El momento más emocionante del partido fue un pelotazo en la cabeza del árbitro
Un pelotazo al árbitro fue lo más emocionante del 0-0 entre Atlético Tucumán e Independiente Rivadavia. ¿Qué pasó con el debut de Paunero y la defensa?
Atletico Tucuman empató 0-0 con Independiente Rivadavia en un partido de escaso vuelo futbolístico. El debut de Ramiro Paunero y la solidez defensiva fueron los aspectos más destacados del estreno en el Monumental.
A los 11 minutos del segundo tiempo, cuando el Decano intentaba adelantar sus líneas, el árbitro Álvaro Carranza recibió un violento pelotazo en la cabeza tras un despeje de Luciano Gómez. El juez cayó de inmediato, el juego se detuvo y, tras recuperarse, reanudó el encuentro entre sonrisas y aplausos irónicos del público. Aquella escena accidental terminó siendo el momento más emotivo de una tarde demasiado apagada.
Un partido sin ritmo ni emociones
Quizás por la resaca emocional del Mundial o por la calurosa siesta de domingo, ninguno de los dos equipos consiguió imprimirle ritmo al partido. El desarrollo fue lento, espeso y previsible. Nunca hubo sensación de vértigo ni de dominio sostenido. Daba la impresión de que el primero que encontrara un gol se quedaría con la victoria, pero ese gol jamás apareció.
Atletico había mostrado otra cara durante los primeros minutos: presionó alto, recuperó rápido y cargó el área. Leandro Díaz estuvo cerca de abrir el marcador. Pero esa intensidad duró poco. Con el correr de los minutos, el equipo perdió presencia en el mediocampo y comenzó a retroceder.
La defensa y los juveniles, lo rescatable
Independiente Rivadavia tomó el control desde la posesión. Sin generar demasiadas situaciones claras, manejó mejor la pelota y obligó al Decano a defender cerca de Luis Ingolotti. Allí apareció la dupla central conformada por Clever Ferreira y Luciano Vallejo, que respondió con firmeza para sostener el cero.
La otra buena noticia estuvo sobre el lateral izquierdo. Ramiro Paunero debutó como titular en Primera División y respondió con personalidad. El juvenil ocupó el lugar de Ignacio Galván, quien no pudo ser habilitado debido a la inhibición que pesa sobre Atlético y que impidió registrar a futbolistas cuyos contratos debían ser reinscriptos, como ocurrió también con Julián Fernández. Paunero mostró personalidad para defender y criterio para proyectarse.
Su actuación confirma una tendencia que comienza a consolidarse: la aparición de juveniles formados en el club. Vallejo, Leonel Vega y Lautaro Godoy ya se ganaron un lugar entre los titulares, mientras que en el complemento debutó Facundo Pimienta, que ingresó por Franco Nicola y dejó algunos destellos interesantes.
Otro que terminó siendo determinante fue Ingolotti. Aunque alternó buenas y malas en las salidas aéreas, respondió con solvencia cuando Independiente encontró espacios en el tramo final y evitó que la visita se llevara los tres puntos.
Silbidos y conformismo
El empate fue despedido con algunos silbidos desde las tribunas. No tanto por el resultado como por la imagen futbolística. Atlético estuvo lejos de aquella versión intensa y agresiva que había mostrado frente a River y Talleres antes del receso. Faltó ritmo, creatividad y profundidad. Incluso Julio César Falcioni pareció conformarse con el punto en los minutos finales, cuando decidió reforzar el mediocampo con el ingreso de Kevin Ortiz en lugar de buscar una variante más ofensiva.
De todos modos, tampoco conviene minimizar el valor de esta igualdad. En un torneo donde cada punto pesa tanto en la tabla anual como en la de los promedios, empezar sumando siempre es mejor que hacerlo desde atrás. Atlético quedó en deuda desde lo futbolístico, pero mantuvo el orden, sostuvo el arco en cero y evitó que un mal debut golpeara la confianza de un plantel que todavía espera poder contar con todos sus refuerzos.
Ahora llegará una prueba distinta y sin demasiado margen para descansar. El jueves, desde las 21.15, visitará a Central Córdoba en Santiago del Estero. Allí tendrá la oportunidad de mostrar que este primer paso fue apenas el lógico costo de volver a ponerse en marcha y no el anticipo de un semestre cuesta arriba.