El "Negro" riojano que estudiaba Ingeniería y fue secuestrado con su bebé: identificaron sus restos
¿Qué encontró el Equipo Argentino de Antropología Forense en Loma del Torito que permitió cerrar una búsqueda de casi 50 años?
Juan Carlos Soulier Guillén tenía 23 años cuando un operativo se lo llevó junto a su esposa y su hijo de cinco meses, en agosto de 1976. Casi medio siglo después, el Equipo Argentino de Antropología Forense confirmó que sus restos estaban en Loma del Torito, a metros del excentro clandestino La Perla.
La noticia la difundió Tiempo Popular y reaviva una historia que la familia nunca dejó de buscar. Soulier Guillén había nacido en La Rioja el 1 de noviembre de 1952, pero su vida quedó atada a Córdoba desde muy chico.
De La Rioja a Córdoba: una familia que se mudó por educación
Era el segundo de tres hermanos: Luis, Juan Carlos y Julia. Hacia 1954, sus padres decidieron trasladarse a Córdoba para que los chicos pudieran estudiar. Allí, en el colegio salesiano Pío X, se recibió en 1971 como bachiller y perito mercantil.
Sus allegados lo llamaban "el Negro". Desde adolescente se ganó el pan como electricista en la empresa familiar de instalaciones eléctricas, junto a su padre y su hermano. No dejó de formarse: cursaba los últimos años de Ingeniería en Construcciones en la UTN de Córdoba y participaba del centro de estudiantes.
También tenía militancia política: integraba los Comandos Populares de Liberación (CPL), que después se fusionaron con las Fuerzas Armadas de Liberación 22 (FAL 22).
Amor, un hijo y una noche de agosto
En septiembre de 1974 se casó con Adriana María Díaz Ríos. En febrero de 1976 nació Sebastián, el bebé que hoy, ya adulto, integra la querella de familiares que empuja la búsqueda en La Perla.
La noche del 15 de agosto de 1976, cuando Juan Carlos tenía 23 años, un grupo armado irrumpió en su casa del barrio Villa Páez, en la ciudad de Córdoba, y se lo llevó junto a su esposa y el nene de cinco meses.
Primero estuvo cautivo en el Departamento de Informaciones Policiales D2. Después lo trasladaron al centro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla. Sus familiares lo buscaron sin descanso: lograron recuperar a Sebastián, que quedó al cuidado de sus abuelos y su tía. El paradero de Juan Carlos y Adriana, en cambio, fue un misterio durante décadas.
Memoria, libros y una causa que llegó a juicio
La historia de la pareja quedó plasmada en el libro Relatos de amores, sueños y luchas IV, editado por Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. Además, la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba los homenajeó con la plantación de un árbol de cinacina en el Bosquecito de la Memoria.
En febrero de 2021, el proceso judicial conocido como Diedrichs-Herrera terminó con condenas por delitos de lesa humanidad.
Loma del Torito: el lugar donde aparecen las respuestas
La identificación de Soulier Guillén no es un caso aislado. Sus restos fueron hallados en Loma del Torito, un sector cercano al excentro La Perla, donde ya se habían reconocido los de otras personas vinculadas a La Rioja.
En mayo de 2026 se supo de las identificaciones de José Luis Goyochea y Nélida Noemí Moreno, secuestrados en Córdoba en 1977, y de Adrián Ferreyra, desaparecido en 1976 en el paraje Media Naranja. El trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), con estudios antropológicos y genéticos, fue clave para estos avances: en marzo de 2026 se habían anunciado 12 identificaciones y en mayo otras 17.
Ahora, casi 50 años después de aquella noche en Villa Páez, la familia de Juan Carlos Soulier Guillén tiene al menos una certeza: dónde están sus restos.

