El narco que huyó con 260 kilos de cocaína quiso mudarse de cárcel y la Justicia le dio un cachetazo
El narco rosarino que cayó con más de 260 kilos de cocaína en el norte entrerriano quiso dejar la cárcel de Paraná para mudarse a Chaco y estar cerca de su familia. La Justicia le respondió con un fallo que deja a su defensa sin margen, y el argumento que esgrimieron los abogados no convenció a nadie.
Carlos Fiordelino, el rosarino de 53 años acusado de transportar más de 260 kilogramos de cocaína tras una persecución en el norte entrerriano, continuará alojado en la Unidad Penal N° 1 de Paraná. La Justicia rechazó su intento de mudarse a una cárcel de Chaco.
El hombre está detenido desde el 9 de junio, cuando ingresó a la penitenciaría bajo un fuerte operativo de seguridad. Poco después, su defensa pidió que tanto él como su acompañante fueran trasladados a la Unidad Penal N° 7 de Resistencia, para estar más cerca de sus familiares. La jueza federal de Concordia, Analía Ramponi, dijo no el 20 de agosto.
La caída en la ruta 28
Fiordelino había sido detenido el 28 de mayo en el departamento Feliciano. El procedimiento arrancó en el Puesto Caminero “Puente Hierro”, sobre la Ruta Provincial N° 28, cuando el hombre, al mando de un Mercedes Benz C 200, evadió el control policial y se dio a la fuga.
Los efectivos de la Jefatura Departamental Feliciano activaron un operativo cerrojo y lograron interceptar el vehículo en la intersección de las rutas 28 y 1. Adentro encontraron 250 paquetes con más de 260 kilogramos de clorhidrato de cocaína, además de dosis de marihuana, un arma de fuego calibre 9 milímetros con municiones y dinero en efectivo. En el lugar también quedó detenido su acompañante, Benjamín Ariel Maciel, un correntino de 19 años.
Procesamiento y allanamiento
En junio, la jueza Ramponi procesó con prisión preventiva a ambos por transporte de estupefacientes en concurso real con tenencia ilegítima de arma de fuego, y trabó un embargo sobre sus bienes hasta cubrir 100 millones de pesos. A Fiordelino le sumó el delito de desobediencia a la autoridad.
Días después de la detención, un allanamiento en la casa de Maciel terminó con su madre, Sebastiana Brítez, detenida. En su cartera había 44 gramos de cocaína distribuidos en pequeños envoltorios, lo que hace presumir que estaban listos para la venta.
El pedido que no prosperó
La defensa de Fiordelino y Maciel apeló la negativa de la jueza, pero el recurso fue rechazado por extemporáneo: lo presentaron fuera de los plazos legales. Lejos de rendirse, el 9 de septiembre el abogado Jorge Alcaraz llevó el caso en queja ante la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná, integrada por las juezas Beatriz Aranguren y Cintia Gómez y el juez Mateo José Busaniche.
Alcaraz sostuvo que la resolución de primera instancia era arbitraria y que "lesionaba las garantías de defensa en juicio y doble instancia, por haber efectuado una interpretación restrictiva de las normas procesales". Argumentó que la demora se debió a la "necesidad de obtener documentación de otro proceso —la resolución del Juzgado de Morón y el recurso presentado por la representante del Servicio Penitenciario—", lo que a su criterio configuró un supuesto de fuerza mayor insuperable.
La Cámara no le dio la razón. El jueves 17 confirmó que el recurso había sido presentado fuera de término: "Se estima que la denegatoria del recurso de apelación se ajustó a derecho, toda vez que fue interpuesto fuera del plazo previsto por la citada norma, por lo que corresponde rechazar la presente queja".
El tribunal agregó que lo alegado por la defensa "no resulta suficiente para suspender o prorrogar el plazo legal para recurrir" y remarcó que el pedido de traslado por acercamiento familiar puede volver a plantearse en el transcurso del proceso, por lo que no advirtió una afectación concreta al derecho de defensa.
Por ahora, Fiordelino seguirá en Paraná.