El Niño amenaza con dejar a Concepción del Uruguay sin playas este verano
El verano en Concepción del Uruguay podría arrancar sin playas: el río Uruguay amenaza con crecer por El Niño. El Municipio ya se prepara, pero con un problema extra: el operativo se financia solo con fondos propios.
Una posible crecida del río Uruguay podría dejar a Concepción del Uruguay sin playas durante el verano, según las previsiones que el Municipio analiza junto a Salto Grande y organismos hidrológicos. Ante ese escenario, ya comenzaron las tareas preventivas y la organización de un operativo para responder ante eventuales inundaciones.
Leonardo Cergneux, responsable de Obras Sanitarias, explicó que el intendente José Eduardo Lauritto mantuvo reuniones con fuerzas de seguridad y distintas áreas de gobierno. El objetivo fue coordinar acciones ante las condiciones climáticas previstas para la primavera y el verano por el fenómeno de El Niño, según publicó La Pirámide.
“Seguramente no vamos a tener playa este verano”
La frase la pronunció el propio Cergneux al referirse a las proyecciones sobre el comportamiento del río. Ese escenario, aclaró, dependerá de la evolución de las precipitaciones y del nivel que alcance el Uruguay.
Los preparativos no apuntan solo a afrontar una eventual crecida, sino a reducir al máximo el impacto sobre la ciudad y acelerar el drenaje del agua en caso de inundaciones. En ese marco, uno de los trabajos preventivos ya realizados fue la revisión y limpieza de las defensas norte y sur.
La intención es que, si el río alcanza una cota elevada y el agua ingresa a determinados sectores urbanos, las defensas y los sistemas de evacuación permitan actuar con rapidez.
Qué pasa con el agua potable
Una crecida importante también puede afectar el proceso de potabilización, aunque Cergneux aclaró que eso no significa necesariamente que el agua deje de ser potable. El principal efecto sería un aumento de la turbidez: cuando el río crece y hay movimientos fuertes en el agua, crece la cantidad de sedimentos y el tratamiento requiere más controles.
“Hay que ir controlando la planta y agregándole más elementos para que se pueda potabilizar como es siempre”, explicó el funcionario. Durante esos períodos, el personal debe hacer un seguimiento permanente de las condiciones del agua y adaptar el tratamiento para garantizar el servicio.
El tema cobra especial relevancia porque la ciudad depende en gran medida de la captación del río. Una situación extrema no solo complicaría por la inundación de ciertos sectores, sino que también podría afectar la infraestructura necesaria para el abastecimiento.
Un operativo que depende de las cuentas municipales
La preparación ante una eventual emergencia tiene también un costado económico. Cergneux reconoció que todas las áreas municipales tienen una demanda importante y que el intendente y el contador municipal deben monitorear de forma permanente los recursos disponibles para anticiparse a las necesidades.
Según afirmó, las tareas preventivas y las obras que se realizan para enfrentar los posibles efectos de El Niño se llevan adelante sin fondos extraordinarios de los gobiernos provincial o nacional. “El esfuerzo es únicamente municipal”, sostuvo, y aseguró que las obras y acciones de prevención se financian con recursos propios de la Municipalidad y con la coparticipación nacional.
Esto implica que, si finalmente hay una inundación, el Municipio también debería afrontar con sus propios recursos buena parte de las tareas de respuesta y asistencia.