El Niño adelantó la primavera en San Juan: qué cambiará con las lluvias y el frío
Se esperaba una primavera cálida y seca, pero El Niño la dio vuelta por completo: llega con lluvias, nubes y máximas más bajas. El dato que preocupa a San Juan está en el deshielo.
La primavera en San Juan no será como las anteriores. El especialista en climatología Germán Poblete advirtió que la estación se adelantó y que, por efecto de El Niño, traerá más lluvias, mayor nubosidad y temperaturas máximas más bajas de lo habitual en la provincia.
Según los modelos analizados para el trimestre que va de septiembre a noviembre, las precipitaciones se concentrarán sobre todo en el Noreste Argentino y el sur de Brasil. Una masa de aire tropical muy fuerte, instalada en Misiones y que se extiende hacia Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, La Pampa y la zona más llana de Cuyo, propiciará lluvias por encima de lo normal en esas regiones.
“Por estas condiciones, la primavera en San Juan será más lluviosa de lo habitual y con mayor nubosidad”, sostuvo Poblete.
Máximas más bajas y noches menos frías
Esa dinámica de más lluvias y nubosidad tendrá un efecto directo sobre las temperaturas. “Debido a la mayor cobertura nubosa y a las precipitaciones previstas, con incidencia principal en los departamentos del este y sur de la provincia, las temperaturas máximas se ubicarán unos 2 grados por debajo de lo habitual en términos medios. En contraparte, las mínimas registrarán un incremento de 1 grado respecto a los valores normales, achicando notablemente la amplitud térmica diaria”, explicó el especialista.
Al ser una etapa de transición entre el invierno y el verano, la inestabilidad típica de la primavera se potenciará este año con la alternancia de vientos Zonda y Sur, impulsados por el choque de masas de aire subpolar y subtropical. Poblete remarcó que, ante este cuadro, no es prudente dar por finalizado el período de frío.
Mientras la primavera astronómica recién se formalizará el 23 de septiembre con el posicionamiento del Sol en Libra, la naturaleza ya anticipó la estación climática: los árboles están brotados aunque faltan varios días para que termine el invierno.
El gran interrogante: cuánta agua traerá el deshielo
El Niño también mete la cola en el futuro hídrico de la provincia. Con el aumento de temperaturas que trae la primavera, arranca el deshielo y ahí aparece una incógnita central: el volumen excepcional de nieve acumulada en la cordillera, que se extiende hasta el pedemonte con una cobertura sin antecedentes recientes visibles.
Poblete sostuvo que el primer dilema es que no se puede precisar con exactitud cuántos hectómetros cúbicos arrojará el Río San Juan cuando se produzca el derretimiento total, un proceso condicionado además por el balance entre evaporación y filtración al suelo. “La culminación de la temporada invernal a fines de septiembre y la necesidad de contar con los resultados de dicho balance postergan cualquier cálculo definitivo”, dijo.
Los antecedentes históricos muestran una gran disparidad: el caudal derramado alcanzó 5.150 hectómetros cúbicos en 1941; 3.868 en 1953; 4.700 en el recordado fenómeno de 1987; y 3.920 en 1997, mientras que el ciclo entre 2015 y 2016 no logró cubrir los 2.300. Si bien se aguarda un derrame hídrico elevado, la magnitud exacta sigue bajo análisis.
El factor determinante: la anomalía térmica en el Océano Pacífico Ecuatorial ubica la temperatura de sus aguas 3,5 grados por encima de lo normal este año, superando ampliamente los 1,5 grados registrados en 1987. Un fenómeno excepcional, rodeado por un océano inusualmente cálido.
La memoria de la severa crisis hídrica de 1966, cuando el deshielo aportó magros 627 hectómetros cúbicos, motivó la construcción de infraestructura estratégica como el Dique de Ullum. El sistema actual de embalses es la principal garantía para almacenar gran parte de este volumen, aunque resta evaluar la administración de los excedentes a través de los aliviaderos una vez que se definan los balances definitivos.