¿Qué tres perforaciones de El Pinar están en el centro de la jugada para que no falte agua si la turbiedad se dispara? La empresa ya movió maquinaria en cinco departamentos.
Ante un escenario climático que podría traer lluvias abundantes y crecientes en distintos puntos de San Juan, Obras Sanitarias puso en marcha un operativo preventivo en varios departamentos para resguardar instalaciones y sostener la prestación del servicio.
El trabajo no es aislado: se coordina dentro del Comité Provincial de Emergencia (COPRE), junto con otras áreas del Estado. La meta es evitar daños en la infraestructura y achicar el impacto que podrían tener los eventos climáticos.
Cómo se organiza el operativo
Javier Sánchez, gerente de Operaciones de Obras Sanitarias, contó en diálogo con Radio Mil20 que las tareas se articulan con Hidráulica, Vialidad, Defensa Civil y la propia empresa sanitaria. En conjunto, los organismos identifican los sectores más vulnerables de la provincia.
«Todos hemos participado en un cierto grado, atacando y tratando de mitigar todos los puntos en la provincia, tomando acciones y contratando maquinaria con el fin de proteger todas las instalaciones», señaló el funcionario.
Los operativos se desplegaron en Calingasta, Iglesia, Jáchal, Valle Fértil y localidades del Gran San Juan. En cada punto se definieron intervenciones según las necesidades de la infraestructura y los riesgos que podrían derivarse de las lluvias.
Los trabajos, punto por punto
En Calingasta, las tareas apuntaron a proteger instalaciones en Gendarmería, Sorocayense y Tamberías. En Jáchal, en cambio, la atención estuvo puesta en algunos tendidos eléctricos que abastecen de energía a la zona de Pampa del Chañar.
Valle Fértil tiene su propio frente de trabajo en Cienaguita. Allí se emplea maquinaria para modificar el curso de algunos cauces y levantar defensas, con el objetivo de que las crecientes no afecten las instalaciones de Obras Sanitarias ni comprometan el servicio.
En Marquesado también se ejecutaron obras preventivas en el sector de El Pinar, donde funcionan tres perforaciones que alimentan la planta potabilizadora de Marquesado. Según explicó Sánchez, históricamente ese punto presentaba problemas durante las bajadas de creciente, por eso se trabajó en el desvío de cauces para reducir el impacto del agua sobre las instalaciones.
Esas perforaciones cumplen un rol clave: permiten sostener las reservas cuando las lluvias elevan la turbiedad en las tomas de agua. Así se busca mantener el abastecimiento incluso ante dificultades en el proceso de captación.
Cloacas y agua de lluvia
La planta de tratamiento de líquidos cloacales de Cerro Barbosa también recibió intervenciones. El gerente explicó que, durante las precipitaciones intensas, parte del agua de lluvia ingresa a las redes colectoras y aumenta de forma considerable el caudal que la planta debe procesar.
Para evitarlo se construyeron desagües alternativos que conducen el agua de lluvia por otros drenajes e impiden que termine dentro de las redes cloacales. El objetivo es que el incremento del caudal durante las tormentas no perjudique el funcionamiento de la planta ni sus procesos de producción y tratamiento.
Con estas tareas, Obras Sanitarias mantiene el trabajo preventivo junto a otros organismos provinciales en distintos departamentos. La continuidad de las intervenciones quedará atada a cómo evolucione el clima y a la respuesta de la infraestructura en los puntos más expuestos.