El Niño frenó la minería en San Juan: los perforistas no saben cuándo arrancan y ya perdieron contrataciones

Hace más de un mes que los proyectos no pueden acceder a la cordillera y las perforistas siguen esperando una respuesta: contrataciones frenadas, equipos varados y costos que no paran. ¿Hasta cuándo?

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El Niño frenó la minería en San Juan: los perforistas no saben cuándo arrancan y ya perdieron contrataciones
El Niño frenó la minería en San Juan: los perforistas no saben cuándo arrancan y ya perdieron contrataciones

La acumulación récord de nieve en la Cordillera dejó a los proyectos de exploración sin poder acceder a los campamentos, y las empresas perforistas —proveedores clave del sector— enfrentan costos fijos, personal ocioso y equipos sin poder importar. El presidente de la Cámara de Empresas Perforistas de San Juan (CAPERFO), Eduardo Caputo, explicó a DIARIO DE CUYO que la incertidumbre es total: a esta altura del año pasado ya sabían cuántos metros iban a perforar; hoy no tienen ese dato.

El fenómeno de El Niño se tradujo en una acumulación de nieve inusual en los Andes sanjuaninos, lo que paralizó el inicio de la temporada de exploración minera. Los proyectos no pueden llegar a los yacimientos y, en cadena, las perforistas —eslabón esencial en la etapa de sondajes— quedaron con la maquinaria parada y sin fecha de arranque.

Un invierno que complicó a todos

Los proyectos ubicados en las zonas más altas de la cordillera tuvieron que tomar medidas extremas. Los Azules desmovilizó su campamento de mediana altura, que pensaban mantener operativo todo el año. El Pachón, también en Calingasta, sufrió una situación similar. En el norte, Veladero estuvo más de un mes con la producción detenida por la nieve acumulada durante el tren de tormentas más importante del invierno.

Entre septiembre y octubre, los proyectos que operan solo en los meses cálidos suelen comenzar las tareas para abrir caminos y reactivar los campamentos cerrados en otoño. Este año, ninguno de los grandes proyectos en exploración logró avanzar y algunos no saben cuándo podrán hacerlo.

En una reunión convocada por la Cámara Minera de San Juan, Los Azules y Altar —ambos en Calingasta— detallaron cómo se preparan para una campaña atípica. Tienen hitos importantes por delante que requieren exploración, pero aún no pueden acceder a los sitios y, por lo tanto, no tienen definidos los metros de perforación que ejecutarán.

No todos corren la misma suerte: Gualcamayo, en la precordillera, pudo continuar con sus tareas. En cambio, en Vicuña el trabajo de exploración más relevante, en Filo del Sol, se detuvo en julio y sigue sin retomarse, aunque el campamento de la joint venture permanece abierto y con personal durante todo el año. Los proyectos más pequeños, en etapas incipientes, enfrentan el desafío adicional de no contar con la infraestructura de los más avanzados.

Esperar sin certezas

Caputo resumió la situación del sector: “Lo único que podemos hacer ahora es esperar, dependemos del proyecto y si el proyecto no abrió se pierden días de trabajo, es parte de lo que enfrentamos en este rubro”. La incertidumbre no es solo operativa: también financiera, porque los costos fijos siguen corriendo.

El presidente de CAPERFO había anticipado que no esperaban una demora tan prolongada. “No esperábamos que fuera una demora tan extensa como la que estamos viendo, eso implica costos financieros de capital inmovilizado y mano de obra ociosa”, señaló.

Ante este panorama, los empresarios no descartan iniciar conversaciones con las operadoras y exploradoras que trabajan en San Juan para obtener más precisiones sobre lo que viene y para explicarles la difícil situación que atraviesan. Otra preocupación es cómo será la puesta a punto una vez que los caminos a los proyectos queden despejados.

Personal calificado, pero sin tareas

En el rubro de la perforación, el personal es un factor crítico: operadores y ayudantes son recursos humanos calificados. Este año, las empresas de CAPERFO convocaron a los primeros trabajadores, pero quedaron ociosos y se frenaron las contrataciones.

Caputo explicó que el proceso de convocatoria no es inmediato: “Hay que llamarlos con anticipación, para que se hagan los estudios médicos, los sistemas de registros, los carnet y las licencias, son cerca de 15 a 20 días hasta que estén listos para subir”. Por eso, si bien llamaron al grupo necesario para un primer turno de 14 días, decidieron postergar la segunda convocatoria para no sumar más personal detenido antes de que comiencen las subidas.

El dilema es que, si uno o más proyectos solicitan movilizar grupos de perforistas, el segundo contingente debe estar listo. Pero los empresarios no quieren acumular otro costo: desde el 1 de octubre tienen a los primeros trabajadores preparados para subir. En total, alrededor de 1.500 personas —entre directos e indirectos— dependen de las empresas perforistas exploradoras.

Equipos varados y repuestos que no llegan

A la crisis por la nieve se suma otro problema: la mayoría de las perforistas utilizan el sistema de diamantina, uno de los más sofisticados, con máquinas importadas y piezas que se desgastan con el uso. Con el cruce a Chile por Mendoza cerrado, no están ingresando algunos de los bienes necesarios para poner a punto la maquinaria de cara a la próxima temporada de exploración.

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