El museo rodante de Santa Cruz que desconcertó a los chilenos: "lo libres que son"
El museo rodante que recorre los barrios de Santa Cruz llegó a Punta Arenas y dejó una frase que resume su identidad: "lo libres que son". Lo que mostraron las artistas y por qué las mencionaron en otras presentaciones.
El Museo de Arte Brotes, el primer truck art de Santa Cruz, tuvo su presentación formal en el XVI Encuentro Binacional de Museos de la Patagonia Sur-Sur, que se desarrolló entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre en Punta Arenas bajo el lema "Patrimonios en Escenarios de Sostenibilidad".
El evento fue organizado por el Museo Regional de Magallanes y reunió a referentes de museos de ambos lados de la cordillera. Allí, las artistas santacruceñas Fernanda Bonil, Yesica Gallegos y Ana Copto, integrantes de la Colectiva Viento Negro, expusieron su experiencia como equipo gestor del museo rodante.
La historia del proyecto viene de antes. En 2023, invitadas por el Museo Casa Parisi, las artistas habían mostrado un adelanto de lo que sería el museo móvil. La inauguración oficial llegó el 17 de octubre de 2025.
Un museo que circula por los barrios
Durante la presentación, las gestoras pusieron el foco en la dimensión comunitaria y en la movilidad como eje de su práctica. "El Encuentro Binacional partió con el proyecto 'Investigación aplicada sobre prácticas museográficas comunitarias: el caso del Museo de Arte Brotes'", contaron a La Opinión Austral.
"Más allá de la teoría que enmarcaba nuestro hacer nos centramos en la anécdota como dispositivo para relatar las prácticas in situ del museo en los barrios de nuestra ciudad", explicaron. Y agregaron: "Nos centramos en la movilidad del museo y en el sentido comunitario de nuestras prácticas, el valor del vínculo y la red como sostén para todo lo que hacemos".
La presentación se dio junto a compañeros de museos de la Patagonia chilena y argentina, un intercambio que las artistas valoraron especialmente.
Lo que llamó la atención del otro lado de la frontera
Consultadas sobre la recepción de los asistentes chilenos, las integrantes de Viento Negro apuntaron a dos factores que generaron curiosidad: la estructura misma del carrito y la autogestión sostenida en el tiempo.
"Creo que las dos ruedas del carrito fascinaron y también la autogestión sostenida en el tiempo", señalaron. "En el caso de nuestros compañerxs chilens sentimos que la libertad de acción es una de las cosas que llamaron su atención, como diría un compañero 'lo libres que son'", añadieron.
El reconocimiento también llegó de forma indirecta: el proyecto fue mencionado en otras exposiciones del encuentro. "Tuvimos muchas devoluciones positivas y también fuimos nombradas en otras presentaciones porque eso que los grandes museos están construyendo, nosotras lo llevamos enraizado en lo que hacemos", destacaron.
Un balance con mirada humana
Al hacer el cierre de la experiencia, desde la colectiva subrayaron el aprendizaje obtenido y defendieron una idea de museo como espacio de encuentro. "Nos dejó mucho aprendizaje, sobre lo que los museos pueden dar de sí para la comunidad, sobre los espacios seguros que pueden ser", sostuvieron.
Y cerraron con una definición que resume su filosofía de trabajo: "Sobre todo la prevalencia de la idea del museo como espacio humano, en tiempos crueles y de deshumanización, humanizar nuestras prácticas en espacios sociales nos vuelve mejores personas. Nadie debería salir ileso de un museo, debería salir más sorprendido, más inspirado, más escuchado".

