primera sin los problemas generalizados de encostramiento superficial que suelen aparecer cuando hay tormentas intensas después de la implantación. Ese fenómeno dificulta la emergencia de las plantas y puede obligar a resembrar.

El trigo también se benefició de las temperaturas bajas y de un ambiente menos húmedo que el previsto. Esas condiciones redujeron el riesgo de expansión de enfermedades, entre ellas la fusariosis de la espiga, que preocupaba desde el inicio de la campaña. De todos modos, el frío también provocó heladas agronómicas cuyos daños todavía se evaluaban en la región central.

La distribución de las precipitaciones mostró diferencias importantes. Santa Fe y Córdoba terminaron octubre con registros inferiores a sus medias históricas, al igual que el norte bonaerense, Chaco y Santiago del Estero. En cambio, las lluvias fueron especialmente significativas en el norte de Corrientes y Misiones, donde la influencia de El Niño se manifestó con mayor claridad.

Elorriaga distinguió, además, entre el impacto meteorológico y el hidrológico del fenómeno. Mientras los acumulados de lluvia de octubre no mostraron un incremento generalizado en el país, el aporte de agua proveniente de Brasil a través de los ríos fue relevante.

Noviembre arranca con otra dinámica

El mes comenzó con precipitaciones más extendidas, acumulados elevados en sectores puntuales y episodios de granizo en el oeste de la región central. Para el consultor, este inicio anticipa una mayor actividad de las lluvias, aunque todavía bajo la influencia de los factores que moderaron sus efectos durante los meses anteriores.

Entre esos condicionantes, destacó la persistencia de una circulación de aire frío de origen polar desde la Patagonia, que limitó el ingreso de humedad desde el norte hacia el centro del país. También señaló la anomalía fría del Atlántico, que, según las proyecciones citadas en el informe, se mantendría hasta fin de año.

A esos elementos se sumaron un centro de baja presión del lado chileno, asociado al ingreso de aire muy frío desde la cordillera y con efectos marcados en Neuquén y Mendoza, y un centro de alta presión sobre la Patagonia que, en las últimas semanas, modificó la circulación y favoreció las lluvias en el centro bonaerense.

El análisis remarca que el comportamiento del clima argentino depende de la interacción entre múltiples factores. Por eso, la magnitud del calentamiento del Pacífico, por sí sola, no alcanza para anticipar cuánto lloverá en cada región. Elorriaga explicó que El Niño tiene un componente oceánico y otro atmosférico, y que ambos deben considerarse para evaluar su intensidad y compararlo con episodios anteriores.

Las proyecciones también muestran cambios en la evolución del fenómeno. Según el consultor, la anomalía de temperatura oceánica comenzaría a disminuir en noviembre y se ubicaría alrededor de los 2 grados en diciembre. Aunque se trata de un evento al menos fuerte, los modelos relevados no anticipan, por el momento, una intensidad que se aleje de manera extraordinaria de los antecedentes históricos.

Clave para la producción

Con este panorama, Elorriaga consideró que resulta más adecuado hablar de tendencias que de porcentajes precisos de lluvia. Las precipitaciones estivales suelen ser las más importantes del año y, con un episodio fuerte de El Niño, aumenta la probabilidad de que superen los valores normales. La diferencia es que el debilitamiento previsto podría permitir que los mayores aportes de agua coincidan con etapas clave para la producción.

En particular, el escenario ofrece buenas perspectivas para el maíz temprano en diciembre y para la soja durante la definición de sus rendimientos en febrero. A su vez, si el fenómeno pierde intensidad al ritmo que indican los modelos, su influencia podría reducirse hacia marzo y abril, evitando un aporte adicional de humedad durante la cosecha, como ocurrió en 2016.

La moderación de la alerta, por lo tanto, no implica descartar lluvias abundantes ni problemas puntuales. El cambio central es que los modelos muestran un escenario menos exigente que el previsto inicialmente para la región pampeana, con posibilidades de que el agua llegue cuando los cultivos más la necesitan y una menor influencia de El Niño durante la recolección.

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