El momento que todo fotógrafo de naturaleza espera: capturó a un felino escurridizo en Tucumán
Pasó desapercibido durante años en las yungas tucumanas, pero un fotógrafo logró lo impensado: capturarlo en su hábitat. ¿Qué hace a este felino tan difícil de ver?
Durante una recorrida por el Parque Nacional Aconquija, el guía y fotógrafo Leonardo González logró un hallazgo que pocos pueden presumir: capturó con su cámara a un yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi), uno de los felinos más difíciles de ver en la fauna argentina.
El encuentro ocurrió en septiembre, en plena selva tucumana. La imagen muestra al animal en su hábitat natural, en un instante que para los amantes de la naturaleza justifica horas de espera y caminata.
Un felino que parece un puma chico
El yaguarundí tiene un aspecto que lo distingue del resto de los felinos: cuerpo alargado, patas cortas y una silueta que muchos comparan con un puma en miniatura. Su dieta incluye pequeños mamíferos, aves y reptiles, y sus hábitos lo convierten en un verdadero fantasma del monte.
El registro no es solo una linda foto. Ocurrió en un área protegida clave para la biodiversidad del norte argentino: el Parque Nacional Aconquija abarca unas 94.000 hectáreas que combinan las yungas con los Altos Andes y albergan más de 900 especies de flora y fauna.
La recompensa de la paciencia
Para González, estos encuentros son el premio mayor de la fotografía de naturaleza. Contó que la búsqueda suele empezar siguiendo rastros y esperando durante horas, hasta que un animal aparece por unos segundos y desaparece. Esta vez, el yaguarundí se dejó ver el tiempo suficiente para quedar retratado.
Más allá de la imagen, el avistaje refuerza la importancia de conservar estos ambientes. El parque fue creado para proteger un territorio que durante décadas sufrió la pérdida de bosques por la explotación maderera, la ganadería y el avance agrícola.
“Encuentros como este nos recuerdan lo afortunados que somos de compartir el territorio con ellos”, destacó el fotógrafo al compartir las imágenes, y sumó un mensaje sobre la responsabilidad de cuidar los espacios donde estas especies viven libres.
La escena, además, invita a mirar con otros ojos la biodiversidad tucumana: el yaguarundí suele pasar inadvertido, pero sigue ahí, habitando las yungas.