El negocio millonario que Clooney empezó con 700 pruebas fallidas y terminó en una oferta imposible de rechazar

George Clooney convirtió un capricho entre amigos en una marca que terminó comprando uno de los gigantes de las bebidas. La oferta que recibió fue tan alta que ni él la creía posible, pero la letra chica del acuerdo guarda un detalle que pocos conocen.

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El negocio millonario que Clooney empezó con 700 pruebas fallidas y terminó en una oferta imposible de rechazar
El negocio millonario que Clooney empezó con 700 pruebas fallidas y terminó en una oferta imposible de rechazar

George Clooney no necesitaba un plan de negocios para meterse en el mundo del tequila. Todo empezó en México, entre tragos y charlas con dos amigos: el empresario Rande Gerber, marido de Cindy Crawford, y el desarrollador inmobiliario Mike Meldman. Los tres compartían la misma obsesión: encontrar una bebida suave, que se pudiera tomar sola y que no dejara un sabor agresivo. Como no la encontraban, decidieron fabricarla ellos mismos.

Lo que arrancó como un capricho entre amigos se transformó en un proceso obsesivo. Según el relato de los propios fundadores, hicieron más de 700 pruebas antes de dar con la fórmula que los convenció. No había apuro ni intención de vender a gran escala: el tequila era para ellos, sus amigos y su círculo cercano. De ahí salió el nombre Casamigos, la combinación de “casa” y “amigos”.

Con el tiempo, los pedidos crecieron y la producción casera necesitó una estructura formal. Así, en 2013, Casamigos salió oficialmente al mercado. Clooney aportaba su enorme exposición pública, pero la marca no se presentó como “el tequila de una estrella de cine”. Detrás también estaban Gerber, con experiencia empresarial, y Meldman, ligado a propiedades de lujo. La combinación funcionó mejor de lo que imaginaron.

Una oferta que ni ellos esperaban

Cuatro años después, en 2017, el gigante británico de bebidas Diageo anunció la compra de Casamigos. La cifra que dio la vuelta al mundo fue de US$1.000 millones, aunque el acuerdo tenía una letra chica: Diageo pagaría US$700 millones al inicio y otros US$300 millones podían abonarse en los diez años siguientes según el desempeño de la compañía. Es decir, el valor potencial llegaba al monto récord.

Clooney reconoció que jamás habían previsto semejante resultado. “Si nos hubieran preguntado cuatro años atrás si teníamos una compañía de mil millones de dólares, no creo que hubiéramos dicho que sí”, declaró cuando se anunció la operación. Y aclaró que la venta no significaba una salida inmediata: “Seguiremos formando parte de Casamigos”, aseguró, con una broma incluida: esa misma noche empezarían a festejar con un trago, “o tal vez dos”.

La operación convirtió a Casamigos en uno de los ejemplos más llamativos de cómo una marca asociada a una celebridad puede pasar de proyecto personal a activo codiciado por una de las mayores compañías de bebidas del mundo. Clooney, que ya había amasado una fortuna con el cine y la publicidad, sumó así uno de sus negocios más conocidos fuera de Hollywood.

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